No había pasado mejor semana que la de después de mi cumpleaños, fue una semana en que disfrute al máximo mi relación con Jacinto, intentaba no estar muy alejada de él mucho tiempo, ni atosigarlo con mi cercanía, estábamos en una distancia moderada. Cuando me había levantado al otro día después de mi cumpleaños, recuerdo estaban algunos despiertos, que habían dormido muy poco y otros como Valentín y Martín que no habían dormido nada, porque se habían tomado un par de cafés… El desayuno lo habían echo ellos ya que contaron que llegó un momento que no sabían que hacer. Habían ido a comprar medialunas y habían echo, café con leche, café y chocolateadas según el gusto de cada uno. También recuerdo que cuando ya todos estábamos despiertos y con una buena pinta, nos sacamos una foto grupal, que quedo tan, tan linda que la hice agrandar. En el piso sentados estaban Martín, Joaquín y Valentín abrazado de Victoria… Atrás de ellos nos encontrábamos paradas, Micaela, Felicia, yo, Sofía y Ángela, y detrás de nosotras cinco estaban nuestros respectivos novios, Nahuel estaba abrazando a Micaela de la cintura, Federico estaba con una mano rodeándole la cintura a Felicia y con la otra saludando, Jacinto salio abrazándome de la cintura y besándome la mejilla, y yo riéndome, Pedro salio dándole un beso a Sofía en la cabeza, y Pablo con Ángela salio del mismo modo que Nahuel con Micaela…
Ya había comenzado el invierno, eran vacaciones de Julio y con mis padres nos íbamos de vacaciones la segunda semana, recién era la primera. Ellos me habían dejado llevar a Jacinto y él sin porque decir que no dijo que si, iban a ser unas vacaciones raras, ya que generalmente cuando con mis padres nos íbamos de vacaciones a la tarde nos íbamos a la playa y yo me la pasaba todo el día leyendo o revistas o libros, el verano pasado me había leído toda la saga de Crepúsculo en quince días, tenia tanto tiempo libre que no sabia que hacer, pero, ahora iba a estar él, creo que hasta ni siquiera iba a leer. No me había animado a preguntarle a mis padres si con Jacinto íbamos a compartir habitación en la casa que habían alquilado, o si íbamos a dormir en distintas habitaciones, ellos confían mucho en Jacinto, como lo conocen desde que era un nene de cinco años saben que es un chico educado. También estaba dudando en la reacción de mi padre cuando vea que estamos abrazados o de la mano todo el tiempo, y cuando vea que nos estamos dando besos constantemente, mi padre siempre fue muy cuidador conmigo, y sinceramente siempre tuve un poco de temor a sus reacciones, aunque por ahora nunca reacciono mal a ninguna de mis actitudes con los dos novios que él había conocido, yo sabia por mi madre que el día de mi cumpleaños a mi padre le molesto un poquito que no me allá soltado en toda la noche de la mano de Jacinto, pero yo que sabia, podría a ver cambiado de pensamiento para la próxima semana.
Mi madre me había llamado para avisarme que mi Padre no iba a viajar con nosotros, yo le pregunte por que, pero ella me dijo razones laborales, le creí, ¿por qué mi madre me mentiría?
Como mi padre era el que manejaba en la familia mi madre decidió ir en Colectivo, Jacinto se había ofrecido para manejar, pero mi madre le dijo que no porque era un viaje muy largo.
Un día antes de viajar con Jacinto nos pusimos a hacer las maletas, primero empezamos con la mía. Ese día Pablo y Ángela se habían ido al cine, estaban muy metidos en su relación y gracias a ello con Pablo nos dejamos de juntar tanto, pero nos seguíamos sentando juntos en el aula, no porque Jacinto no quiera sentarme conmigo, si no porque yo no quería sentarme con él. Primero porque ahora no tenia mucho tiempo para estudiar, porque la mayor parte de la tarde la pasaba con él y segundo porque me iba a desconcentrar teniéndolo alado mío. Además tampoco quería perder la amistad de Pablo, él me había apoyado en el momento mas feo que había pasado en mi vida y siempre me acompaño en todo, hasta en el momento de llorar, y lo adoraba, lo adoraba con todo mi corazón, era mi mejor amigo.
Recuerdo que cuando estábamos armando la valija, varias prendas jacinto me discutió en si ponerlas o no, yo quería obvio pero él no, o porque la remera era demasiado escotada, o porque el vestido era demasiado cortito, o porque el pantalón era demasiado ajustado. Yo siempre fui una chica muy pequeña y no solo de altura, siempre fui muy flaca, pero demasiado flaca, nunca tuve ni tengo nada que mostrar de mi cuerpo, porque pechos no tengo y mucho menos, como dice Sofía, endo… Tampoco fui ni soy una chica alta, no paso del promedio de un metro cincuenta y cinco, pero Jacinto igual no quería que nadie me vieran. Finalmente terminamos la discusión poniendo las cosas en la valija, yo no iba a dar el pie a torcer y el lo sabia, así que dejó de discutir y me dijo que si. Luego fuimos a hacer la de él, que yo elegí la ropa de él que más me gustaba, a él casi todo le quedaba lindo, era un chico alto, o a mi me parecía, más alto que yo era, media un metro ochenta, era flaco, no tan flaco como yo, pero lo era, y tenia una tremenda espalda, una espalda de Nadador, pero el no hacia natación eso era lo mas extraño.
Partimos muy temprano, mi madre nos buscó en un taxi a las 5:30hs de la madrugada, y nos fuimos a la terminal. Despertar a Jacinto para que mi madre nos busque fue un desafío muy complicado, no se despertaba por nada, me tire encima de él, lo bese, le grite, pero no se movía, tuve que poner el televisor al volumen máximo y ahí se despertó muy asustado, para colmo. El colectivo salía a las 6:00hs era de una línea conocida, pero en este momento no me acuerdo el nombre, estuvimos esperando la media hora sentados en la terminal, hasta que llegó. Subimos al colectivo, que a mi madre y a mi hermana le había tocado sus asientos en la parte de debajo del colectivo, y a Jacinto y a mi nos tocó en la parte de arriba, nuestros números exactamente eran el 20y 21, nos había tocado delante de todo, ósea que teníamos la vista de la ruta y el campo a los costados, yo me senté contra la ventana y el en contra del pasillo. Admito no acordarme de nada del viaje, solo que Jacinto me abrazo y que me quede inconciente en sus brazos, cuando me desperté ya estábamos en la terminal de Pinamar, de ahí nos íbamos a tomar un taxi hasta Carilo. Íbamos a una pequeña casa de ese hermoso lugar, yo adoraba ir ahí era mi lugar soñado, mi lugar de cuentos de hadas, la ciudad era en un bosque, todas las calles eran de tierras, y todas las casas estaban entre árboles flacos y altos, demasiados altos, era una de las formas como me imaginaba Forks cuando leía Crepúsculo, se imaginan las veces que me quede mirando por las noches los árboles esperando que aparezca mi Edward, no me ilusioné demasiado, nunca apareció esa perfección de persona. La casa en la que íbamos a estar era totalmente nueva a las que ya habíamos estado las visitas anteriores, era una casa a una cuadra de la playa, según el catalogo se veía el mar, ya que la casa estaba justo encima de una duna y desde esa altura se veía la playa. Era una casa con paredes de vidrios, tal como a mi madre y ami nos gustaba, ósea que en cualquier lugar de la casa podíamos ver el mar hacia uno de los lados. Mi madre eligió esa casa no solo por la religiosa cocina, que era hermosa, con electrodomésticos muy nuevos y una hermosa vista al mar, si no porque así podíamos ir a la playa solos, sin su compañía. Cuando llegamos a la casa el taxi tuvo que subir la duna por el camino para el garaje, ya que desde abajo no íbamos a subir todas las maletas por nosotros mismos, ya que mi madre traía dos por ella, y mi hermana y su amiga Traian dos, al igual que Jacinto y yo. Cuando entramos a la casa mi madre nos indicó que nosotros teníamos la habitación que estaba justo en frente del mar, estábamos en la misma habitación me pareció un poco raro, pero no lo discutí, supuse que debía tener dos camas separadas, pero no, cuando entramos a la habitación había en el centro una bella cama matrimonial que tenia sabanas y frazadas color blanco amarillento igual que las cortinas, era realmente precioso, y no podía creer lo que mi madre había permitido. Dejamos las maletas en esa hermosa habitación y percaté que había una puerta que anda saber donde dirigía desde adentro de mi habitación, me acerqué y la abrí, era un baño propio, era como una suite matrimonial, hermosa, luego agradecería eso a mi madre.
Cuando terminas de desempacar las cosas con Jacinto, salimos a recorrer la casa, queríamos ver las demás habitaciones, el living, la cocina y sobretodo la sala de juegos, donde seguramente íbamos a pasar la mayoría del tiempo. Las habitaciones de mi madre, mi hermana y su amiga quedaban en el otro lado de la casa, y entre medio de eso estaba la cocina con el living, y junto a eso la sala de juegos, que tenia un pool, una maquina de videojuegos, una computadora y una repisa con libros para leer, que fácilmente reconocí la saga de Stephenie Meyer. Mi madre, como siempre tan maternal ya estaba preparando una comida, no sabia bien que era pero se olía de maravilla, ella cocinaba comidas exquisitas, creo que era lo que más extrañaba de ella. Luego de comer un exquisito estofado, nos fuimos a la playa, teníamos dos sombrillas a nuestro nombre, una para mi madre y las dos chicas y otra para Jacinto y yo, ella se había pesando todo, pero lo que más raro me parecía era que mi padre ni siquiera hubiera llamado a mi madre para preguntarle como estábamos, no solo que no la llamo a ella, si no que llamo a mi hermana y ni quiso hablar con mi mamá, algo pasaba lo sospechaba, seguro habían tenido una de sus típicas peleas, pero es la primera vez que mi padre no viajaba con nosotros.
Lo primero que hice en la playa fue tirarme al mar, amaba el agua fría y salada del mar, la amaba con cada parte de mi ser, amaba estar en el mar y tener que saltar las olas, o pasarlas por abajo, amaba el mar desde que era muy chiquita, desde que había visto la Sirenita, esa hermosa película de una sirena que se casa con un príncipe. Estuvimos creo que una hora y media en el agua con Jacinto, jugando a corrernos, a atraparnos, saltando las olas, y jugando a carreras, fue muy divertido y hermoso estar con él en ese hermoso lugar, fue soñado. Recuerdo que cuando estábamos en una de las carreras que jugábamos el me agarro de la cintura, me hizo tropezar y el cayo encima mío, que por tanta casualidad justo cayo sus labios encima de los míos…
-Parecen dos enamorados jugando en la playa- dijo mi madre.
-Pero mami, somos dos enamorados jugando en la playa- le corregí.
Esa noche comimos en un restaurante, Tante, era muy lujoso y la comida exquisita. Ese restaurante quedaba en el centro, cosa que después de comer nos recorrimos todo el centro con Jacinto y mi madre, ya que mi hermana y su amiga se habían quedado en la casa. Luego de estar creo que más o menos nos fuimos a dormir a la casa, mi madre estaba muy cansada por el viaje y por la playa, que por cierto ya estaba bronceada, esa mujer no sabia como hacia para conseguir ese bronceado en menos de una tarde.
Cuando llegamos a la casa con Jacinto nos fuimos a nuestra habitación, me fui a dar un baño, me sentía llena de arena… Cuando salí de bañarme entró Jacinto, mientras yo me vestía con mi ropa de dormir y me metía en la hermosa cama matrimonial, era la primera vez que iba a dormir en una cama con Jacinto, tenia una sensación rara por dentro de mi, estaba nerviosa, ¿por qué? No se.
Cuando Jacinto salio del baño se puso su pantalón de dormir, ya que el dormía en cuero y se acostó junto a mi, me abrazo y nos quedamos mirando el techo. Yo no quería que pase nada, no estaba preparada ni quería todavía tener relaciones con él, sabia perfectamente que hasta el casamiento no quería nada, pero estar con él acostados en la misma cama era una tentación, una tentación que se me fue cuando él empezó a cantarme mi canción, y como siempre me quede inconciente en la misma parte y me dormí, su pecho era mi almohada, y los latidos de su corazón mi vida.
jueves, 9 de abril de 2009
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nonon, te lo tengo que decir, AME esa ultima frase, su pecho era mi almohada, y los latidos de su corazon mi vida, lo sacaste de algun lado? o lo inventaste vos ? LA NOVELA ESTA BUEENISIMA
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