Abrí mis ojos y prácticamente sentí que los nervios se apoderaban de mí. Si no hubiera sido porque era muy temprano y tenia a Flavia abrazando mi pecho habría saltado y gritado como un nene que esta muy nervioso por algo. Hoy no solo era el primer día de academia si no que también cumplía un año de novio con Flavia, con el amor de mi vida, mi única esperanza y manera de llevar mi vida adelante. Ella últimamente era lo único que me importaba, ya ni a mis padres llamaba. Ellos me tenían que llamar a mí. Ellos sabían perfectamente lo que estaba por hacer, estaban muy contentos y nerviosos al mismo tiempo, igual que los padres que Flavia. Parecía que todo el mundo estaba más alterado que yo, pero era imposible, era yo él que tenia que decir todo y aceptar cualquier respuesta. Había planeado toda una rutina el día de hoy. Iba a hacerle creer que me había olvidado de nuestro aniversario a Flavia, y por supuesto iríamos al instituto pensando solo que ese era la alegría del día. Sabría que no me lo perdonaría rápido, pero era lo que yo le quería regalar. Ángela la convencería para salir ala noche, por lo que estar vestida adecuadamente lo iba a estar, solo que no se esperaba que Ángela la llevaría a un barco donde la estaría esperando. Donde pasaríamos la noche, donde le haría la más preciada pregunta. Que hace meses retumbaba en mi cabeza. Yo solo quería que llegase la noche, mis nervios me iban a delatar antes de tiempo. No lo tendría que permitir. Ella no tenia que saber nada.
Me levanté sigilosamente de la cama así ella no se despertaba, pero obviamente fracasé.
-Amor- me miró sonriente
-Hola cariño, me voy a vestir, tenemos academia dentro de una hora- contesté intentando no mostrar mis nervios y parecer que me había olvidado lo que ella esperara que diga. Me miró con mala cara y asintió. Su alborotada cabellera me daba gracia, era hermosa hasta cuando se despertaba. Bajé corriendo y me puse unos jeans con una camisa simple celeste. Pase por el baño y me peine, en realidad, me puse un gorro, tipo boina, y bajé a preparar el desayuno. Pedro ya estaba despierto haciendo lo mismo que estaba por hacer yo y Ángela estaba mirando la televisión. Pedro me guiñó el ojo y se acercó a Ángela, a quien le dio la taza que había terminado de preparar y le dijo algo al odio. Supuse que le decía que recuerde de parecer que hoy no va a pasar nada, pues a ella se le hacia muy mal mentirle a su amiga. Cuando terminé de hacer las dos tazas de chocolates escuché como Flavia bajaba las escaleras. Estaba con un pantalón rosado cortito y una remera que casi le tapaba todo el pantalón. Se había echo dos trenzas y se había puesto delineador en los ojos, muy común de ella. Era obsesionada por sus ojos, no había día que no los delineaba para que se noten los grises azulados que eran. Era realmente preciosa, y solo mía.
Sonriente se acercó a mí y me dio un beso en los labios. Le alcancé si chocolatada y nos sentamos a un costado de Ángela y Pedro. Nos quedamos mirando la televisión hasta que se hizo la hora de ir al instituto, que si no fuera porque Flavia me avisó no me habría ni enterado. Salimos en el auto de Pedro, ya que sin que Flavia sepa en la mitad de clases yo me iría a organizar lo del barco. Y volvería justo para cuando den por finalizada las clases. Por suerte las primeras eran de fotógrafos separados de modelos, porque si no estaría al horno.
Las primeras clases recorrieron tan lentas que sentí que el reloj se había parado apropósito. Apenas toco el timbre de media mañana, firmé para retirarme y salí casi corriendo hasta la casa. Me metí en la camioneta y lo más rápido que pude me dirigí en donde iba a alquilar la lancha y el barco, “Un paseo por la laguna”. Apenas vi el cartel me puse más nervioso de lo que estaba. No me imaginaba en el momento que le pediría matrimonio como estaría. Estacioné en un lugar vacío que había justo al lado de un enorme camión. Bajé y camine a la recepción.
-Hola ¿en que puedo ayudarlo?- preguntó una mujer de detrás de un escritorio
-Bueno yo tengo reservado un barco para ahora y una lancha para la noche- contesté
-Haver espere- ella se puso a teclear en la computadora- ¿Nombre?- preguntó
-Jacinto Losqt –contesté
-Si aquí- tomó una llave de un cajón y me la tendió- esta en el dique 5- sonrió y yo a ella antes de salir casi corriendo. Busqué en mi camioneta los manteles, las sabanas, las flores, las luces y todas las cosas que tenia preparado. Casi corrí con todas las cosas en bolsas al dique 5 y subí al barco. Era de un blanco escarlata hermoso. Entré a la camina de las camas y le puse a las dos camas unas sabanas. Luego subí a la parte de atrás, donde comeríamos y preparé la mesa con el mantel. Puse todas rosas en el piso alrededor de la mesa y luego me fui al instituto.
Llegué justo para cuando sonó el timbre de salida. Y Flavio hermosa como siempre salía caminando de la clase hablando con Joaquín. Su nuevo mejor amigo. La salude con un beso y ella otra vez se quedo esperando que le dijera algo por nuestro cumple año. Pero no lo hice y ella me miro de mala gana.
-¿Te pasa algo cariño?-pregunté.
-¿Qué día es hoy?- preguntó
- El primer día de clases- sonreí y ella puso mala cara.
-¿Te olvidaste?- preguntó
-¿De que?- pregunté y justó llegó Pedro para salvarme.
-Chicos los busqué por todos lados, vamos- y aproveché para ir hablando con él de cualquier cosa intentando evitar hablar con Flavia de que fecha era hoy. Ángela por su parte la entretuvo lo mejor posible. Toda la tarde se la paso hablando y riendo con Ángela, yo le hice creer que salía con Pedro, mientras que Ángela le hacia creer que como yo me había olvidado harían una salida de chicas. Ella ya la llevaría a donde la estaría esperando con la lancha. Apenas terminamos nuestra farsa de que salíamos a un bar a tomar algo con Pedro, salí a toda velocidad hacia donde estaba el barco y la lancha. El hombre que llevaría al barco hasta la mitad del río ya se encontraba en la puerta del mismo.
-Disculpe la tardanza, Buenas noches- saludé con un apretón de manos.
-Buenas noches, ¿A dónde tengo que llevar el barco?-preguntó.
-Mire tiene que ir hasta la mitad del río, luego llegaré yo en una lancha, ahí puede irse- sonreí a mi plan casi perfecto.
-Muy bien, lo esperaré- sonrió mientras subía al barco y lo ponía en movimiento. Entre a la recepción para preguntarle a la mujer que me había atendido a la mañana para ver cuando llegaría el hombre de la lancha, justo en el momento que estaba preguntando entro por mi espalda. Pedí permiso para ir al baño donde me cambie con un traje blanco y busqué en la camioneta el ramo de flores que había preparado. Luego me dirigí hacia la lancha donde el hombre esperaba.
-¿Ya vamos?-preguntó.
-No tenemos que esperar a mi novia- sonreí- hoy cumplimos un año.
-Felicitaciones.
Y en ese momento apareció el auto de Pedro. Bajo Flavia mirando para todos lados y preguntándole algo a Ángela, por supuesto, no entendía que hacían. Ángela me señalo y ella se dio vuelta. Apenas me vio puso los ojos como platos y una sonrisa se dibujo en su rostro. Se acercó corriendo hacia mí y me abrazo.
- Jamás me olvidaría que día es hoy- susurré. Ángela guiñó el ojo y se fue a toda velocidad. –SI me permites señorita- le extendí la mano para que entrara a la lancha. El hombre arrancó y nos llevó a toda velocidad.
- ¿A dónde vamos?-preguntó mientras se corría el pelo de la cara a causa del viento.
- Sorpresa- sonreí. Cada vez nos acercábamos más y más al barco. Con las luces que Pedro le había puesto rato después de salir del instituto, hacia que brillara como un crucero. Flavia sonrió al verlo. El hombre amablemente nos ayudo a subir al barco mientras él que estaba conduciendo el barco subía a la lancha, minutos después ninguno de los dos estaban. Flavia miraba cada detalle con suma atención. Supe que se había quedado mirando la mesa con las velas prendidas.
- Esta hermoso Ja- susurró emocionada.
- Todo por vos Princesa- se dio vuelta para mirarme. Acerqué mi frente hasta que chocaron- Feliz año- susurré- te amo.- acercó sus labios a los míos y nos besamos. Comimos unos ñoquis que obviamente había preparado yo. Luego bailamos un rato entre el circulo de velas y flores y me acorde del ramo de rosas que le había comprado. Lo había dejado apenas entramos al barco, se me había olvidado dárselo. La dejé en la mitad del lugar y fui corriendo a buscar el ramo y los anillos. Supuse que era el mejor momento de pedirle casamiento. Me acerqué a ella con las manos en mi espalda, ella me miraba dulcemente. Cuando solo estuve a centímetros de ella extendí el ramo de rosas. Sonrió y lo agarro, mientras las olía, una de mis rodillas cayó al suelo. Me miró sorprendida. Mi otra mano que antes estaba en mi espalda ahora estaba extendida hacia ella. Agarró la cajita de mi mano y la abrió, se quedo observando los anillos por un rato luego corrió la vista hacia mi y vi que en sus ojos había lagrimas que querían salir pero se resistían.
-Flavia, prometo amarte y cuidarte por el resto de mi vida- en ese momento la primer lagrima salio de sus pequeños ojos grisáceos- ¿te queres casar conmigo?-pregunté casi en susurros. Ella se tiro a mis brazos.
- Siempre- juró.
lunes, 6 de julio de 2009
domingo, 17 de mayo de 2009
Capitulo 21: " Más que una belleza" (JACINTO)
Hoy era ese día por el cual mi preciosa novia no paraba de torturar a todo el mundo, aunque no fuera su fiesta, estaba como loca. Su hermana que le había tomado mucho mas cariño del que antes tenían, la eligió para entrar con ella a sus quince, obviamente hubo discusiones, y peleas, pero terminaron dándole la razón, Flavia la había ayudado en todo, y ahora ella pasaba mucho más tiempo con ella, que con sus padres. Esa mañana, de ese “gran día” me desperté solo en la cama de Flavia, por supuesto ella se había ido a dormir a la casa de sus padres, para lo más temprano posible salir con su hermanita a hacer lo que las mujeres hacen antes de un cumpleaños de quince, ¿prepararse? Pues si, todavía no entiendo como una mujer puede estar todo un día arreglándose para una noche, pero se podría decir que no es para nada, luego quedan preciosas todas o casi todas. Yo en cambio, una hora antes me voy a bañar y vestir. Se podría decir que me levante medianamente tarde, para mi horario de todos los días era demasiado tarde, ya era de medio día, seguramente en menos de dos minutos subiría Pablo a despertarme para ir a comer, si no es que él esta en la peluquería también, me reí de solo pensarlo. Justamente como había pensado, Pablo subió a “despertarme”.
-Hombre, por fin te levantas, te venia a decir que no cocine nada, ya que la que sabe cocinar esta en la peluquería ¿pedimos algo?- me preguntó
-Si mejor, porque no tengo ganas de cocinar, ni una sopa- contesté levantándome
-Ey bueno y al final ¿Qué te dijeron los padres de Flavia?- me preguntó
-Me dijeron que si, que como no, que no lo podían creer, y después de eso empezó a llorar la mamá de ella, fue algo gracioso y triste a la vez, porque no sabia que hacer, si reír o llorar- reímos juntos de mi comentario
- ¿Y cuando se lo vas a pedir?- me preguntó
-Sinceramente no se, cuando llegue el momento será- le contesté a las carcajadas- pero supongo que cuando cumplamos un año de novios
- ¿Y cuando seria eso?- insistió
- El próximo mes, cuando empiece el trimestre otra vez- le dije
- Que suerte hombre que solo nos queda un año
- Si por suerte- le dije mientras me ponía la remera- ¿Qué pedimos?- volví al tema de la comida
-No se, lo que quieras- me dijo y salió corriendo porque sonaba su celular en la planta baja.
Cuando bajé él estaba hablando por el celular, seguramente era su novia, porque repetía cosas como “corazón, bebe, vida” por lo tanto no presté atención y me fui a ver los números a los que podía pedir una hamburguesa. Cuando encontré el que más me gustaba, al azar seria eso, me daba lo mismo de donde sea, dizque y llame.
-Hola Buenas tardes, ¿en que puedo servirle?- atendió una mujer
-Hola si, quiero dos hamburguesas completas, ¿Cuánto seria?- pregunté
-Unos $25 ¿algo más?- me preguntó con una voz de “déjame de joder”
-Si, es adomicilio, ¿no te tengo que dar la dirección?- le pregunté haciéndome el boludo
- Perdone me olvide, si ¿Cuál es su dirección?- preguntó con un ton de “te mato pendejo”
- San Lorenzo 2526 ¿Cuánto demoraría?- pregunté insistente
- Una media hora- dijo decidida a cortar- ¿algo más?
-No, gracias – y me cortó, epa que carácter, no me gustaría conocerla, mejor para Flavia, si me leería la mente, pobre de mi en menos de una hora ya estoy preparando mi funeral.
Cuando Pablo terminó de hablar con su “bebe” le conté de lo que había pedido para comer, no se quejó, sabia que le gustaba.
Luego de una tarde realmente larga, de “hombres” mirando partidos en la TV, decidí que era hora de bañarme, cambiarme y demás. La fiesta empezaba a las 21:30hs y eran las 20:00, era media hora de viaje por lo tanto de acá teníamos que salir a las 21:00hs. Me metí a la ducha, con el agua helada, ya que el calor que hacia era más que insoportable, no podía creer que Flavia prefiera el calor que el frío. Mientras me bañaba, me dí cuenta, que cada pensamiento mío llegaba a una conclusión con la vida de Flavia, era como que no podía no pensar, ni hablar de ella, estaba tan metida en mi que no podía dejar de pensar en ella. Sabia que dentro de un mes se vendría para mi una cosa que nos cambiaria la vida a los dos, sabia que era un paso enorme, por lo tanto le había preguntado a los padres primero, que me dio mucha mas seguridad ya que lo habían aprobado. No entendía como un hombre como yo podía llegar a tener tanto amor por una mujer, era algo impresionante, porque había veces que me acordaba de cuando iba a tercero de la secundaria con mi amigos, lo único que nos gustaba era salir de joda, tener una chica por semana, no me interesaba el noviazgo, ni creía en el amor, pero obviamente solo no había abierto los ojos, ya que a Flavia la amaba desde más chiquititos, se podría decir que desde jardín, pero no me había dado cuenta, hasta este año. Por eso valía la pena lo que iba hacer dentro de un mes, sabia que era un paso enorme, gigante, pero nos conocíamos perfectamente, desde casi nuestro nacimiento, yo sabia perfectamente que cuando hablaba mirando para otro lado estaba chinchuda, que cuando me hacia un pequeño gesto de nada, no había entendido lo que habíamos hablado, sabia que cuando le brillaba los ojos es porque tenia esperanzas y estaba feliz, sabia que cuando estaba callada era porque estaba triste, y sabia que cuando estaba de lo más cariñosa se animaba a todo. La conocía como a la palma de mi mano, era mi vida, mi sol, si mi sol, ella me daba luz, me daba todo lo que necesitaba para seguir adelante, me daba esperanzas, felicidad, amor, y sobretodo vida. Cuando me dí cuenta hasta donde habían llegado mis pensamientos decidí salir de la ducha, y lo peor es que me fije la hora y ya faltaba solo media hora para el cumpleaños. Salí corriendo del baño a buscar el traje, primero me puse la camisa, luego los pantalones, el saco, la corbata y los zapatos, me veía realmente estupido, creo que odiaba ponerme esas cosas, parecía un viejo, pero bueno todo por el quince de la hermana de mi novia. Luego me encargue de mi pelo, que en realidad no hice nada, solo lo “peine” un poco. Cuando bajé ya estaba Pablo esperándome, vestido de la misma manera que yo, nos veíamos tan graciosos vestidos así.
Cuando llegamos a la fiesta, me sorprendí lo que habían echo con ese salón que ya hacia un mes había ido con mi novia, y no era nada, más que cuatro paredes y unas sillas por ahí y por allá. Estaba todo de rosa, había como 20 mesas, una enorme, supuse que esa era la principal, cuando entramos lo primero que vimos fue la gigantografía que había en una pared, una foto de Rebecca, hermosa con un vestido demasiado corto, pero divina, como su hermana. Y del otro lado de la pared otra foto del mismo tamaño con su hermana, con mi novia, estaba tan linda Flavia, como siempre, pero esta vez me deslumbro, estaba con una pollera, que se podría decir que muy corta, para poner una foto tan grande, y una remera demasiada escotada, pero bueno luego le diría eso, abrazando a su hermana, se veían tan lindas juntas, era algo sorprendente, se amaban tanto. Luego de ver eso, vi a Pablo con Ángela ya sentados en una mesa, Pedro y Sofía también, hacia mucho que no los veía, y a los padres de Flavia, me saludaban pero no lo había notado hasta recién, me acerqué a ellos y me abrazaron.
-Que guapo que estas- me dijo la madre de Flavia
- Si hombre- me dijo el padre
- Jaja- es lo único que pude articular- ¿en que mesa me tocó?- pregunté un poco confundido
-En la que te dicen en la entrada- me dijo la madre de Flavia, y después de agradecerle fui a ver en que mesa estaba
-Hola, Jacinto Losqt ¿en que mesa esta?- pregunté a un hombre que estaba con una lista en la puerta
- En la 9- me dijo señalando la mesa donde estaban mis amigos.
- ¿Y Flavia se sienta ahí?- pregunté
-Si- me contestó secamente
-Gracias- fui caminando lo más tranquilo posible y me di cuenta que ya había demasiados chicos en el salón, más chicos que chicas se podría decir que era la primera vez que veía algo así. Sofía y Ángela estaban hermosas, los vestidos de fiestas les quedaban demasiado bien. Salude a Pedro con un gran abrazo, hacia demasiado tiempo que no lo veía, ya que de la Luna de Miel habían vuelto hace dos o tres días antes. Luego salude con un beso en la mejilla a Ángela y Sofía.
-¿A mi no me saludas?- preguntó Pablo
-Pero si vine con vos- le grité a las carcajadas
Justo después de eso, todas las luces se apagaron y empezó a sonar una canción por todo el salón, una sola luz se prendió y daba vueltas por todo el salón, como si no supiera donde quedarse. Luego de dar muchas vueltas lentamente coordinada con la canción de fondo, se quedó en un solo lugar, en la entrada que minutos antes estaba abierta, ahora estaba cerrada por una cortina enorme color rosada, todos se acercaron a ese lugar, y yo también, estaban por entrar. Luego de hacernos esperar lo suficiente para volvernos locos entraron. Oh por el amor de Dios, que bellezas, no pude reconocer ni a mi novia ni a su hermana, estaban preciosas, divinas, maravillosas. El vestido de Rebecca era largo hasta al piso, blanco, con una faja en la cintura color rosa y en ella un moño bien delicado, que los listones caían con el vestido hasta el piso. Y Flavia, ¿Qué decir de ella? Estaba perfecta, tenia un hermoso vestido azul que caía hasta las rodillas, con una capa que salía de abajo del mismo que llegaba hasta debajo de las rodillas, corte princesa como todo su vestuario, con una faja plateada en la parte del corte del vestido, su pelo lacio como siempre, impresionante más lacio de lo normal, con su flequillo recto impecable y una sonrisa impaciente en su rostro. Con los tacos que tenia sabia que iba a ser más alto de ella solo por centímetros. Mientras su hermana saludaba a todos los invitados, uno por uno, y una cámara la seguía, Flavia se acerco a mí.
-Hola hermosa- le dije amarrándola por la cintura – Estas preciosa vida mía- ella se ruborizó y nos dimos un cortito beso, ya que ella se separo de mi y fue a saludar a Sofía con toda la emoción del mundo, creo que ellas tampoco se habían visto. Yo me quedé esperando que Rebecca se acercara para saludarla, estaba tan linda, y había muchos chicos ¿será el novio uno de esos? Bueno de todos modos mucho no me interesaba, pero de una forma u otra era como mi pequeña hermanita. Cuando se acerco a mi, me abrazo y siguió con los otros. Yo me fui a sentar a la mesa donde estaban los chicos y mi novia. Me senté alado de Flavia y ella me agarró la mano por debajo de la mesa, mientras hablaba y hablaba con Sofía y Ángela. Mientras yo hablaba algunas palabras con Pedro y Pablo.
-Me acabo de enterar hombre, te felicito- me dijo Pedro, yo lo mire con una cara de que lo iba a matar- Huy perdón jaja
- ¿Cómo pasaste la Luna de Miel?- le pregunté intentando de cambiar de tema
- Estuvo buena- contestó Pedro
- Y porque…- dijo Pablo mientras Pedro le tiraba una cachetada yo solo me reí.
Luego de comer, llegó la hora del vals, todos se pararon incluidos los abuelos de Flavia y se acercaron al centro del salón. Comenzó la melodía, y Marcelo bailaba con Rebecca, luego de eso la saso el Abuelo y los tíos, al rato comenzaron los amigos, y Flavia me decía en el odio que era mi turno, por lo tanto me acerqué a ella y saque al chico que estaba bailando en ese momento, que me miro de mala gana y se fue.
-Estas preciosa- le dije al odio mientras bailábamos al compás de la melodía.
- Gracias- me contestó y luego sonrió, justo después de eso alguien me tocó el hombre, era un chico, no lo conocía, pero quería bailar con ella, le di una vuelta y le deje su mano en la mano del chico. Me acerqué donde mi novia no paraba de sonreír, y luego se quedó con los ojos abiertos como platos, me dí la vuelta para ver porque, y estaba Rebecca dándose un beso con el chico que había dejado a su cargo, seguramente era el novio a escondidas, ella luego de separar sus labios estaba roja, y él sonreía. Cuando termino la canción, comenzó la fiesta, la música a todo volumen y todos los invitados bailando y saltando, la fiesta estaba demasiado buena. Bailamos toda la noche, llegó el cotillón a eso de las dos de la madrugada, eran todos sombreros dorados, rosados y plateados, de muchísimos tipos y muchísimos tamaños. Luego a eso de las cuatro de la mañana pasaron un video que le habían echo sus amigos y su novio, fue muy gracioso, hacías las cosas que seguro siempre hacían pero de una forma muy graciosa, y el video terminaba que la chica que hacia de ella se iba caminando de la mano del supuesto novio. Luego de ese video llegó la torta, y la mesa dulce. Todo mejor no podía ir, Flavia pasó tiempo conmigo, con sus padres, con las chicas y con su hermana, andaba de aquí para allá toda la noche. Cuando termino la fiesta, con Flavia nos quedamos hasta que cada invitado se allá ido, ella no quería irse antes por lo tanto la espere, no podía creer lo hermosa que estaba, seguramente me habré quedado anonado más de dos veces. Cuando cada uno de todos los chicos se fueron, nos acercamos a hablarle a Rebecca.
-¿Tenes novio hermanita?-le dijo Flavia un poco contenta y amenazadora, ella se ruborizó y asintió- ¿Desde cuando?- insistió Flavia
-Hace tres meses- contestó la hermana un poco avergonzada
-Te felicito-le dije y ella me sonrió
-Bueno, hermana nos vemos otro día enserio estoy muy cansada- dijo Rebecca escapándose
-Chao, cuídate hermosa- gritó Flavia y salimos a buscar mi camioneta.
Cuando llegamos a la casa estaba todo apagado, pero ya estaba saliendo el sol. Ángela y Pablo habían vuelto a eso de las cinco de la madrugada porque estaban cansados, en cambio eran las siete y nosotros recién llegábamos. Fuimos directo para arriba, yo me quedé en mi habitación para ponerme la ropa de dormir, y Flavia subió a su habitación. Cuando termine subí, ella ya estaba acostada mirando el techo, yo me acosté a su lado y la abrasé.
-Estabas hermosa- le comenté
-Gracias, vos estabas lindo también- lo dijo con una pizca de humor
-No me digas eso que me siento mal, ese traje me queda fatal
-En realidad si- me dijo riéndose y la mire- pero te amo igual
-yo más- le dije mientras acercaba mis labios a los suyos y para jugar un poco me puse arriba de ella con las manos a los lados de su cara, y apoyándome en ellos, para no hacerle peso a ella, era demasiado chiquita mi peso la podía matar. Pase del beso a los labios a su mandíbula y luego al cuello, luego la miré a los ojos-eres mi perdición- le dije esas palabras que ella tanto adoraba de un libro que había leído antes. ¿Crepúsculo? Si creo que si, ella me sonrió y la bese de nuevo.
-No vas a ganar- no sabia a que se refería, pero lo iba a averiguar, la bese nuevamente y hice lo mismo que había echo la vez anterior, luego de bajar a su cuello, pase nuevamente por la mandíbula, por los pómulos y luego a los labios otra vez- ¿vos queres jugar? Juguemos- amenazó y yo le sonreí. Sentí como enroscaba sus pies en mi espalda y como sus suaves manos se escurrían por mi enmarañado pelo, luego de eso acercó sus labios a los míos y me beso, fue un beso tan lleno de sentimientos que me dejo sin aliento, cuando separo su boca de la mía, y sacó sus manos y piernas de mi cuerpo, me acosté a su lado y la mire- esta bien ganaste- le dije sin aliento
-Yo siempre gano- me dijo triunfante y me beso.
Luego de eso ella se dio vuelta y quedamos abrazados. Se podría decir que dos minutos después caí en un profundo sueño.
-Hombre, por fin te levantas, te venia a decir que no cocine nada, ya que la que sabe cocinar esta en la peluquería ¿pedimos algo?- me preguntó
-Si mejor, porque no tengo ganas de cocinar, ni una sopa- contesté levantándome
-Ey bueno y al final ¿Qué te dijeron los padres de Flavia?- me preguntó
-Me dijeron que si, que como no, que no lo podían creer, y después de eso empezó a llorar la mamá de ella, fue algo gracioso y triste a la vez, porque no sabia que hacer, si reír o llorar- reímos juntos de mi comentario
- ¿Y cuando se lo vas a pedir?- me preguntó
-Sinceramente no se, cuando llegue el momento será- le contesté a las carcajadas- pero supongo que cuando cumplamos un año de novios
- ¿Y cuando seria eso?- insistió
- El próximo mes, cuando empiece el trimestre otra vez- le dije
- Que suerte hombre que solo nos queda un año
- Si por suerte- le dije mientras me ponía la remera- ¿Qué pedimos?- volví al tema de la comida
-No se, lo que quieras- me dijo y salió corriendo porque sonaba su celular en la planta baja.
Cuando bajé él estaba hablando por el celular, seguramente era su novia, porque repetía cosas como “corazón, bebe, vida” por lo tanto no presté atención y me fui a ver los números a los que podía pedir una hamburguesa. Cuando encontré el que más me gustaba, al azar seria eso, me daba lo mismo de donde sea, dizque y llame.
-Hola Buenas tardes, ¿en que puedo servirle?- atendió una mujer
-Hola si, quiero dos hamburguesas completas, ¿Cuánto seria?- pregunté
-Unos $25 ¿algo más?- me preguntó con una voz de “déjame de joder”
-Si, es adomicilio, ¿no te tengo que dar la dirección?- le pregunté haciéndome el boludo
- Perdone me olvide, si ¿Cuál es su dirección?- preguntó con un ton de “te mato pendejo”
- San Lorenzo 2526 ¿Cuánto demoraría?- pregunté insistente
- Una media hora- dijo decidida a cortar- ¿algo más?
-No, gracias – y me cortó, epa que carácter, no me gustaría conocerla, mejor para Flavia, si me leería la mente, pobre de mi en menos de una hora ya estoy preparando mi funeral.
Cuando Pablo terminó de hablar con su “bebe” le conté de lo que había pedido para comer, no se quejó, sabia que le gustaba.
Luego de una tarde realmente larga, de “hombres” mirando partidos en la TV, decidí que era hora de bañarme, cambiarme y demás. La fiesta empezaba a las 21:30hs y eran las 20:00, era media hora de viaje por lo tanto de acá teníamos que salir a las 21:00hs. Me metí a la ducha, con el agua helada, ya que el calor que hacia era más que insoportable, no podía creer que Flavia prefiera el calor que el frío. Mientras me bañaba, me dí cuenta, que cada pensamiento mío llegaba a una conclusión con la vida de Flavia, era como que no podía no pensar, ni hablar de ella, estaba tan metida en mi que no podía dejar de pensar en ella. Sabia que dentro de un mes se vendría para mi una cosa que nos cambiaria la vida a los dos, sabia que era un paso enorme, por lo tanto le había preguntado a los padres primero, que me dio mucha mas seguridad ya que lo habían aprobado. No entendía como un hombre como yo podía llegar a tener tanto amor por una mujer, era algo impresionante, porque había veces que me acordaba de cuando iba a tercero de la secundaria con mi amigos, lo único que nos gustaba era salir de joda, tener una chica por semana, no me interesaba el noviazgo, ni creía en el amor, pero obviamente solo no había abierto los ojos, ya que a Flavia la amaba desde más chiquititos, se podría decir que desde jardín, pero no me había dado cuenta, hasta este año. Por eso valía la pena lo que iba hacer dentro de un mes, sabia que era un paso enorme, gigante, pero nos conocíamos perfectamente, desde casi nuestro nacimiento, yo sabia perfectamente que cuando hablaba mirando para otro lado estaba chinchuda, que cuando me hacia un pequeño gesto de nada, no había entendido lo que habíamos hablado, sabia que cuando le brillaba los ojos es porque tenia esperanzas y estaba feliz, sabia que cuando estaba callada era porque estaba triste, y sabia que cuando estaba de lo más cariñosa se animaba a todo. La conocía como a la palma de mi mano, era mi vida, mi sol, si mi sol, ella me daba luz, me daba todo lo que necesitaba para seguir adelante, me daba esperanzas, felicidad, amor, y sobretodo vida. Cuando me dí cuenta hasta donde habían llegado mis pensamientos decidí salir de la ducha, y lo peor es que me fije la hora y ya faltaba solo media hora para el cumpleaños. Salí corriendo del baño a buscar el traje, primero me puse la camisa, luego los pantalones, el saco, la corbata y los zapatos, me veía realmente estupido, creo que odiaba ponerme esas cosas, parecía un viejo, pero bueno todo por el quince de la hermana de mi novia. Luego me encargue de mi pelo, que en realidad no hice nada, solo lo “peine” un poco. Cuando bajé ya estaba Pablo esperándome, vestido de la misma manera que yo, nos veíamos tan graciosos vestidos así.
Cuando llegamos a la fiesta, me sorprendí lo que habían echo con ese salón que ya hacia un mes había ido con mi novia, y no era nada, más que cuatro paredes y unas sillas por ahí y por allá. Estaba todo de rosa, había como 20 mesas, una enorme, supuse que esa era la principal, cuando entramos lo primero que vimos fue la gigantografía que había en una pared, una foto de Rebecca, hermosa con un vestido demasiado corto, pero divina, como su hermana. Y del otro lado de la pared otra foto del mismo tamaño con su hermana, con mi novia, estaba tan linda Flavia, como siempre, pero esta vez me deslumbro, estaba con una pollera, que se podría decir que muy corta, para poner una foto tan grande, y una remera demasiada escotada, pero bueno luego le diría eso, abrazando a su hermana, se veían tan lindas juntas, era algo sorprendente, se amaban tanto. Luego de ver eso, vi a Pablo con Ángela ya sentados en una mesa, Pedro y Sofía también, hacia mucho que no los veía, y a los padres de Flavia, me saludaban pero no lo había notado hasta recién, me acerqué a ellos y me abrazaron.
-Que guapo que estas- me dijo la madre de Flavia
- Si hombre- me dijo el padre
- Jaja- es lo único que pude articular- ¿en que mesa me tocó?- pregunté un poco confundido
-En la que te dicen en la entrada- me dijo la madre de Flavia, y después de agradecerle fui a ver en que mesa estaba
-Hola, Jacinto Losqt ¿en que mesa esta?- pregunté a un hombre que estaba con una lista en la puerta
- En la 9- me dijo señalando la mesa donde estaban mis amigos.
- ¿Y Flavia se sienta ahí?- pregunté
-Si- me contestó secamente
-Gracias- fui caminando lo más tranquilo posible y me di cuenta que ya había demasiados chicos en el salón, más chicos que chicas se podría decir que era la primera vez que veía algo así. Sofía y Ángela estaban hermosas, los vestidos de fiestas les quedaban demasiado bien. Salude a Pedro con un gran abrazo, hacia demasiado tiempo que no lo veía, ya que de la Luna de Miel habían vuelto hace dos o tres días antes. Luego salude con un beso en la mejilla a Ángela y Sofía.
-¿A mi no me saludas?- preguntó Pablo
-Pero si vine con vos- le grité a las carcajadas
Justo después de eso, todas las luces se apagaron y empezó a sonar una canción por todo el salón, una sola luz se prendió y daba vueltas por todo el salón, como si no supiera donde quedarse. Luego de dar muchas vueltas lentamente coordinada con la canción de fondo, se quedó en un solo lugar, en la entrada que minutos antes estaba abierta, ahora estaba cerrada por una cortina enorme color rosada, todos se acercaron a ese lugar, y yo también, estaban por entrar. Luego de hacernos esperar lo suficiente para volvernos locos entraron. Oh por el amor de Dios, que bellezas, no pude reconocer ni a mi novia ni a su hermana, estaban preciosas, divinas, maravillosas. El vestido de Rebecca era largo hasta al piso, blanco, con una faja en la cintura color rosa y en ella un moño bien delicado, que los listones caían con el vestido hasta el piso. Y Flavia, ¿Qué decir de ella? Estaba perfecta, tenia un hermoso vestido azul que caía hasta las rodillas, con una capa que salía de abajo del mismo que llegaba hasta debajo de las rodillas, corte princesa como todo su vestuario, con una faja plateada en la parte del corte del vestido, su pelo lacio como siempre, impresionante más lacio de lo normal, con su flequillo recto impecable y una sonrisa impaciente en su rostro. Con los tacos que tenia sabia que iba a ser más alto de ella solo por centímetros. Mientras su hermana saludaba a todos los invitados, uno por uno, y una cámara la seguía, Flavia se acerco a mí.
-Hola hermosa- le dije amarrándola por la cintura – Estas preciosa vida mía- ella se ruborizó y nos dimos un cortito beso, ya que ella se separo de mi y fue a saludar a Sofía con toda la emoción del mundo, creo que ellas tampoco se habían visto. Yo me quedé esperando que Rebecca se acercara para saludarla, estaba tan linda, y había muchos chicos ¿será el novio uno de esos? Bueno de todos modos mucho no me interesaba, pero de una forma u otra era como mi pequeña hermanita. Cuando se acerco a mi, me abrazo y siguió con los otros. Yo me fui a sentar a la mesa donde estaban los chicos y mi novia. Me senté alado de Flavia y ella me agarró la mano por debajo de la mesa, mientras hablaba y hablaba con Sofía y Ángela. Mientras yo hablaba algunas palabras con Pedro y Pablo.
-Me acabo de enterar hombre, te felicito- me dijo Pedro, yo lo mire con una cara de que lo iba a matar- Huy perdón jaja
- ¿Cómo pasaste la Luna de Miel?- le pregunté intentando de cambiar de tema
- Estuvo buena- contestó Pedro
- Y porque…- dijo Pablo mientras Pedro le tiraba una cachetada yo solo me reí.
Luego de comer, llegó la hora del vals, todos se pararon incluidos los abuelos de Flavia y se acercaron al centro del salón. Comenzó la melodía, y Marcelo bailaba con Rebecca, luego de eso la saso el Abuelo y los tíos, al rato comenzaron los amigos, y Flavia me decía en el odio que era mi turno, por lo tanto me acerqué a ella y saque al chico que estaba bailando en ese momento, que me miro de mala gana y se fue.
-Estas preciosa- le dije al odio mientras bailábamos al compás de la melodía.
- Gracias- me contestó y luego sonrió, justo después de eso alguien me tocó el hombre, era un chico, no lo conocía, pero quería bailar con ella, le di una vuelta y le deje su mano en la mano del chico. Me acerqué donde mi novia no paraba de sonreír, y luego se quedó con los ojos abiertos como platos, me dí la vuelta para ver porque, y estaba Rebecca dándose un beso con el chico que había dejado a su cargo, seguramente era el novio a escondidas, ella luego de separar sus labios estaba roja, y él sonreía. Cuando termino la canción, comenzó la fiesta, la música a todo volumen y todos los invitados bailando y saltando, la fiesta estaba demasiado buena. Bailamos toda la noche, llegó el cotillón a eso de las dos de la madrugada, eran todos sombreros dorados, rosados y plateados, de muchísimos tipos y muchísimos tamaños. Luego a eso de las cuatro de la mañana pasaron un video que le habían echo sus amigos y su novio, fue muy gracioso, hacías las cosas que seguro siempre hacían pero de una forma muy graciosa, y el video terminaba que la chica que hacia de ella se iba caminando de la mano del supuesto novio. Luego de ese video llegó la torta, y la mesa dulce. Todo mejor no podía ir, Flavia pasó tiempo conmigo, con sus padres, con las chicas y con su hermana, andaba de aquí para allá toda la noche. Cuando termino la fiesta, con Flavia nos quedamos hasta que cada invitado se allá ido, ella no quería irse antes por lo tanto la espere, no podía creer lo hermosa que estaba, seguramente me habré quedado anonado más de dos veces. Cuando cada uno de todos los chicos se fueron, nos acercamos a hablarle a Rebecca.
-¿Tenes novio hermanita?-le dijo Flavia un poco contenta y amenazadora, ella se ruborizó y asintió- ¿Desde cuando?- insistió Flavia
-Hace tres meses- contestó la hermana un poco avergonzada
-Te felicito-le dije y ella me sonrió
-Bueno, hermana nos vemos otro día enserio estoy muy cansada- dijo Rebecca escapándose
-Chao, cuídate hermosa- gritó Flavia y salimos a buscar mi camioneta.
Cuando llegamos a la casa estaba todo apagado, pero ya estaba saliendo el sol. Ángela y Pablo habían vuelto a eso de las cinco de la madrugada porque estaban cansados, en cambio eran las siete y nosotros recién llegábamos. Fuimos directo para arriba, yo me quedé en mi habitación para ponerme la ropa de dormir, y Flavia subió a su habitación. Cuando termine subí, ella ya estaba acostada mirando el techo, yo me acosté a su lado y la abrasé.
-Estabas hermosa- le comenté
-Gracias, vos estabas lindo también- lo dijo con una pizca de humor
-No me digas eso que me siento mal, ese traje me queda fatal
-En realidad si- me dijo riéndose y la mire- pero te amo igual
-yo más- le dije mientras acercaba mis labios a los suyos y para jugar un poco me puse arriba de ella con las manos a los lados de su cara, y apoyándome en ellos, para no hacerle peso a ella, era demasiado chiquita mi peso la podía matar. Pase del beso a los labios a su mandíbula y luego al cuello, luego la miré a los ojos-eres mi perdición- le dije esas palabras que ella tanto adoraba de un libro que había leído antes. ¿Crepúsculo? Si creo que si, ella me sonrió y la bese de nuevo.
-No vas a ganar- no sabia a que se refería, pero lo iba a averiguar, la bese nuevamente y hice lo mismo que había echo la vez anterior, luego de bajar a su cuello, pase nuevamente por la mandíbula, por los pómulos y luego a los labios otra vez- ¿vos queres jugar? Juguemos- amenazó y yo le sonreí. Sentí como enroscaba sus pies en mi espalda y como sus suaves manos se escurrían por mi enmarañado pelo, luego de eso acercó sus labios a los míos y me beso, fue un beso tan lleno de sentimientos que me dejo sin aliento, cuando separo su boca de la mía, y sacó sus manos y piernas de mi cuerpo, me acosté a su lado y la mire- esta bien ganaste- le dije sin aliento
-Yo siempre gano- me dijo triunfante y me beso.
Luego de eso ella se dio vuelta y quedamos abrazados. Se podría decir que dos minutos después caí en un profundo sueño.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Capitulo 20: " Misterio"
Se podía decir que luego de que mi mejor amiga se había casado, había quedado un poco sensible. Ella me llamaba todas las noches desde Brasil, donde se habían ido de Luna de Miel, a contarme lo que habían echo, y a contarme sobre la playa, el hotel, y los demás lugares que visitaban, estaba tan contenta con sus llamados, que cuado hablaba con ella, no me importaba nada, ya hasta me había olvidado de buscar ami hermana a la academia de danzas por hablar con ella. De una extraña forma me había encargado de mi hermana como si fuera mi hija, la buscaba al colegio, la ayudaba con los deberes, y le daba de comer. Pasaba la tarde en mi casa y a la noche la llevaba a casa de mis padres, que por suerte todo se había acomodado, lo único que necesitaban era tiempo para ellos solos, con más razón me llevaba a mi hermana.
Respecto a los estudios, ya había terminado el semestre, ya que como era una academia de Modelaje y Fotografía, ya que solo había 8 meses de clases… Mi hermana terminaba las clases en Diciembre, y estábamos ya a fines de Noviembre. Su fiesta de quince la hacíamos exactamente el 25 de Febrero, ya que su cumpleaños era el 23 y caía Jueves, no importaba que sean vacaciones, mis padres trabajaban, con mas razón lo hacíamos el sábado.
Esa mañana me desperté acurrucada en los brazos de Jacinto, él ahora dormía conmigo, ya que era el único momento que podíamos estar juntos, porque generalmente durante la tarde estaba tan ocupada con mi hermana que ni siquiera lo registraba, y por eso me sentía tan mal, que le había permitido dormir juntos, de todos modos tampoco era molestia. Me desperté con la luz del día a las 8:00 en punto. Hoy tenia que ir a hablar con el Dj, y con el dueño del salón para ver que catering había contratado, Jacinto como bueno novio me acompañaba, y así de paso estábamos más tiempo juntos, luego de eso buscábamos a mi hermana al colegio, y nos íbamos hacia el departamento, donde Pablo y Ángela nos esperaban con la comida echa, los cuatro estábamos muy unidos, cada día nos llevábamos mejor, generalmente ellos se encargaban de cocinar y Jacinto y yo de lavar y ordenar. Los días que los cuatro teníamos libres, muy difícil de conseguir, salíamos a ver una película, o a caminar.
Levanté a Jacinto con un beso en los labios, el roce del mismo hacia que el se despertara a los saltos. Me fui a bañar, ya hacia calor, el calor que tanto amaba y detestaba, por lo tanto me bañe con agua fría, mientras que Jacinto tendía mi cama y se cepillaba los dientes. Cuando salí, él se metió a la ducha, yo me vestí con lo primero que encontré intentando que combinara, y bajé a preparar el desayuno. Preparé a Jacinto un té con leche, ya que era su preferido, y a mi una leche con chocolate, incluido en los dos desayunos medialunas, que tanto amábamos los dos. Cuando Jacinto bajó, nos sentamos a tomar el desayuno mientras charlábamos de las pocas cosas que un día a las 9:00 de la mañana. Luego de eso, mientras Jacinto lavaba lo que habíamos usado, yo subía buscar las llaves, mi bolso y los celulares de los dos.
Nos subimos al auto de Jacinto y nos fuimos para el lugar donde se encontraba el DJ para la fiesta de mi hermanita, en algún lugar de Santa Fe, él sabia donde, pero yo no.
Fue rápido, hablamos de la música que queríamos que pase, de la canción de entrada y de los tiempos para el Vals, fue como volver al pasado, ya me acordaba cuando yo estaba haciendo eso para mi fiesta, que obviamente la ame con todo mi corazón. Luego nos fuimos al salón para hablar de al comida, de las mesas y la decoración, mi hermana había elegido que todo este decorado de su color favorito, el rosa, y la mesa principal era de 15 personas.
EL plato principal iba a ser pollo, con papas con mayonesa, la comida favorita de mi hermana y de bebidas coca-cola, y para los mayores vino.
Cuando terminamos de eso, nos fuimos a buscar a Rebecca al colegio, que cuando llegamos ya nos estaba esperando en la puerta. Se subió a la parte de atrás de la camioneta de Jacinto.
-Hola chicos!- gritó contenta- ¿Ya fueron al salón? ¿Y al DJ?
- SI vida, ya hablamos todo, le pedí toco como vos querías- le dije sonriéndole
- Y mira que tienen un humor-agregó Jacinto dándome un beso en los labios
- Búsquense una habitación!- gritó mi hermana en broma, todos reímos mientras Jacinto ponía en marcha la camioneta, para ir a casa.
---
Ya estábamos a Enero, los nervios nos comían las cabezas, en especial a mi madre, hermana y ami.
-Amor tranquilízate, esta todo bien, falta un mes todavía, y solo falta el cotillón, no te haría falta calmarte un poco- me dijo dulcemente mi novio mientras buscábamos a mi hermana a la casa de mi madre
- Es que no es muy fácil vida, pero lo intentaré- lo miré y le sonreí, me baje a tocar la puerta en mi antigua casa. Me atendió mi padre.
-Hija, cuanto tiempo sin verte vida mía-me abrazó- Hola Jacinto- gritó mirando al auto- si hombre luego hablamos,- le contestó a algo que ni siquiera escuche que allá preguntado, miré a Jacinto y luego a mi padre, ellos dos comenzaron a reír.
-Vengo a buscar a mi hermana, ¿no esta lista?- le pregunte cariñosamente a mi padre
-Si lo esta, pasa que esta hablando con tu madre- y luego de eso se acercó a la camioneta a hablar con jacinto, por suerte cada vez se llevaban mejor.
Entré a esa casa que hacia mucho que no pasaba, habían cambiado el living, ahora tenían otro juego de sillones, y unas nuevas cortinas, subí directo a la habitación de mi hermana que cuando entré estaba mi madre abrazando a mi hermana.
-¿Interrumpo algo?- pregunté indecisa si entrar o no.
-No hija, por favor pasa, veni abracémoslo todas juntas- grito nerviosa mi madre, me acerqué y nos abrazamos las tres juntas.
- ¿Por qué hacemos esto?- pregunté
- Porque las amo mucho-dijo mi madre- bueno vamos que Jacinto debe estar esperando en la puerta, yo solo asentí, era obvio.
Cuando salimos mi padre seguía hablando con Jacinto. Nos acercamos a la camioneta y solo llegue a escuchar que mi padre decía- Si un gusto, un gusto, que hermosa noticia- no había entendido nada, pero ya el me lo contaría, no tenemos secretos entre nosotros.
-Hola Rebbe,-saludo Jacinto a mi hermana, él le decía así con cariño, aunque a mi hermana le molestaba lo decía igual- Hola cariño,- y me dio un beso, mi hermana no dio ese simple comentario que siempre hacia y por eso la miramos expectantes.
- ¿Qué?- gritó sonriendo- ya me acostumbre- contestó a nuestra pregunta no formulada, nos reímos nuevamente mientras saludábamos a mis padres.
- ¿Y de que hablaste con mi padre?- le pregunté una vez que ya estábamos saliendo de Santa Fe, él no me miro pero me contestó.
- Cosas de hombres, ya que no hablo con mi padre, hablo con él.
- MM, yo no le creería hermanita- dijo mi hermana desde la parte trasera del auto y en ese momento Jacinto fulminó con la mirada a mi hermana por el espejo retrovisor- bueno si un poco si- volvió a decir mi hermana media nerviosa. No quería discutir, así que lo deje pasar. Cuando llegamos a la casa Ángela y Pablo estaban esperándonos con una pizza casera echa por ellos.
-Hola,- entramos los tres saludando a coro
-Hola –contestaron ellos en coro también
Nos sentamos en la mesa y comimos esa exquisita comida, mientras hablábamos de lo poco que faltaba para el cumpleaños de quince, que obvio estaban todos invitados.
-Jacinto- dijo Pablo en un momento- ¿preguntaste?
-Si, pregunté, después hablamos Pedro- dijo con una voz amenazante
- ¿Preguntar que Jacinto?- pregunté cansada de no saber nada
- Nada amor, cosas de hombres no te preocupes- eso lo dijo mirando a Pedro.
Luego de comer nos fuimos con Ángela y mi hermana a caminar. Hablamos prácticamente solo del cumpleaños de quince, hasta que salio el tema.
-Fla, ¿Qué será de lo que hablan los chicos?- preguntó mi hermana
-No se rebbe, pero me sabe a algo malo- le contesté
- Y cuando son cosas de hombres, te podes esperar cualquier cosa- dijo Ángela con un poco de humor,- Yo le pregunte a Pedro, pero él me dijo, “Cosas de hombres bebe, cosas de hombre”
-¿Bebe?- gritamos a carcajadas mi hermana y yo
-SI, él me dice así- dijo avergonzada
Cuando llegamos de la larga caminata, Jacinto no estaba esperando para llevar a mi hermana a casa de mis padres. El camino de ida, fuimos cantando con mi hermana cada canción que pasaba por la radio, y Jacinto solo reía, y cantaba cada tanto. Cuando llegamos obviamente nos hicieron pasar, a mi me llevó mi hermana arriba para mostrarme los tacos de su cumpleaños que se había comprado con mamá, mientras Jacinto quedaba abajo con mis padres. Luego de que mi hermana me allá mostrado los tacos, se los allá puesto y les saquemos fotos, decidí que era tarde y que teníamos que volver, se estaba haciendo tarde, y no me gustaba viajar de noche. Pero cuando estaba a punto de bajar, vi la puerta de mi antigua habitación, no me resistí entré. Estaba todo como siempre, las paredes pintadas de verde agua, mi cama de una plaza en la mitad de la habitación con el mismo color que las paredes, la mesita de luz con unas fotos de mis amigos de primaria, una repisa en una de las paredes con todos mis peluches, y trofeos, un escritorio con las carpetas y lo que más me sorprendió, arriba de mi cama una foto con Jacinto de cuando teníamos 6 años, eso fue lo único que saque de mi hermosa habitación, me la guardé en el bolso, así luego la pondría en mi actual habitación en el departamento de Paraná. Cuando bajé mi hermana gritó algo que no entendí, y todos me miraron.
-Bueno, solo entré a mi habitación antigua- dije levantando las manos, interpretando a alguien que la encuentran haciendo algo prohibido, todos rieron y Jacinto me abrazo de la cintura y me dio un beso.
-Bueno nos vamos papis, mañana nos vemos- saludé
-Chao hija- dijo mi madre con mucho cariño y ¿lagrimas en sus ojos?¿por qué?
Salude a mi hermana, a mi padre, y nos fuimos.
Cuando llegamos a casa, no había nadie, claro me había olvidado, Viernes, el día en el cual salían los chicos. Yo realmente estaba muerta del cansancio, así que ni comí que me fui a mi habitación, parecía que Jacinto estaba igual porque subió justo detrás de mí. Él se cambio en su habitación, mientras yo me cambiaba en la mía, cuando termine de vestirme recordé la foto y la puse en la mesita de luz que estaba de mi lado de la cama. Sentí unos brazos sosteniéndome y unos dulces labios en mi mejilla, Jacinto ya estaba junto a mí. Vio la foto y se largo a reír, era muy graciosa en realidad, el estaba alzándome como un bebe y yo le estaba haciendo cuernitos a él. Luego de eso nos acostamos, él como siempre me abrazo y yo coloque mi cabeza en su pecho. Amaba escuchar los latidos de su corazón, tan insistentes y hermosos.
Al otro día me levanté sola, Jacinto no estaba, vi una nota que tenia mi nombre.
“Flavia, vida mía estabas dormida tan placidamente que me daba pena despertarte, pero descuida voy a buscar a tu hermana, y luego vuelvo, cuídate tesoro. Te amo Jacinto”
Luego de leerla lo primero que hice fue fijarme en la hora, seguro que hoy era uno de esos días en el cual mi organismo me sorprendía, y pues si fue así, ya eran las 12:30 del mediodía. Lo primero que hice luego de saltar como una loca gritando que era tarde, fue ir a bañarme, tenia todo el pelo enmarañado y mis ojos, OH por dios, jamás los había visto tan cansados. Me puse mi shampoo preferido, el de manzana verde, me lo esparrame hasta que se me hizo demasiada espuma, tanta que no la soporte y la enjuague, luego me puse el acondicionado de la misma marca, cuando sentí que la puerta del baño se abría.
-Amor llegue, estamos abajo con tu hermana cualquier cosa ¿si?- saludo mi novio
-Hola vida,- me asome por la cortina y le di un cortito y tierno beso- OK, yo después bajo
-Te amo-me dijo antes de que nuevamente me meta debajo de la fría agua que rozaba mi piel.
Cuando salí fui corriendo a la habitación y me puse el primer vestido de verano que encontré, me peine, me coloque en el cabello una simple bincha negra, que combinaba con el vestido, unas sandalias y bajé a saludar a mi hermana y amigos.
-Hola gente- grité mientras bajaba las escaleras.
-Hola- gritaron todos a coro
Ya estaban sentados en la mesa, solo me estaban esperando para empezar comer.
-¿Cómo anda mami y papi?- le pregunté ami hermana
-Bien, bien, hoy se iban de paseo- me contestó sin mirarme
La comida siguió callada, estábamos todos concentrados mirando la TV, yo en realidad no le prestaba atención, pero aparentaba que si.
Luego de comer, mi hermana como estaba muy cansada porque no había dormido a la noche, ya que había ido a dormir una amiga a casa de mis padres, se fue a dormir a la habitación de Jacinto, la que él usaba solo para cambiarse, ya que dormía conmigo. Mientras él y yo nos encargamos de lavar los platos, él me los alcanzaba, y yo los lavaba. Luego de eso decidimos ir a caminar. Caminar para Jacinto significaba dos cuadras y descanso, por lo tanto decidimos ir a la playa, ya que quedaba a tan solo cuatro cuadras, y tendríamos que hacer solo un descanso, si no es que yo lo entretenía, o lo convencía de no descansar. Salimos de la mano, como cualquier día, y caminamos de la forma más perezosa posible, era horario de siesta, y hacia demasiado calor.
-Hoy a tu hermana hay que llevarla a las 8:00 de la tarde, porque ellos como ya te dijo Rebbe, salen de paseo, y vuelven a las 7:30hs- me contó mi novio mientras caminábamos
-Bueno, no hay problema, total el chofer sos vos- le dije con una pizca de humor y mirándolo a los ojos- Quiero hacerte una pregunta.- ya nos estábamos acercando a “su descanso”, intente sacarle cualquier tema para que no se de cuenta- ¿De que es lo que hablaban ayer a la noche cuando yo bajé?- me miro extraño
-¿Cuándo?- me preguntó
-En lo de mis padres, que estaban hablando todos y cuando bajé se callaron- le conté y había llegado a lo que quería, ya solo faltaba una cuadra para llegar a la playa.
-Ah,- me miro con una mirada rebelde- solo estábamos hablando del cumpleaños de quince de tu hermana
-Pero de todas maneras, ¿por qué cuando yo bajé todos se callaron?- insistí
-No se amo, tu hermana grito y nos callamos todos, y luego te vi bajando por las escaleras- se acercó y me dio un beso -¿por qué preguntas?
-No por nada, solo curiosidad- dije eso ya pisando la arena, habíamos llegado y no habíamos tomado sus típicos descansos
-Me engañaste-gritó Jacinto, me di la vuelta y lo miré a los ojos asustada- Me hiciste olvidarme de los descansos, yo solo reí. Nos sentamos en unos bancos que estaban cerca del bar, donde se podría decir, fue cuando hace ya bastante Valentín me había contad del supuesto “engaño de Jacinto”, me dolió pensar en eso.
Esa tarde luego de la caminata, nos pusimos a ver la TV, y charlar de lo primero que se nos venia a la cabeza, nada interesante, pero entretenido. Cuando se hizo las 8:00hs levantamos s ami hermana que todavía seguía durmiendo, y la llevamos a lo de mis padres. Como siempre yo entré un rato y acompañe a mi hermana a su habitación para que me mostrara una cadenita que le había regalado la tía Luchi, hermosa, un corazón con una R en el medio, nunca había visto cosa más delicada que eso. Cuando baje nuevamente todos se callaron, y mi hermana detrás de mi se reía, sabia que algo me ocultaban, pero no sabia que. Luego de despedirnos de toda la familia y llegar a Paraná en menos de veinte minutos de puro silencio quise hacerle mis preguntas a Jacinto, sabia que él no me podía mentir.
-Jacinto- le dije cuando nos estábamos acostando- se que algo me ocultas, dime por favor que me mata la intriga- él me miro sorprendido
-¿Yo? Yo no te oculto nada mi amor, yo te cuento todo- me dijo con los ojos brillando- buenas noches mi vida- me dio un beso y se dio la vuelta, raro de él, sabia que me mentía, lo sabia porque jamás se comportaba así, pero lo dejaría pasar, mis padres estaban involucrados así que nada malo seria, solo algo que no podía saber.
Respecto a los estudios, ya había terminado el semestre, ya que como era una academia de Modelaje y Fotografía, ya que solo había 8 meses de clases… Mi hermana terminaba las clases en Diciembre, y estábamos ya a fines de Noviembre. Su fiesta de quince la hacíamos exactamente el 25 de Febrero, ya que su cumpleaños era el 23 y caía Jueves, no importaba que sean vacaciones, mis padres trabajaban, con mas razón lo hacíamos el sábado.
Esa mañana me desperté acurrucada en los brazos de Jacinto, él ahora dormía conmigo, ya que era el único momento que podíamos estar juntos, porque generalmente durante la tarde estaba tan ocupada con mi hermana que ni siquiera lo registraba, y por eso me sentía tan mal, que le había permitido dormir juntos, de todos modos tampoco era molestia. Me desperté con la luz del día a las 8:00 en punto. Hoy tenia que ir a hablar con el Dj, y con el dueño del salón para ver que catering había contratado, Jacinto como bueno novio me acompañaba, y así de paso estábamos más tiempo juntos, luego de eso buscábamos a mi hermana al colegio, y nos íbamos hacia el departamento, donde Pablo y Ángela nos esperaban con la comida echa, los cuatro estábamos muy unidos, cada día nos llevábamos mejor, generalmente ellos se encargaban de cocinar y Jacinto y yo de lavar y ordenar. Los días que los cuatro teníamos libres, muy difícil de conseguir, salíamos a ver una película, o a caminar.
Levanté a Jacinto con un beso en los labios, el roce del mismo hacia que el se despertara a los saltos. Me fui a bañar, ya hacia calor, el calor que tanto amaba y detestaba, por lo tanto me bañe con agua fría, mientras que Jacinto tendía mi cama y se cepillaba los dientes. Cuando salí, él se metió a la ducha, yo me vestí con lo primero que encontré intentando que combinara, y bajé a preparar el desayuno. Preparé a Jacinto un té con leche, ya que era su preferido, y a mi una leche con chocolate, incluido en los dos desayunos medialunas, que tanto amábamos los dos. Cuando Jacinto bajó, nos sentamos a tomar el desayuno mientras charlábamos de las pocas cosas que un día a las 9:00 de la mañana. Luego de eso, mientras Jacinto lavaba lo que habíamos usado, yo subía buscar las llaves, mi bolso y los celulares de los dos.
Nos subimos al auto de Jacinto y nos fuimos para el lugar donde se encontraba el DJ para la fiesta de mi hermanita, en algún lugar de Santa Fe, él sabia donde, pero yo no.
Fue rápido, hablamos de la música que queríamos que pase, de la canción de entrada y de los tiempos para el Vals, fue como volver al pasado, ya me acordaba cuando yo estaba haciendo eso para mi fiesta, que obviamente la ame con todo mi corazón. Luego nos fuimos al salón para hablar de al comida, de las mesas y la decoración, mi hermana había elegido que todo este decorado de su color favorito, el rosa, y la mesa principal era de 15 personas.
EL plato principal iba a ser pollo, con papas con mayonesa, la comida favorita de mi hermana y de bebidas coca-cola, y para los mayores vino.
Cuando terminamos de eso, nos fuimos a buscar a Rebecca al colegio, que cuando llegamos ya nos estaba esperando en la puerta. Se subió a la parte de atrás de la camioneta de Jacinto.
-Hola chicos!- gritó contenta- ¿Ya fueron al salón? ¿Y al DJ?
- SI vida, ya hablamos todo, le pedí toco como vos querías- le dije sonriéndole
- Y mira que tienen un humor-agregó Jacinto dándome un beso en los labios
- Búsquense una habitación!- gritó mi hermana en broma, todos reímos mientras Jacinto ponía en marcha la camioneta, para ir a casa.
---
Ya estábamos a Enero, los nervios nos comían las cabezas, en especial a mi madre, hermana y ami.
-Amor tranquilízate, esta todo bien, falta un mes todavía, y solo falta el cotillón, no te haría falta calmarte un poco- me dijo dulcemente mi novio mientras buscábamos a mi hermana a la casa de mi madre
- Es que no es muy fácil vida, pero lo intentaré- lo miré y le sonreí, me baje a tocar la puerta en mi antigua casa. Me atendió mi padre.
-Hija, cuanto tiempo sin verte vida mía-me abrazó- Hola Jacinto- gritó mirando al auto- si hombre luego hablamos,- le contestó a algo que ni siquiera escuche que allá preguntado, miré a Jacinto y luego a mi padre, ellos dos comenzaron a reír.
-Vengo a buscar a mi hermana, ¿no esta lista?- le pregunte cariñosamente a mi padre
-Si lo esta, pasa que esta hablando con tu madre- y luego de eso se acercó a la camioneta a hablar con jacinto, por suerte cada vez se llevaban mejor.
Entré a esa casa que hacia mucho que no pasaba, habían cambiado el living, ahora tenían otro juego de sillones, y unas nuevas cortinas, subí directo a la habitación de mi hermana que cuando entré estaba mi madre abrazando a mi hermana.
-¿Interrumpo algo?- pregunté indecisa si entrar o no.
-No hija, por favor pasa, veni abracémoslo todas juntas- grito nerviosa mi madre, me acerqué y nos abrazamos las tres juntas.
- ¿Por qué hacemos esto?- pregunté
- Porque las amo mucho-dijo mi madre- bueno vamos que Jacinto debe estar esperando en la puerta, yo solo asentí, era obvio.
Cuando salimos mi padre seguía hablando con Jacinto. Nos acercamos a la camioneta y solo llegue a escuchar que mi padre decía- Si un gusto, un gusto, que hermosa noticia- no había entendido nada, pero ya el me lo contaría, no tenemos secretos entre nosotros.
-Hola Rebbe,-saludo Jacinto a mi hermana, él le decía así con cariño, aunque a mi hermana le molestaba lo decía igual- Hola cariño,- y me dio un beso, mi hermana no dio ese simple comentario que siempre hacia y por eso la miramos expectantes.
- ¿Qué?- gritó sonriendo- ya me acostumbre- contestó a nuestra pregunta no formulada, nos reímos nuevamente mientras saludábamos a mis padres.
- ¿Y de que hablaste con mi padre?- le pregunté una vez que ya estábamos saliendo de Santa Fe, él no me miro pero me contestó.
- Cosas de hombres, ya que no hablo con mi padre, hablo con él.
- MM, yo no le creería hermanita- dijo mi hermana desde la parte trasera del auto y en ese momento Jacinto fulminó con la mirada a mi hermana por el espejo retrovisor- bueno si un poco si- volvió a decir mi hermana media nerviosa. No quería discutir, así que lo deje pasar. Cuando llegamos a la casa Ángela y Pablo estaban esperándonos con una pizza casera echa por ellos.
-Hola,- entramos los tres saludando a coro
-Hola –contestaron ellos en coro también
Nos sentamos en la mesa y comimos esa exquisita comida, mientras hablábamos de lo poco que faltaba para el cumpleaños de quince, que obvio estaban todos invitados.
-Jacinto- dijo Pablo en un momento- ¿preguntaste?
-Si, pregunté, después hablamos Pedro- dijo con una voz amenazante
- ¿Preguntar que Jacinto?- pregunté cansada de no saber nada
- Nada amor, cosas de hombres no te preocupes- eso lo dijo mirando a Pedro.
Luego de comer nos fuimos con Ángela y mi hermana a caminar. Hablamos prácticamente solo del cumpleaños de quince, hasta que salio el tema.
-Fla, ¿Qué será de lo que hablan los chicos?- preguntó mi hermana
-No se rebbe, pero me sabe a algo malo- le contesté
- Y cuando son cosas de hombres, te podes esperar cualquier cosa- dijo Ángela con un poco de humor,- Yo le pregunte a Pedro, pero él me dijo, “Cosas de hombres bebe, cosas de hombre”
-¿Bebe?- gritamos a carcajadas mi hermana y yo
-SI, él me dice así- dijo avergonzada
Cuando llegamos de la larga caminata, Jacinto no estaba esperando para llevar a mi hermana a casa de mis padres. El camino de ida, fuimos cantando con mi hermana cada canción que pasaba por la radio, y Jacinto solo reía, y cantaba cada tanto. Cuando llegamos obviamente nos hicieron pasar, a mi me llevó mi hermana arriba para mostrarme los tacos de su cumpleaños que se había comprado con mamá, mientras Jacinto quedaba abajo con mis padres. Luego de que mi hermana me allá mostrado los tacos, se los allá puesto y les saquemos fotos, decidí que era tarde y que teníamos que volver, se estaba haciendo tarde, y no me gustaba viajar de noche. Pero cuando estaba a punto de bajar, vi la puerta de mi antigua habitación, no me resistí entré. Estaba todo como siempre, las paredes pintadas de verde agua, mi cama de una plaza en la mitad de la habitación con el mismo color que las paredes, la mesita de luz con unas fotos de mis amigos de primaria, una repisa en una de las paredes con todos mis peluches, y trofeos, un escritorio con las carpetas y lo que más me sorprendió, arriba de mi cama una foto con Jacinto de cuando teníamos 6 años, eso fue lo único que saque de mi hermosa habitación, me la guardé en el bolso, así luego la pondría en mi actual habitación en el departamento de Paraná. Cuando bajé mi hermana gritó algo que no entendí, y todos me miraron.
-Bueno, solo entré a mi habitación antigua- dije levantando las manos, interpretando a alguien que la encuentran haciendo algo prohibido, todos rieron y Jacinto me abrazo de la cintura y me dio un beso.
-Bueno nos vamos papis, mañana nos vemos- saludé
-Chao hija- dijo mi madre con mucho cariño y ¿lagrimas en sus ojos?¿por qué?
Salude a mi hermana, a mi padre, y nos fuimos.
Cuando llegamos a casa, no había nadie, claro me había olvidado, Viernes, el día en el cual salían los chicos. Yo realmente estaba muerta del cansancio, así que ni comí que me fui a mi habitación, parecía que Jacinto estaba igual porque subió justo detrás de mí. Él se cambio en su habitación, mientras yo me cambiaba en la mía, cuando termine de vestirme recordé la foto y la puse en la mesita de luz que estaba de mi lado de la cama. Sentí unos brazos sosteniéndome y unos dulces labios en mi mejilla, Jacinto ya estaba junto a mí. Vio la foto y se largo a reír, era muy graciosa en realidad, el estaba alzándome como un bebe y yo le estaba haciendo cuernitos a él. Luego de eso nos acostamos, él como siempre me abrazo y yo coloque mi cabeza en su pecho. Amaba escuchar los latidos de su corazón, tan insistentes y hermosos.
Al otro día me levanté sola, Jacinto no estaba, vi una nota que tenia mi nombre.
“Flavia, vida mía estabas dormida tan placidamente que me daba pena despertarte, pero descuida voy a buscar a tu hermana, y luego vuelvo, cuídate tesoro. Te amo Jacinto”
Luego de leerla lo primero que hice fue fijarme en la hora, seguro que hoy era uno de esos días en el cual mi organismo me sorprendía, y pues si fue así, ya eran las 12:30 del mediodía. Lo primero que hice luego de saltar como una loca gritando que era tarde, fue ir a bañarme, tenia todo el pelo enmarañado y mis ojos, OH por dios, jamás los había visto tan cansados. Me puse mi shampoo preferido, el de manzana verde, me lo esparrame hasta que se me hizo demasiada espuma, tanta que no la soporte y la enjuague, luego me puse el acondicionado de la misma marca, cuando sentí que la puerta del baño se abría.
-Amor llegue, estamos abajo con tu hermana cualquier cosa ¿si?- saludo mi novio
-Hola vida,- me asome por la cortina y le di un cortito y tierno beso- OK, yo después bajo
-Te amo-me dijo antes de que nuevamente me meta debajo de la fría agua que rozaba mi piel.
Cuando salí fui corriendo a la habitación y me puse el primer vestido de verano que encontré, me peine, me coloque en el cabello una simple bincha negra, que combinaba con el vestido, unas sandalias y bajé a saludar a mi hermana y amigos.
-Hola gente- grité mientras bajaba las escaleras.
-Hola- gritaron todos a coro
Ya estaban sentados en la mesa, solo me estaban esperando para empezar comer.
-¿Cómo anda mami y papi?- le pregunté ami hermana
-Bien, bien, hoy se iban de paseo- me contestó sin mirarme
La comida siguió callada, estábamos todos concentrados mirando la TV, yo en realidad no le prestaba atención, pero aparentaba que si.
Luego de comer, mi hermana como estaba muy cansada porque no había dormido a la noche, ya que había ido a dormir una amiga a casa de mis padres, se fue a dormir a la habitación de Jacinto, la que él usaba solo para cambiarse, ya que dormía conmigo. Mientras él y yo nos encargamos de lavar los platos, él me los alcanzaba, y yo los lavaba. Luego de eso decidimos ir a caminar. Caminar para Jacinto significaba dos cuadras y descanso, por lo tanto decidimos ir a la playa, ya que quedaba a tan solo cuatro cuadras, y tendríamos que hacer solo un descanso, si no es que yo lo entretenía, o lo convencía de no descansar. Salimos de la mano, como cualquier día, y caminamos de la forma más perezosa posible, era horario de siesta, y hacia demasiado calor.
-Hoy a tu hermana hay que llevarla a las 8:00 de la tarde, porque ellos como ya te dijo Rebbe, salen de paseo, y vuelven a las 7:30hs- me contó mi novio mientras caminábamos
-Bueno, no hay problema, total el chofer sos vos- le dije con una pizca de humor y mirándolo a los ojos- Quiero hacerte una pregunta.- ya nos estábamos acercando a “su descanso”, intente sacarle cualquier tema para que no se de cuenta- ¿De que es lo que hablaban ayer a la noche cuando yo bajé?- me miro extraño
-¿Cuándo?- me preguntó
-En lo de mis padres, que estaban hablando todos y cuando bajé se callaron- le conté y había llegado a lo que quería, ya solo faltaba una cuadra para llegar a la playa.
-Ah,- me miro con una mirada rebelde- solo estábamos hablando del cumpleaños de quince de tu hermana
-Pero de todas maneras, ¿por qué cuando yo bajé todos se callaron?- insistí
-No se amo, tu hermana grito y nos callamos todos, y luego te vi bajando por las escaleras- se acercó y me dio un beso -¿por qué preguntas?
-No por nada, solo curiosidad- dije eso ya pisando la arena, habíamos llegado y no habíamos tomado sus típicos descansos
-Me engañaste-gritó Jacinto, me di la vuelta y lo miré a los ojos asustada- Me hiciste olvidarme de los descansos, yo solo reí. Nos sentamos en unos bancos que estaban cerca del bar, donde se podría decir, fue cuando hace ya bastante Valentín me había contad del supuesto “engaño de Jacinto”, me dolió pensar en eso.
Esa tarde luego de la caminata, nos pusimos a ver la TV, y charlar de lo primero que se nos venia a la cabeza, nada interesante, pero entretenido. Cuando se hizo las 8:00hs levantamos s ami hermana que todavía seguía durmiendo, y la llevamos a lo de mis padres. Como siempre yo entré un rato y acompañe a mi hermana a su habitación para que me mostrara una cadenita que le había regalado la tía Luchi, hermosa, un corazón con una R en el medio, nunca había visto cosa más delicada que eso. Cuando baje nuevamente todos se callaron, y mi hermana detrás de mi se reía, sabia que algo me ocultaban, pero no sabia que. Luego de despedirnos de toda la familia y llegar a Paraná en menos de veinte minutos de puro silencio quise hacerle mis preguntas a Jacinto, sabia que él no me podía mentir.
-Jacinto- le dije cuando nos estábamos acostando- se que algo me ocultas, dime por favor que me mata la intriga- él me miro sorprendido
-¿Yo? Yo no te oculto nada mi amor, yo te cuento todo- me dijo con los ojos brillando- buenas noches mi vida- me dio un beso y se dio la vuelta, raro de él, sabia que me mentía, lo sabia porque jamás se comportaba así, pero lo dejaría pasar, mis padres estaban involucrados así que nada malo seria, solo algo que no podía saber.
lunes, 11 de mayo de 2009
Capitulo 19: " Casamiento de Sofia"
Esos últimos días me las pase hablando con mi hermana y mi madre todas las noches, mientras Jacinto revolotea en mi habitación, mi madre solo habla sobre el casamiento de Sofía, mientras que mi hermana me contaba de las constantes peleas entre mis padres, que habían llegado al extremo de que mi padre dormía en el living o en mi departamento de Santa Fe, yo intentaba levantarle el animo, faltaba demasiado poco para su cumpleaños de quince, y no quería que ande mal. De todos modos, no entendía como mis padres discutían tanto, si ellos tenían tanto amor entre ellos, era mágico, siempre los había visto como un príncipe y una princesa, eran mis modelos a seguir, jamás hubiera pensado que llegarían a pelearse, y lo que más temía separarse.
Cuando hablaba con mi hermana hablábamos no solo de mis padres, si no también de su fiesta, sus esperados quince años que cada vez faltaba menos, pero sin embargo, ojala no fuera así, ya que justo cuando mis padres peleaban, tenían que preparar su fiesta, y por esa razón había decidido hacerme cargo de una parte de la misma, como la prueba de vestido, el DJ, y el video, lo demás que se encarguen ellos, pero no iba a dejar que dejen de hacer lo que mi hermanita venia soñando desde chiquita. Al mismo tiempo tenia que terminar con los preparativos del casamiento de Sofía, que ya estaba cada vez mas cerca, estábamos a fines de Agosto, exactamente 23 de Agosto y ellos se casaban para el 10 de Octubre, todavía tenia que ayudar a Sofía con el vestido, contratar la peluquería, y ayudar a Jacinto con el traje, que según él era lo más difícil de todo, claro a él no le gustaba ninguno. Pero lo que no sabía era todo lo que me tenía que encargar yo, en realidad si lo sabía pero no se daba cuenta de lo duro que era para mí, estudiar, preparar la fiesta de quince, el casamiento de mi mejor amiga, y sobre todo no dejar de lado nuestra hermosa relación. Cada día mi estrés subía más y más, algunas noches tomaba pastillas para dormir, ya que de los nervios no podía.
Exactamente la mañana del 27 de Agosto fui con Sofía a la ultima prueba de vestido, cada prueba que se hacia me gustaba más, ahora le iban a hacer los últimos retoques y quedaría listo para la gran ceremonia. Luego de probar su vestido, me probé el mío ya que yo era la dama de honor, era realmente precioso, me encantaba el modelo que había elegido Sofía, hacia de mi cuerpo mas moderado. Luego de eso, y de unas carcajadas impresionantes nos fuimos a la peluquería a la prueba de peinados, ella se iba hacer un rodete, con unos mechones cayendo por todas partes y en ellos unas ondas ligeras, luego de que ya lo tenia, no podía creer lo bien que le quedaba. Y yo me había echo, una medio rodete, a eso le quiero decir, una media coleta echa rodete, con la parte de pelo q sobraba llenos de rulitos rebeldes y mi flequillo recto infaltable, realmente me gustaba mucho ese peinado, lo había visto en un catalogo y de alguna forma me había enamorado.
Esa noche llegue realmente exhausta, lo primero que hice fue buscar a mi amado, mi vida, i mi amor, que lo encontré fácilmente en mi habitación probándose un hermoso traje, el mas lindo que le había puesto hasta ahora. De una cierta forma me le tire encima, es que lo amaba tanto, y teníamos tan poco tiempo para nosotros, que lo poco que podíamos estar lo único que hacia era decirle lo tanto que lo amaba y darles tiernos besos.
-Amor, ¿por qué tan lindo?- le pregunté tiernamente
- Y no se, decide vos – y me dio un beso
- Cámbiate eso, que lo vas a arrugar para la ceremonia y vamos a dormir, estoy muerta –lo mire a sus hermosos ojos- te amo – me dio otro beso y bajó corriendo las escaleras a cambiarse, mientras me fui a bañar, cuando baje para ir al baño, el se estaba sacando el saco, y la corbata, me sonrío y siguió en lo suyo.
Ya estaba haciendo un poco de calorcito, no lo suficiente para bañarme con agua fría, pero si para que las suaves gotas que rozaban mi cuerpo sean tibias, tan tibias que no quería salir más. Me lavé el pelo con mi nuevo shampoo, que supuestamente lo dejaba más lacio y sedoso, de todas formas jamás me daba cuenta de los cambios en mi pelo, siempre lo sentía suave y brilloso, lo único que cambiaba para mi era el olor, que generalmente tenia a rosas o manzana verde, que era uno de los que más me gustaba. Cuando salí del baño envuelta en la toalla, subí corriendo, el agua tibia y el cambio de temperatura del baño al living me había echo poner la piel de gallina que tanto odiaba, cuando entre a mi habitación, obvio estaba Jacinto ya acostado en mi cama, lo mire de mala cara, odiaba vestirme con el presente.
-Ya, ya me doy vuelta amor- me dijo de mala gana y se dio vuelta, lo único que hice fue agarrar la ropa que me iba a poner e ir al baño otra vez. Ahí no solo me sentía mas cómoda, si no más calida, ya que todavía se sentía el calor que había dejado el agua. Me puse mi frío pijama y me peine la enredada cabellera que tenia en mi cabeza, que jamás había estado de esa forma. Cuando termine subí corriendo para meterme en la cama, ya quería dormir, no entendía como podía seguir de pie con tanto sueño y cansancio. Cuando él me vio subir las escaleras sonrió y me abrió la cama, yo me acomode placidamente a su costado y sin decir nada me dormí, caí en un sueño profundo y placentero.
----
Abrí mis ojos con un ruido insoportable, era mi despertador, hoy Domingo 10 de Octubre mi mejor amiga se casaba, ya eran las 7:30 de la mañana, y tenia que pasar a buscarla a las 8:30hs, así buscábamos los vestidos, íbamos a la peluquería, nos preparábamos e íbamos al altar, donde su casi marido la esperaba. Yo sabia que cuando entráramos a la iglesia yo tenia que irme a la ceremonia y esperar unos 20 minutos más hasta que entre, lo único que no sabia de esto, es con que melodía entraba y cuales serian los anillos, ya que de eso se encargaba Pedro y Jacinto.
Mientras me bañaba sentía un nudo en mi estomago impresionante, era algo realmente extraño, mi mejor amiga se casaba… si dentro de un par de horas iba a estar felizmente en matrimonio… no lo podía creer. Un ruido me despabiló.
-Perdón amor, paso solo un segundo, me peino, me lavo los dientes y me voy a buscar a Pedro a la casa del Padre, así terminamos las cosas pendientes- me dijo mi novio medio dormido. Yo me asomé por la cortina y lo miré, estaba con unos jeans y una simple remera blanca con todos sus pelos disparatados. Se acercó a mí y me dio un tierno y corto beso, ya que me metí a seguir bañándome.
- Chao amor, te amo mucho cielo, nos vemos en la ceremonia- me asomé nuevamente para que me de un beso de despedida, que fue lo que hizo y salió corriendo, seguro que tenían una sorpresa, porque si no ¿que haría con Pedro desde tan temprano?
Cuando salí de mi casa eran las 8:00hs en punto, tenia que llegar en media hora, estaba esperando el taxi que había pedido ya hace veinte minutos, mientras me fijaba si tenia todo en mi cartera…celular, si… tarjeta de peinado, si… orden del vestido, si… collar, si… aritos, si… pulsera de Jacinto, si… tenia todo, cerré la casa donde dormían Ángela y Pablo y salí a buscar con la vista el taxi que no llegaba y me impacientaba, justo cuando en la esquina vi doblar uno, que por suerte paro adelante mío a mi disposición.
Cuando pasé a buscar a Sofía, me di cuenta que ella estaba más alterada que yo, tanto que tenia todo los pelos parados, unos anteojos negro, y una remara que no combinaba con el short que se había puesto, pero no importaba ese look cambiaria apenas tocáramos el piso de la peluquería, y del salón de maquillaje, y sin pensar el salón donde se pondría su vestido de sueños.
Llegamos corriendo al salón de vestido donde solo buscamos los nuestros, pagamos y nos fuimos corriendo a la peluquería ya que se nos había echo media hora tarde para todo. Entramos a la peluquería y nos sentaron a las dos en el final del salón, una alado de la otra, nos lavaron la cabellera a las dos, y nos comenzaron aponer productos, y cosas que no se que eran. Mientras hablábamos de lo hermoso que seria este día, en especial para ella. Yo le repetía siempre, “la Sra. de Lázaro” era muy gracioso, cuando decíamos eso, no parábamos de reír, hasta que nos retaban, ya que nos teníamos que quedar quietas para que terminen nuestros peinados.
Cuando terminamos, fuimos directo al salón de belleza, que quedaba tan solo a al vuelta de la peluquería, nos atendió un hombre y una mujer, a ella la llevaron a una habitación especial donde la atendió la mujer y a mi me llevaron a otra en la otra esquina donde me atendió el hombre. Yo le mostré mi vestido y su color para que vea como me podía maquillar. Lo primero que hizo fue ponerme una base de color marfileña ya que mi piel era demasiado blanca, me puso una sombra delicada en los ojos del color del vestido, me delineo los ojos con un gris y me pinto los labios con un delicado brillito. Cuando salí Sofía ya estaba esperándome, estaba tan hermosa, era impresionante lo que un peinado y un pequeño retoque en la piel pueden hacer, obvio que ella era hermosa, pero con ese hermoso peinado era más todavía. Yo me encargue de buscar nuestros vestidos, ella se encerró nuevamente en la habitación con la mujer, mientras yo me vestía sola en la otra, ya que no deje que el hombre este conmigo mientras me ponía mi hermoso vestido color lila clarito. Me puse los tacos y me mire al espejo, lo que el reflejaba no era yo misma, era una chica totalmente diferente, en el espejo se reflejaba una chica, más bien una mujer, flacucha y alta, con un hermoso peinado, una hermosa piel marfil y unos ojos celestes grisáceos q resaltaban sin necesitar luces, y una hermosa sonrisa grabada en su rostro, de pura felicidad. Cuando salí de esa habitación todavía sorprendida por como estaba el hombre que me había maquillado puso los ojos como platos.
-Que hermosura, si realmente elegí buen los colores- me dijo mirándome de arriba abajo, justo cuando escuche que la puerta de la habitación donde mi amiga se encontraba se abría. De esa habitación salió una hermosa mujer, que a primera vista no reconocí pero luego me di cuenta que era mi mejor amiga vistiendo su vestido de novia, blanco hasta el piso, con una pequeña capa de Tools y unos hermosos bordados de flores en la cintura. Ella corrió hacia mí y me abrazo, pero rápidamente escuchamos los bocinazos de afuera, era la limusina que nos iba a llevar a la iglesia, a la iglesia donde mi amiga se casaba con el amor de su vida.
Lleguemos a la iglesia y ella se encontró con su padre, que apenas la vio unas lágrimas cayeron de sus ojos. Yo fui directo a la parte de la ceremonia, que cuando entré todos miraron para atrás, la madre comenzó a llorar, caían lágrimas sin parar por su hermoso rostro… Me acerqué a saludarla.
-Flavia, OH por el amor de Dios, que hermosa que estas.- me dijo cariñosamente- ¿Mi hija ya llegó?- me preguntó ente llantos, solo le asentí así se calmaba.
Fui directo adonde estaba Pedro parado, lo saludé, y vi su emoción en lo ojos, luego vi a mi novio que me miraba con los ojos como platos, le mande un beso con la mano, y me coloque bien detrás de Pedro. Justo después de eso, todo cambió, comenzó a resonar una melodía de fondo que muy bien la conocía, mi canción favorita y la de ella también, “Rivers Flow in you”. Poco a poco, todos se levantaron, y luego de eso la puerta comenzó a abrirse, unas pocas lagrimas caían en mi rostro, me reía y lloraba al mismo tiempo, mientras todos mirábamos expectantes la puerta, ya me conocía el vestido, el peinado y el maquillaje pero nada de eso impidió que cuando mi mejor amiga entrara por las grandes y hermosas puertas de la iglesia comenzara a llorar, era algo tan hermoso, ver ami amiga caminar hacia Pedro, con su cara decididla a amarlo por toda su vida, y en la cara de Pedro reflejado el amor y la adoración que tenia por ella. Era algo realmente hermoso e impresionante.
No se como, ni porque pero cuando volví a la realidad, Sofía estaba aceptando amar a Pedro para toda su vida, cuidarlo en la enfermedad y en la salud, hasta el final de sus vidas. Cuando dijo el si, no contuve otra vez mi llanto. Jacinto les acerco los anillos, nunca había cosa mas hermosa que esos anillos, eran de oro, y en cada uno tenia grabado sus iniciales opuestas. Pedro agarró el que tenia la P, y se lo puso en el dedo de Sofía diciendo las palabras más hermosas que jamás allá escuchado.
-Yo Pedro Lázaro con este anillo represento que te amare por el resto de mi vida, sin condición alguna- sinceramente jamás en un casamiento había escuchado esas palabras, pero me parecieron muy originales, luego Sofía hizo lo mismo y repitió las mismas palabras, cambiando el nombre obvio. Luego de eso, el padre dijo las palabras mas esperadas.
-Puede besar a la novia- se dieron un beso tan tierno y lleno de amor que otra lagrima salio sin previo aviso por mis ojos, que suerte que el hombre me había puesto delineador contra las lagrimas, luego Pedro alzó a Sofía en sus brazos como un bebe y salieron corriendo de la iglesia. Y de ahí se iban directo a su Luna de Miel, no la vería más hasta dentro de unas dos semanas. Salí corriendo con Jacinto de mi mano y apenas salí estaban ellos dos. Nos despedimos y se fueron a su hermoso viaje. Yo no paraba de llorar, mi novio me abrazaba de un lado y del otro se encontraba ami madre en el mismo estado que yo.
-Te amo- me dijo Jacinto en mi oído, yo lo miré y lo bese.
Cuando hablaba con mi hermana hablábamos no solo de mis padres, si no también de su fiesta, sus esperados quince años que cada vez faltaba menos, pero sin embargo, ojala no fuera así, ya que justo cuando mis padres peleaban, tenían que preparar su fiesta, y por esa razón había decidido hacerme cargo de una parte de la misma, como la prueba de vestido, el DJ, y el video, lo demás que se encarguen ellos, pero no iba a dejar que dejen de hacer lo que mi hermanita venia soñando desde chiquita. Al mismo tiempo tenia que terminar con los preparativos del casamiento de Sofía, que ya estaba cada vez mas cerca, estábamos a fines de Agosto, exactamente 23 de Agosto y ellos se casaban para el 10 de Octubre, todavía tenia que ayudar a Sofía con el vestido, contratar la peluquería, y ayudar a Jacinto con el traje, que según él era lo más difícil de todo, claro a él no le gustaba ninguno. Pero lo que no sabía era todo lo que me tenía que encargar yo, en realidad si lo sabía pero no se daba cuenta de lo duro que era para mí, estudiar, preparar la fiesta de quince, el casamiento de mi mejor amiga, y sobre todo no dejar de lado nuestra hermosa relación. Cada día mi estrés subía más y más, algunas noches tomaba pastillas para dormir, ya que de los nervios no podía.
Exactamente la mañana del 27 de Agosto fui con Sofía a la ultima prueba de vestido, cada prueba que se hacia me gustaba más, ahora le iban a hacer los últimos retoques y quedaría listo para la gran ceremonia. Luego de probar su vestido, me probé el mío ya que yo era la dama de honor, era realmente precioso, me encantaba el modelo que había elegido Sofía, hacia de mi cuerpo mas moderado. Luego de eso, y de unas carcajadas impresionantes nos fuimos a la peluquería a la prueba de peinados, ella se iba hacer un rodete, con unos mechones cayendo por todas partes y en ellos unas ondas ligeras, luego de que ya lo tenia, no podía creer lo bien que le quedaba. Y yo me había echo, una medio rodete, a eso le quiero decir, una media coleta echa rodete, con la parte de pelo q sobraba llenos de rulitos rebeldes y mi flequillo recto infaltable, realmente me gustaba mucho ese peinado, lo había visto en un catalogo y de alguna forma me había enamorado.
Esa noche llegue realmente exhausta, lo primero que hice fue buscar a mi amado, mi vida, i mi amor, que lo encontré fácilmente en mi habitación probándose un hermoso traje, el mas lindo que le había puesto hasta ahora. De una cierta forma me le tire encima, es que lo amaba tanto, y teníamos tan poco tiempo para nosotros, que lo poco que podíamos estar lo único que hacia era decirle lo tanto que lo amaba y darles tiernos besos.
-Amor, ¿por qué tan lindo?- le pregunté tiernamente
- Y no se, decide vos – y me dio un beso
- Cámbiate eso, que lo vas a arrugar para la ceremonia y vamos a dormir, estoy muerta –lo mire a sus hermosos ojos- te amo – me dio otro beso y bajó corriendo las escaleras a cambiarse, mientras me fui a bañar, cuando baje para ir al baño, el se estaba sacando el saco, y la corbata, me sonrío y siguió en lo suyo.
Ya estaba haciendo un poco de calorcito, no lo suficiente para bañarme con agua fría, pero si para que las suaves gotas que rozaban mi cuerpo sean tibias, tan tibias que no quería salir más. Me lavé el pelo con mi nuevo shampoo, que supuestamente lo dejaba más lacio y sedoso, de todas formas jamás me daba cuenta de los cambios en mi pelo, siempre lo sentía suave y brilloso, lo único que cambiaba para mi era el olor, que generalmente tenia a rosas o manzana verde, que era uno de los que más me gustaba. Cuando salí del baño envuelta en la toalla, subí corriendo, el agua tibia y el cambio de temperatura del baño al living me había echo poner la piel de gallina que tanto odiaba, cuando entre a mi habitación, obvio estaba Jacinto ya acostado en mi cama, lo mire de mala cara, odiaba vestirme con el presente.
-Ya, ya me doy vuelta amor- me dijo de mala gana y se dio vuelta, lo único que hice fue agarrar la ropa que me iba a poner e ir al baño otra vez. Ahí no solo me sentía mas cómoda, si no más calida, ya que todavía se sentía el calor que había dejado el agua. Me puse mi frío pijama y me peine la enredada cabellera que tenia en mi cabeza, que jamás había estado de esa forma. Cuando termine subí corriendo para meterme en la cama, ya quería dormir, no entendía como podía seguir de pie con tanto sueño y cansancio. Cuando él me vio subir las escaleras sonrió y me abrió la cama, yo me acomode placidamente a su costado y sin decir nada me dormí, caí en un sueño profundo y placentero.
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Abrí mis ojos con un ruido insoportable, era mi despertador, hoy Domingo 10 de Octubre mi mejor amiga se casaba, ya eran las 7:30 de la mañana, y tenia que pasar a buscarla a las 8:30hs, así buscábamos los vestidos, íbamos a la peluquería, nos preparábamos e íbamos al altar, donde su casi marido la esperaba. Yo sabia que cuando entráramos a la iglesia yo tenia que irme a la ceremonia y esperar unos 20 minutos más hasta que entre, lo único que no sabia de esto, es con que melodía entraba y cuales serian los anillos, ya que de eso se encargaba Pedro y Jacinto.
Mientras me bañaba sentía un nudo en mi estomago impresionante, era algo realmente extraño, mi mejor amiga se casaba… si dentro de un par de horas iba a estar felizmente en matrimonio… no lo podía creer. Un ruido me despabiló.
-Perdón amor, paso solo un segundo, me peino, me lavo los dientes y me voy a buscar a Pedro a la casa del Padre, así terminamos las cosas pendientes- me dijo mi novio medio dormido. Yo me asomé por la cortina y lo miré, estaba con unos jeans y una simple remera blanca con todos sus pelos disparatados. Se acercó a mí y me dio un tierno y corto beso, ya que me metí a seguir bañándome.
- Chao amor, te amo mucho cielo, nos vemos en la ceremonia- me asomé nuevamente para que me de un beso de despedida, que fue lo que hizo y salió corriendo, seguro que tenían una sorpresa, porque si no ¿que haría con Pedro desde tan temprano?
Cuando salí de mi casa eran las 8:00hs en punto, tenia que llegar en media hora, estaba esperando el taxi que había pedido ya hace veinte minutos, mientras me fijaba si tenia todo en mi cartera…celular, si… tarjeta de peinado, si… orden del vestido, si… collar, si… aritos, si… pulsera de Jacinto, si… tenia todo, cerré la casa donde dormían Ángela y Pablo y salí a buscar con la vista el taxi que no llegaba y me impacientaba, justo cuando en la esquina vi doblar uno, que por suerte paro adelante mío a mi disposición.
Cuando pasé a buscar a Sofía, me di cuenta que ella estaba más alterada que yo, tanto que tenia todo los pelos parados, unos anteojos negro, y una remara que no combinaba con el short que se había puesto, pero no importaba ese look cambiaria apenas tocáramos el piso de la peluquería, y del salón de maquillaje, y sin pensar el salón donde se pondría su vestido de sueños.
Llegamos corriendo al salón de vestido donde solo buscamos los nuestros, pagamos y nos fuimos corriendo a la peluquería ya que se nos había echo media hora tarde para todo. Entramos a la peluquería y nos sentaron a las dos en el final del salón, una alado de la otra, nos lavaron la cabellera a las dos, y nos comenzaron aponer productos, y cosas que no se que eran. Mientras hablábamos de lo hermoso que seria este día, en especial para ella. Yo le repetía siempre, “la Sra. de Lázaro” era muy gracioso, cuando decíamos eso, no parábamos de reír, hasta que nos retaban, ya que nos teníamos que quedar quietas para que terminen nuestros peinados.
Cuando terminamos, fuimos directo al salón de belleza, que quedaba tan solo a al vuelta de la peluquería, nos atendió un hombre y una mujer, a ella la llevaron a una habitación especial donde la atendió la mujer y a mi me llevaron a otra en la otra esquina donde me atendió el hombre. Yo le mostré mi vestido y su color para que vea como me podía maquillar. Lo primero que hizo fue ponerme una base de color marfileña ya que mi piel era demasiado blanca, me puso una sombra delicada en los ojos del color del vestido, me delineo los ojos con un gris y me pinto los labios con un delicado brillito. Cuando salí Sofía ya estaba esperándome, estaba tan hermosa, era impresionante lo que un peinado y un pequeño retoque en la piel pueden hacer, obvio que ella era hermosa, pero con ese hermoso peinado era más todavía. Yo me encargue de buscar nuestros vestidos, ella se encerró nuevamente en la habitación con la mujer, mientras yo me vestía sola en la otra, ya que no deje que el hombre este conmigo mientras me ponía mi hermoso vestido color lila clarito. Me puse los tacos y me mire al espejo, lo que el reflejaba no era yo misma, era una chica totalmente diferente, en el espejo se reflejaba una chica, más bien una mujer, flacucha y alta, con un hermoso peinado, una hermosa piel marfil y unos ojos celestes grisáceos q resaltaban sin necesitar luces, y una hermosa sonrisa grabada en su rostro, de pura felicidad. Cuando salí de esa habitación todavía sorprendida por como estaba el hombre que me había maquillado puso los ojos como platos.
-Que hermosura, si realmente elegí buen los colores- me dijo mirándome de arriba abajo, justo cuando escuche que la puerta de la habitación donde mi amiga se encontraba se abría. De esa habitación salió una hermosa mujer, que a primera vista no reconocí pero luego me di cuenta que era mi mejor amiga vistiendo su vestido de novia, blanco hasta el piso, con una pequeña capa de Tools y unos hermosos bordados de flores en la cintura. Ella corrió hacia mí y me abrazo, pero rápidamente escuchamos los bocinazos de afuera, era la limusina que nos iba a llevar a la iglesia, a la iglesia donde mi amiga se casaba con el amor de su vida.
Lleguemos a la iglesia y ella se encontró con su padre, que apenas la vio unas lágrimas cayeron de sus ojos. Yo fui directo a la parte de la ceremonia, que cuando entré todos miraron para atrás, la madre comenzó a llorar, caían lágrimas sin parar por su hermoso rostro… Me acerqué a saludarla.
-Flavia, OH por el amor de Dios, que hermosa que estas.- me dijo cariñosamente- ¿Mi hija ya llegó?- me preguntó ente llantos, solo le asentí así se calmaba.
Fui directo adonde estaba Pedro parado, lo saludé, y vi su emoción en lo ojos, luego vi a mi novio que me miraba con los ojos como platos, le mande un beso con la mano, y me coloque bien detrás de Pedro. Justo después de eso, todo cambió, comenzó a resonar una melodía de fondo que muy bien la conocía, mi canción favorita y la de ella también, “Rivers Flow in you”. Poco a poco, todos se levantaron, y luego de eso la puerta comenzó a abrirse, unas pocas lagrimas caían en mi rostro, me reía y lloraba al mismo tiempo, mientras todos mirábamos expectantes la puerta, ya me conocía el vestido, el peinado y el maquillaje pero nada de eso impidió que cuando mi mejor amiga entrara por las grandes y hermosas puertas de la iglesia comenzara a llorar, era algo tan hermoso, ver ami amiga caminar hacia Pedro, con su cara decididla a amarlo por toda su vida, y en la cara de Pedro reflejado el amor y la adoración que tenia por ella. Era algo realmente hermoso e impresionante.
No se como, ni porque pero cuando volví a la realidad, Sofía estaba aceptando amar a Pedro para toda su vida, cuidarlo en la enfermedad y en la salud, hasta el final de sus vidas. Cuando dijo el si, no contuve otra vez mi llanto. Jacinto les acerco los anillos, nunca había cosa mas hermosa que esos anillos, eran de oro, y en cada uno tenia grabado sus iniciales opuestas. Pedro agarró el que tenia la P, y se lo puso en el dedo de Sofía diciendo las palabras más hermosas que jamás allá escuchado.
-Yo Pedro Lázaro con este anillo represento que te amare por el resto de mi vida, sin condición alguna- sinceramente jamás en un casamiento había escuchado esas palabras, pero me parecieron muy originales, luego Sofía hizo lo mismo y repitió las mismas palabras, cambiando el nombre obvio. Luego de eso, el padre dijo las palabras mas esperadas.
-Puede besar a la novia- se dieron un beso tan tierno y lleno de amor que otra lagrima salio sin previo aviso por mis ojos, que suerte que el hombre me había puesto delineador contra las lagrimas, luego Pedro alzó a Sofía en sus brazos como un bebe y salieron corriendo de la iglesia. Y de ahí se iban directo a su Luna de Miel, no la vería más hasta dentro de unas dos semanas. Salí corriendo con Jacinto de mi mano y apenas salí estaban ellos dos. Nos despedimos y se fueron a su hermoso viaje. Yo no paraba de llorar, mi novio me abrazaba de un lado y del otro se encontraba ami madre en el mismo estado que yo.
-Te amo- me dijo Jacinto en mi oído, yo lo miré y lo bese.
domingo, 3 de mayo de 2009
Capitulo 18: " Engaño de Jacinto"
El fin de Julio y principios de Agosto estuve ocupada con los exámenes y la boda de Sofía. Las mañana que no tenia clases ayudaba a Sofía con los preparativos, las pruebas de vestido, la torta, el salón, la música, la iglesia, y demás. Y si no me la pasaba estudiando con Jacinto, cosa que a él no le gustaba, porque él quería besos y yo estudio. Había empeorando respectivamente en las notas, de los diez y los nueve bajé a los ocho, siete, y algunos pocos seis, que ya esos me asustaban porque estaba muy cerca de no aprobar, y yo siempre estuve al punto de la excelencia. Siempre fui una de las mejores alumnas y no quería bajar ese nivel. Por todo eso no pude hablar con Valentín, quien insistía en juntarnos todos los días, todavía me tenía que contar eso tan importante que cada día era más desesperante. Había quedado en verlo el sábado a la tarde, ese día a la mañana terminaba los exámenes y no me juntaba con Sofía por su casamiento, ya que ella tenía que hacer algo con su madre. Los días hasta el viernes transcurrieron normalmente, solo existía para estudiar y dormir.
El sábado por la mañana me tomaron el último examen y para mí el más fácil, el de Física. Fui una de las ultimas e salir del salón, la había terminado primera pero siempre la leía dos veces más y agregaba cosas si me faltaban. A él no le había ido bien según él en el examen, y a mi me había ido más que bien, o eso creía yo.
Este mismo día a la tarde me encontraba con Valentín para hablar del tema que hace casi un mes era importante y lo seguía siendo ahora. Nos encontramos a las 17:00hs en el bar de la playa, no entendía porque no le podía decir a Jacinto que me encontraba con él, así que espere a que se duerma para salir. Valentín ya estaba cuando llegue, estaba apoyado contra una pared con anteojos de sol y un sombrero, se veía realmente estupido.
-Hola Valen.
-Shh- me gritó tapándome la boca- es muy malo y secreto lo que t voy a decir, nadie lo tiene que saber.
- No seas nene y decide lo antes posible, jacinto se va a levantar y no me va a encontrar, se va a poner furioso.
-Bueno, bueno- nos sentamos en una mesa que estaba alado de una fuente donde los niños jugaban
-Valentín sácate eso de la cabeza y los anteojos que los chicos van a pensar que SOS una especie de detective- le dije entre risas y seria a la vez. Se sacó las cosas ridículas que tenia y me miró.
-¿Me contas?-le pregunté sarcásticamente, ya me estaba irritando.
-Es que no se si puedo
-Bueno entonces me voy porque no estoy de humor- le dije seriamente
-Esta bien, bueno mira, em, Jacinto te fue infiel- me dijo mirándome a los ojos. ¿Cómo? ¿Qué me estaba diciendo? Imposible.
-No valen, imposible- le dije con los ojos llenos de lagrimas
-Perdón Fla pero si, y lo peor, lo que me afecta a mi, es que con mi novia- bajó la mirada. No pude contestar, no entendía nada, las lágrimas bajaban por mi mejilla, no quería eso, pero era inevitable.
-¿Te lo contó Victoria?- le pregunté
-No, peor escuche cuando Jacinto hablaba con ella diciendo que no nos podían decir nada.
No quería escuchar más, me levante y salí corriendo a la casa llorando. Subí directo a mi habitación, en donde estaba Jacinto acostado en mi cama con una sonrisa en su rostro. Me senté a su lado, me sequé las lágrimas y le di la espalda.
-Amor ¿estas bien?-me preguntó dulcemente.
Me di la vuelta y lo miré, su rostro cambió de felicidad a preocupación en menos de un segundo.
-Amor- me dijo mientras me abrazaba- ¿Qué te pasa?
Lo miré a los ojos y no aguante la furia que tenia, comencé a pegarle con todas mis fuerzas, él lo dejo, no se movía, dejaba que le pegue. Luego de un rato en el cual no deje de pegarle, caí en la cama sin fuerzas, y automáticamente me puse en posición fetal, dándole la espalda, mis lágrimas se escurrían nuevamente por mis mejillas, sin cesar.
-Amor ¿me vas a decir que te sucede?
-Dime sobre Victoria ¿linda no?- le pregunté entre llanto.
-EH? No me cambies de tema- me dijo tratando de darme la vuelta para poder verlo- dime que te pasa
- no cambio de tema- le dije furiosa y saque su brazo de mi hombro- es del tema del cual quiero hablar- le grité sacándome las lagrimas
- De victoria?- Me miro confundido
-Si de la supuesta novia de Valen- luego de decirle eso su rostro cambió, vi mil emociones pasando por su rostro.
-Si ya lo se Jacinto, se lo que hiciste- le dije mientras le daba la espalda y cruzaba los brazos en mi pecho.
-Fla, mírame, quiero que me escuches
- NO JACINTO, YO CONFIE EN VOS- le grité y ya caían nuevamente lágrimas por mi cara
-FLavia- me dijo calmado apoyando su mano en mi hombro
- NO JACINTO, NO!-le grité mientras sacaba su mano de mi hombro y me daba vuelta para mirarlo- MIRA LO QUE ME ESTAS HACINEDO! ESTOY SUFRIENDO Y NO QUIERO SUFRIR, MENOS POR VOS!- y me tire al piso del llanto
-Hey ¿Qué paso?- escuché la voz de Pablo que subía las escaleras
-ESTE INFELIZ ME ACABA DE ROMPER EL CORAZÓ- grité a los llantos
-¿Qué hiciste Jacinto? Vete, te estoy echando- le gritó Pablo a mi novio, va si es que eso era- no ves que le haces daño.
Sentí como alguien bajaba las escaleras y como Pablo me levantaba del piso como un bebe y me acostaba en la cama. Luego de taparme, se acostó a mi lado y me miro directo a los ojos.
-¿A mi me vas a contar que sucede?- me preguntó, yo asentí y él esperó.
-Es que…hoy hable co…con Valen y me di…dijo que Jacinto salió con Victoria mientras estaba conmigo.
Pablo me dio un beso en la frente y bajo corriendo las escaleras. Como no entendía nada y sentía un dolor impresionante en mi corazón, decidí dormir y lo hice.
Me desperté con la dulce voz de Jacinto en mi oído, cantándome mi canción.
-Jacinto, veté, esto me hace mal.
-No te quiero hacer mal, ya se que es lo que sabes y vengo a explicar
-Bueno si son puras mentiras mejor que te vallas- le dije todavía dándole la espalda
-Nos son mentiras, es la pura verdad- y me quiso dar vuelta
-No jacinto, acepte a que me digas la verdad, no a verte, dale dime
- Cuando paso lo de Victoria, que por cierto solo fue un beso, yo no estaba con vos, fue la semana en la que me cortaste- se quedó un rato en silencio esperando que dijera algo y como no lo hice continuo- fue una noche que salí a tomar para olvidarme del dolor que sentía mi corazón roto por vos- resaltó esas tres ultimas palabras- y me encontré con victoria que me dijo que se había peleado con Valen y que necesitaba distraerse, yo en ese momento estaba medio tomad y le dije que si, pero no sabia que “el distraerse” era lo que hizo luego- tomó otra pausa de puro silencio- salimos a bailar y tomamos un poco más de lo común, ella me dijo que la había ayudado mucho y me lo agradecía, yo no sabia porque pero solo le sonreía y ahí me dio un beso- otro espacio de silencio- no voy a negar que lo seguí al beso, pero como te dije no estaba en un buen estado y eso me había echo distraerme casi nada, porque cuando la besaba solo pensaba en vos- resalto las ultimas tres palabras- por eso se lo devolví- lo dijo avergonzado- y justó nos vio Joaquín, quien amenazo en delatarnos que por lo visto lo hizo.
Me quede sin aliento, le creía, le creía con todo mi corazón.
-Él no me lo contó- le dije – Valen me lo dijo, te escuchó hablando con Vicky.
-Pero no importa quien te lo dijo, solo quiero saber si me crees, te juro que es la verdad.
-Si te creo, pero antes de que empieces con tus meros gracias, dime ¿Qué no me lo dirías?
-No te lo iba a decir por ahora, estaba indeciso y no sabia si te ibas a enojar, yo te amo y no te quiero perder.
-Pues eres un chico con suerte, ya que se perdonar y amar, mi muchacho yo también te amo- y me di la vuelta para mirarlo. Él poso sus labios en los míos y me besó con pasión, luego de un instante, estaba encima de Jacinto y él me besaba por el cuello mientras yo me reía. Me miró a los ojos y me volvió a repetir “ te amo”, me besó nuevamente y todo el mundo a mi alrededor desapareció. Ahora solo estaba él y yo.
El sábado por la mañana me tomaron el último examen y para mí el más fácil, el de Física. Fui una de las ultimas e salir del salón, la había terminado primera pero siempre la leía dos veces más y agregaba cosas si me faltaban.
Este mismo día a la tarde me encontraba con Valentín para hablar del tema que hace casi un mes era importante y lo seguía siendo ahora. Nos encontramos a las 17:00hs en el bar de la playa, no entendía porque no le podía decir a Jacinto que me encontraba con él, así que espere a que se duerma para salir. Valentín ya estaba cuando llegue, estaba apoyado contra una pared con anteojos de sol y un sombrero, se veía realmente estupido.
-Hola Valen.
-Shh- me gritó tapándome la boca- es muy malo y secreto lo que t voy a decir, nadie lo tiene que saber.
- No seas nene y decide lo antes posible, jacinto se va a levantar y no me va a encontrar, se va a poner furioso.
-Bueno, bueno- nos sentamos en una mesa que estaba alado de una fuente donde los niños jugaban
-Valentín sácate eso de la cabeza y los anteojos que los chicos van a pensar que SOS una especie de detective- le dije entre risas y seria a la vez. Se sacó las cosas ridículas que tenia y me miró.
-¿Me contas?-le pregunté sarcásticamente, ya me estaba irritando.
-Es que no se si puedo
-Bueno entonces me voy porque no estoy de humor- le dije seriamente
-Esta bien, bueno mira, em, Jacinto te fue infiel- me dijo mirándome a los ojos. ¿Cómo? ¿Qué me estaba diciendo? Imposible.
-No valen, imposible- le dije con los ojos llenos de lagrimas
-Perdón Fla pero si, y lo peor, lo que me afecta a mi, es que con mi novia- bajó la mirada. No pude contestar, no entendía nada, las lágrimas bajaban por mi mejilla, no quería eso, pero era inevitable.
-¿Te lo contó Victoria?- le pregunté
-No, peor escuche cuando Jacinto hablaba con ella diciendo que no nos podían decir nada.
No quería escuchar más, me levante y salí corriendo a la casa llorando. Subí directo a mi habitación, en donde estaba Jacinto acostado en mi cama con una sonrisa en su rostro. Me senté a su lado, me sequé las lágrimas y le di la espalda.
-Amor ¿estas bien?-me preguntó dulcemente.
Me di la vuelta y lo miré, su rostro cambió de felicidad a preocupación en menos de un segundo.
-Amor- me dijo mientras me abrazaba- ¿Qué te pasa?
Lo miré a los ojos y no aguante la furia que tenia, comencé a pegarle con todas mis fuerzas, él lo dejo, no se movía, dejaba que le pegue. Luego de un rato en el cual no deje de pegarle, caí en la cama sin fuerzas, y automáticamente me puse en posición fetal, dándole la espalda, mis lágrimas se escurrían nuevamente por mis mejillas, sin cesar.
-Amor ¿me vas a decir que te sucede?
-Dime sobre Victoria ¿linda no?- le pregunté entre llanto.
-EH? No me cambies de tema- me dijo tratando de darme la vuelta para poder verlo- dime que te pasa
- no cambio de tema- le dije furiosa y saque su brazo de mi hombro- es del tema del cual quiero hablar- le grité sacándome las lagrimas
- De victoria?- Me miro confundido
-Si de la supuesta novia de Valen- luego de decirle eso su rostro cambió, vi mil emociones pasando por su rostro.
-Si ya lo se Jacinto, se lo que hiciste- le dije mientras le daba la espalda y cruzaba los brazos en mi pecho.
-Fla, mírame, quiero que me escuches
- NO JACINTO, YO CONFIE EN VOS- le grité y ya caían nuevamente lágrimas por mi cara
-FLavia- me dijo calmado apoyando su mano en mi hombro
- NO JACINTO, NO!-le grité mientras sacaba su mano de mi hombro y me daba vuelta para mirarlo- MIRA LO QUE ME ESTAS HACINEDO! ESTOY SUFRIENDO Y NO QUIERO SUFRIR, MENOS POR VOS!- y me tire al piso del llanto
-Hey ¿Qué paso?- escuché la voz de Pablo que subía las escaleras
-ESTE INFELIZ ME ACABA DE ROMPER EL CORAZÓ- grité a los llantos
-¿Qué hiciste Jacinto? Vete, te estoy echando- le gritó Pablo a mi novio, va si es que eso era- no ves que le haces daño.
Sentí como alguien bajaba las escaleras y como Pablo me levantaba del piso como un bebe y me acostaba en la cama. Luego de taparme, se acostó a mi lado y me miro directo a los ojos.
-¿A mi me vas a contar que sucede?- me preguntó, yo asentí y él esperó.
-Es que…hoy hable co…con Valen y me di…dijo que Jacinto salió con Victoria mientras estaba conmigo.
Pablo me dio un beso en la frente y bajo corriendo las escaleras. Como no entendía nada y sentía un dolor impresionante en mi corazón, decidí dormir y lo hice.
Me desperté con la dulce voz de Jacinto en mi oído, cantándome mi canción.
-Jacinto, veté, esto me hace mal.
-No te quiero hacer mal, ya se que es lo que sabes y vengo a explicar
-Bueno si son puras mentiras mejor que te vallas- le dije todavía dándole la espalda
-Nos son mentiras, es la pura verdad- y me quiso dar vuelta
-No jacinto, acepte a que me digas la verdad, no a verte, dale dime
- Cuando paso lo de Victoria, que por cierto solo fue un beso, yo no estaba con vos, fue la semana en la que me cortaste- se quedó un rato en silencio esperando que dijera algo y como no lo hice continuo- fue una noche que salí a tomar para olvidarme del dolor que sentía mi corazón roto por vos- resaltó esas tres ultimas palabras- y me encontré con victoria que me dijo que se había peleado con Valen y que necesitaba distraerse, yo en ese momento estaba medio tomad y le dije que si, pero no sabia que “el distraerse” era lo que hizo luego- tomó otra pausa de puro silencio- salimos a bailar y tomamos un poco más de lo común, ella me dijo que la había ayudado mucho y me lo agradecía, yo no sabia porque pero solo le sonreía y ahí me dio un beso- otro espacio de silencio- no voy a negar que lo seguí al beso, pero como te dije no estaba en un buen estado y eso me había echo distraerme casi nada, porque cuando la besaba solo pensaba en vos- resalto las ultimas tres palabras- por eso se lo devolví- lo dijo avergonzado- y justó nos vio Joaquín, quien amenazo en delatarnos que por lo visto lo hizo.
Me quede sin aliento, le creía, le creía con todo mi corazón.
-Él no me lo contó- le dije – Valen me lo dijo, te escuchó hablando con Vicky.
-Pero no importa quien te lo dijo, solo quiero saber si me crees, te juro que es la verdad.
-Si te creo, pero antes de que empieces con tus meros gracias, dime ¿Qué no me lo dirías?
-No te lo iba a decir por ahora, estaba indeciso y no sabia si te ibas a enojar, yo te amo y no te quiero perder.
-Pues eres un chico con suerte, ya que se perdonar y amar, mi muchacho yo también te amo- y me di la vuelta para mirarlo. Él poso sus labios en los míos y me besó con pasión, luego de un instante, estaba encima de Jacinto y él me besaba por el cuello mientras yo me reía. Me miró a los ojos y me volvió a repetir “ te amo”, me besó nuevamente y todo el mundo a mi alrededor desapareció. Ahora solo estaba él y yo.
domingo, 19 de abril de 2009
Capitulo 17: " Fin del Viaje"
Ese día nos levantó mi madre, a ella le encantaba ir temprano a la playa y disfrutar de la mañana, habíamos quedado que nosotros la acompañábamos obligatoriamente todas las mañanas a la playa pero que después de comer nos podíamos ir a donde queramos. No era mucho sacrificio, en realidad si nos dormíamos muy tarde, nos levantábamos, íbamos a la playa y seguíamos durmiendo ahí, yo siempre lo hacia, siempre que íbamos a ese lugar. Nos levantamos perezosamente, nos vestimos, desayunamos una torta que había echo mi mamá, anda a saber cuando y nos fuimos a la playa. No había nadie cuando llegamos, va con decir nadie me refiero a diez personas, porque a la tarde se llenaba como locos, el máximo de personas que había visto durante el verano en la playa eran 250 personas, pero igual ahora era invierno, y generalmente habían solo 50 personas máximo. Yo estaba muerta del sueño, apenas llegamos me acosté en la toalla, ni si quiera se que hizo Jacinto, me dormí. Me levante a eso del mediodía, va en realidad me levanto Jacinto, ya era hora de comer, luego nos íbamos a recorrer el lugar, teníamos un cuatriciclo sin usar nuevito en el garaje, y mi madre no dejaba que mi hermana lo maneje, así que era como un regalo de Dios para nuestra salvación, y cuando digo nuestra me refiero a Jacinto y a mi. Comimos unas pizzas, sinceramente horribles, nunca había probado cosa más fea que esas horrendas pizzas, el queso parecía vencido, tenia tomate que recalzaba y unas cosas amarillas que anda saber que eran, me dio tanto asco que comí dos porciones y a la fuerza, mi madre se dio cuenta que no me gustaban, y al rato me di cuenta que a ella tampoco por las caras que ponía, si me explico mejor solo a mi hermana le había gustado, o era la única que sabia disimular. La cara de la amiga de mi hermana era lo más gracioso que había visto en mi vida, tenia una cara de horror y asquerosidad increíble, y para colmo le hacia señas a mi hermana y ella ni cuenta se daba. Espere a que Jacinto termine de comer, que como yo ya sabia cuando algo no le gusta demora muchísimo, estuvimos exactamente una hora y media comiendo algo que a ninguno le gustaba.
-Mami nos vamos- me despedí de mi mamá y agarre de la mano a Jacinto
-¿A donde hija?- me preguntó decidida a no dejarme ir
-Vamos a andar en cuatri a las dunas
-Bueno lleven casco, a las 18hs en la casa- advirtió ella
-SI mami, no te preocupes- y nos fuimos, casi corriendo.
Había un solo lugar en Carillo que nos dejaba andar por las Dunas, que era Motorad, un lugar que era solo para eso, ahí se llenaban de cuadriciclos y chicos, donde veías por todos lados a alguien andando, y no quedaba muy lejos de la casa en la que estábamos nosotros, y menos de la playa en la que nos encontrábamos, siendo más exactos quedaba a un costado de la misma. Cuando buscamos el cautriciclo en la casa aprovechamos a cambiarnos, se había formado mucho viento, y el toque que hacia la arena en la piel cuando había ese clima era algo realmente insoportable. Me puse el pantalón blanco que me habían regalado para mi cumpleaños con una remera de minie y un buzo negro, además de las zapatillas. Nos subimos al cuatro, él no sabia manejar por lo tanto yo iba en la parte de adelante. Nos pusimos los cascos, encendí el cuatro y nos fuimos a una de nuestras aventuras.
Ese día a la casa llegamos exhaustos, lo único que hicimos fue bañarnos, comer una sopa e ir a acostarnos. El día había sido largo, muy largo, pero entretenido. Esa noche me costó dormirme no solo porque Jacinto roncaba si no porque me había llegado un mensaje extraño de Valen, no sabia si contestarle o no, decidí que si, era lo mejor. Su mensaje decía “Flavio tenemos que hablar, es muy importante.” Yo le contesté “Cuando vuelva a Santa Fe, dale?” apenas lo termine de enviar él me contestó, “OK, pero ¿Dónde estas?” cuantas explicaciones tenia que darle, “En carillo” y luego apagué el celular, era tarde y tenia sueño.
Al otro día me despertó Jacinto, me contó que mi madre se había ido, que me había visto tan dormida que no quiso despertarme, pero que eran las doce y él decidió levantarme ¿Doce? ¿Cuánto había dormido? Otra vez mi organismo me impresionaba. Nos fuimos a la sala de juegos, él se conecto a Internet y yo me puse a leer un libro que estaba en la biblioteca, “caídos del mapa”, para mi gusto era medio infantil pero me gustaba, era algo entretenido. Creo que pasamos toda la tarde así, porque cuando nos sentamos a ver TV ya era de noche. Mi madre llego a eso de la madrugada, cuando nosotros estábamos viendo una película muy interesante. Mi hermana nos sacó el control remoto y llamo a su amiga, con Jacinto decidimos ir a nuestra habitación.
Esa noche nos quedamos hablando hasta muy tarde, organizando que íbamos a hacer los pocos días que nos quedaban, decidimos ir a la playa las próximas mañanas y algunas tardes, pasear por el centro y sobre todo ir a los Boliches a Pinamar. Cuando terminamos de hablar como siempre le pedí que me cante la canción que había inventado para mí, y abrazada a él con su dulce voz en mí oído, me dormí.
Al otro día a la mañana fuimos a la playa, intente tomar sol, pero fue inútil, era de esos días en que Jacinto estaba un poco histérico, y estaba molesto todo el tiempo. Me acostaba a tomar sol y él se me acostaba arriba o me tapaba el sol, o me alzaba y me llevaba al mar, por un lado que esté así estuvo bueno porque necesitaba divertirme.
Esa noche para decir la verdad llegamos más que cansados, luego de comer al mediodía nos habíamos ido a caminar toda la playa, y habíamos llegado hasta la playa de Pinamar, ni descansamos que volvimos, mitad corriendo mitad caminando, saludamos a mi madre que se quedaba a la fiesta playera con mi hermana y su amiga y nos fuimos a la casa, como lo habitual nos bañamos así nos sacábamos toda la arena de encima y nos preparamos la comida más sencilla posible, la sopa. Luego de comer él se fue a la habitación y yo me quede a lavar los platos, recuerdo que cuanto terminé me di la vuelta para ir a la habitación, pero Jacinto estaba justo detrás de mi y me agarró de la cintura, me dio un beso, y me susurró al odio.
-Te amo mucho preciosa
-Yo muchísimo más
Después de decirle eso el me agarro mas fuerte de la cintura y dándonos besos llegamos hasta nuestra habitación, que apenas estábamos ahí el cerró la puerta de una patada y caímos abrazados en la cama. Me comenzó a hacerme cosquillas, el sabia que ese era mi punto débil, me podía llegar a dejar de una manera inconciente, era algo que no podía evitar. Luego de jugar un largo tiempo a la guerra de cosquillas, pasamos a la guerra de almohadas y al rato caímos ya sin fuerzas a la cama y nos quedamos mirando el techo, no recuerdo bien cuando ni como pero me dormí.
El sábado a la noche íbamos a ir a Pinamar a uno de los mejores boliches. Luego de bañarnos y jugar otra vez a las cosquillas decidimos vestirnos, yo me puse un short blanco que parecía de seda y una hermosa remera celeste con corte princesa, ese día mis ojos eran de un color turquesa y combinaban con la remera, en los pies me puse unas zapatillas celestes y el pelo lo deje tal cual como estaba, me maquille un poco, más de lo que generalmente me gustaba a mi, una sombra blanca en los ojos, delineado celeste y un brillito en los labios. Jacinto se había puesto unos jeans azules oscuros, una camisa celeste como la mía, y se había levantado su hermoso cabello hacia arriba. Íbamos temprano, ya que mi hermana y su amiga iban al matinée, nosotros comíamos en el centro y luego a la madrugad al boliche, donde mi hermana ya había salido, tenia mucha suerte respecto a eso, porque jamás, por ahora, me encontraría con mi hermana en el boliche.
Comimos en un bar, que no recuerdo el nombre, unos sándwiches de jamón y queso y unas gaseosas. Luego de eso nos dimos una vuelta por todo el lugar, nos subimos al Zamba, el mejor juego que allá conocido, allá en Pinamar estaba encerrado en un lugar, y ponían la música fuertísimo, parecía un boliche, era una experiencia única y divertida. Después de haber subido demasiadas veces como para olvidar cuantas, nos fuimos al Boliche, que se llamaba KU, era enorme veces anteriores había ido, y como siempre tan social que soy me había echo amigas con las cuales pasaba toda la noche. Entramos sin problemas, generalmente a mi me pedían el documento pero como entre con Jacinto no me hicieron problemas, va no muchos, en realidad me pararon y me pidieron el documento y yo muy inteligente me lo había olvidado, Jacinto dijo que venia conmigo que era mi novio, y los policías no le creían, tuvo que darme un beso y agarrarme de la mano para que le creyeran, costó pero entramos. Esas cosas son las que no me gustaría recordar, Jacinto se me rió toda la noche de eso mientras bailábamos, y yo me enojaba y bailaba mirando para cualquier otro lado menos a él, varias veces me invitaban a bailar pero él me agarraba de la cintura y le decía que era mi novio, y para que sea mas creíble me daba un beso, casi todos lo miraban con una mirada de odio y se iban. A las 6 de la madrugada mi madre nos fue a buscar en taxi, pensó que si tomábamos no íbamos a saber ni como era la dirección, pero cuando nos busco la sorprendimos, en realidad no habíamos tomado nada, ya que ese mismo domingo al mediodía regresábamos a nuestra ciudad, y decidimos que era lo mejor no tomar. Esa mañana llegamos y nos dormimos, cuando nos despertamos eran las once de la mañana y tuvimos que hacer los bolsos. Cuando terminamos nos fuimos a la Terminal de Pinamar. Esperamos aproximadamente media hora y llego nuestro colectivo, el que nos llevaba a nuestro hogar, había sido un viaje hermoso, creo que el mejor de todos. Nos subimos al colectivo, esta vez nos había tocado a nosotros dos abajo y a mi madre, hermana y amiga arriba. Ni siquiera me fije en la gente que subía, ya que apenas sentí el suave asiento me dormí.
Cuando me desperté estábamos en mi habitación, en la casa de Paraná, no recordaba nada, pero estaba cansada, decidí seguir durmiendo.
-Mami nos vamos- me despedí de mi mamá y agarre de la mano a Jacinto
-¿A donde hija?- me preguntó decidida a no dejarme ir
-Vamos a andar en cuatri a las dunas
-Bueno lleven casco, a las 18hs en la casa- advirtió ella
-SI mami, no te preocupes- y nos fuimos, casi corriendo.
Había un solo lugar en Carillo que nos dejaba andar por las Dunas, que era Motorad, un lugar que era solo para eso, ahí se llenaban de cuadriciclos y chicos, donde veías por todos lados a alguien andando, y no quedaba muy lejos de la casa en la que estábamos nosotros, y menos de la playa en la que nos encontrábamos, siendo más exactos quedaba a un costado de la misma. Cuando buscamos el cautriciclo en la casa aprovechamos a cambiarnos, se había formado mucho viento, y el toque que hacia la arena en la piel cuando había ese clima era algo realmente insoportable. Me puse el pantalón blanco que me habían regalado para mi cumpleaños con una remera de minie y un buzo negro, además de las zapatillas. Nos subimos al cuatro, él no sabia manejar por lo tanto yo iba en la parte de adelante. Nos pusimos los cascos, encendí el cuatro y nos fuimos a una de nuestras aventuras.
Ese día a la casa llegamos exhaustos, lo único que hicimos fue bañarnos, comer una sopa e ir a acostarnos. El día había sido largo, muy largo, pero entretenido. Esa noche me costó dormirme no solo porque Jacinto roncaba si no porque me había llegado un mensaje extraño de Valen, no sabia si contestarle o no, decidí que si, era lo mejor. Su mensaje decía “Flavio tenemos que hablar, es muy importante.” Yo le contesté “Cuando vuelva a Santa Fe, dale?” apenas lo termine de enviar él me contestó, “OK, pero ¿Dónde estas?” cuantas explicaciones tenia que darle, “En carillo” y luego apagué el celular, era tarde y tenia sueño.
Al otro día me despertó Jacinto, me contó que mi madre se había ido, que me había visto tan dormida que no quiso despertarme, pero que eran las doce y él decidió levantarme ¿Doce? ¿Cuánto había dormido? Otra vez mi organismo me impresionaba. Nos fuimos a la sala de juegos, él se conecto a Internet y yo me puse a leer un libro que estaba en la biblioteca, “caídos del mapa”, para mi gusto era medio infantil pero me gustaba, era algo entretenido. Creo que pasamos toda la tarde así, porque cuando nos sentamos a ver TV ya era de noche. Mi madre llego a eso de la madrugada, cuando nosotros estábamos viendo una película muy interesante. Mi hermana nos sacó el control remoto y llamo a su amiga, con Jacinto decidimos ir a nuestra habitación.
Esa noche nos quedamos hablando hasta muy tarde, organizando que íbamos a hacer los pocos días que nos quedaban, decidimos ir a la playa las próximas mañanas y algunas tardes, pasear por el centro y sobre todo ir a los Boliches a Pinamar. Cuando terminamos de hablar como siempre le pedí que me cante la canción que había inventado para mí, y abrazada a él con su dulce voz en mí oído, me dormí.
Al otro día a la mañana fuimos a la playa, intente tomar sol, pero fue inútil, era de esos días en que Jacinto estaba un poco histérico, y estaba molesto todo el tiempo. Me acostaba a tomar sol y él se me acostaba arriba o me tapaba el sol, o me alzaba y me llevaba al mar, por un lado que esté así estuvo bueno porque necesitaba divertirme.
Esa noche para decir la verdad llegamos más que cansados, luego de comer al mediodía nos habíamos ido a caminar toda la playa, y habíamos llegado hasta la playa de Pinamar, ni descansamos que volvimos, mitad corriendo mitad caminando, saludamos a mi madre que se quedaba a la fiesta playera con mi hermana y su amiga y nos fuimos a la casa, como lo habitual nos bañamos así nos sacábamos toda la arena de encima y nos preparamos la comida más sencilla posible, la sopa. Luego de comer él se fue a la habitación y yo me quede a lavar los platos, recuerdo que cuanto terminé me di la vuelta para ir a la habitación, pero Jacinto estaba justo detrás de mi y me agarró de la cintura, me dio un beso, y me susurró al odio.
-Te amo mucho preciosa
-Yo muchísimo más
Después de decirle eso el me agarro mas fuerte de la cintura y dándonos besos llegamos hasta nuestra habitación, que apenas estábamos ahí el cerró la puerta de una patada y caímos abrazados en la cama. Me comenzó a hacerme cosquillas, el sabia que ese era mi punto débil, me podía llegar a dejar de una manera inconciente, era algo que no podía evitar. Luego de jugar un largo tiempo a la guerra de cosquillas, pasamos a la guerra de almohadas y al rato caímos ya sin fuerzas a la cama y nos quedamos mirando el techo, no recuerdo bien cuando ni como pero me dormí.
El sábado a la noche íbamos a ir a Pinamar a uno de los mejores boliches. Luego de bañarnos y jugar otra vez a las cosquillas decidimos vestirnos, yo me puse un short blanco que parecía de seda y una hermosa remera celeste con corte princesa, ese día mis ojos eran de un color turquesa y combinaban con la remera, en los pies me puse unas zapatillas celestes y el pelo lo deje tal cual como estaba, me maquille un poco, más de lo que generalmente me gustaba a mi, una sombra blanca en los ojos, delineado celeste y un brillito en los labios. Jacinto se había puesto unos jeans azules oscuros, una camisa celeste como la mía, y se había levantado su hermoso cabello hacia arriba. Íbamos temprano, ya que mi hermana y su amiga iban al matinée, nosotros comíamos en el centro y luego a la madrugad al boliche, donde mi hermana ya había salido, tenia mucha suerte respecto a eso, porque jamás, por ahora, me encontraría con mi hermana en el boliche.
Comimos en un bar, que no recuerdo el nombre, unos sándwiches de jamón y queso y unas gaseosas. Luego de eso nos dimos una vuelta por todo el lugar, nos subimos al Zamba, el mejor juego que allá conocido, allá en Pinamar estaba encerrado en un lugar, y ponían la música fuertísimo, parecía un boliche, era una experiencia única y divertida. Después de haber subido demasiadas veces como para olvidar cuantas, nos fuimos al Boliche, que se llamaba KU, era enorme veces anteriores había ido, y como siempre tan social que soy me había echo amigas con las cuales pasaba toda la noche. Entramos sin problemas, generalmente a mi me pedían el documento pero como entre con Jacinto no me hicieron problemas, va no muchos, en realidad me pararon y me pidieron el documento y yo muy inteligente me lo había olvidado, Jacinto dijo que venia conmigo que era mi novio, y los policías no le creían, tuvo que darme un beso y agarrarme de la mano para que le creyeran, costó pero entramos. Esas cosas son las que no me gustaría recordar, Jacinto se me rió toda la noche de eso mientras bailábamos, y yo me enojaba y bailaba mirando para cualquier otro lado menos a él, varias veces me invitaban a bailar pero él me agarraba de la cintura y le decía que era mi novio, y para que sea mas creíble me daba un beso, casi todos lo miraban con una mirada de odio y se iban. A las 6 de la madrugada mi madre nos fue a buscar en taxi, pensó que si tomábamos no íbamos a saber ni como era la dirección, pero cuando nos busco la sorprendimos, en realidad no habíamos tomado nada, ya que ese mismo domingo al mediodía regresábamos a nuestra ciudad, y decidimos que era lo mejor no tomar. Esa mañana llegamos y nos dormimos, cuando nos despertamos eran las once de la mañana y tuvimos que hacer los bolsos. Cuando terminamos nos fuimos a la Terminal de Pinamar. Esperamos aproximadamente media hora y llego nuestro colectivo, el que nos llevaba a nuestro hogar, había sido un viaje hermoso, creo que el mejor de todos. Nos subimos al colectivo, esta vez nos había tocado a nosotros dos abajo y a mi madre, hermana y amiga arriba. Ni siquiera me fije en la gente que subía, ya que apenas sentí el suave asiento me dormí.
Cuando me desperté estábamos en mi habitación, en la casa de Paraná, no recordaba nada, pero estaba cansada, decidí seguir durmiendo.
jueves, 9 de abril de 2009
Capitulo 16:
No había pasado mejor semana que la de después de mi cumpleaños, fue una semana en que disfrute al máximo mi relación con Jacinto, intentaba no estar muy alejada de él mucho tiempo, ni atosigarlo con mi cercanía, estábamos en una distancia moderada. Cuando me había levantado al otro día después de mi cumpleaños, recuerdo estaban algunos despiertos, que habían dormido muy poco y otros como Valentín y Martín que no habían dormido nada, porque se habían tomado un par de cafés… El desayuno lo habían echo ellos ya que contaron que llegó un momento que no sabían que hacer. Habían ido a comprar medialunas y habían echo, café con leche, café y chocolateadas según el gusto de cada uno. También recuerdo que cuando ya todos estábamos despiertos y con una buena pinta, nos sacamos una foto grupal, que quedo tan, tan linda que la hice agrandar. En el piso sentados estaban Martín, Joaquín y Valentín abrazado de Victoria… Atrás de ellos nos encontrábamos paradas, Micaela, Felicia, yo, Sofía y Ángela, y detrás de nosotras cinco estaban nuestros respectivos novios, Nahuel estaba abrazando a Micaela de la cintura, Federico estaba con una mano rodeándole la cintura a Felicia y con la otra saludando, Jacinto salio abrazándome de la cintura y besándome la mejilla, y yo riéndome, Pedro salio dándole un beso a Sofía en la cabeza, y Pablo con Ángela salio del mismo modo que Nahuel con Micaela…
Ya había comenzado el invierno, eran vacaciones de Julio y con mis padres nos íbamos de vacaciones la segunda semana, recién era la primera. Ellos me habían dejado llevar a Jacinto y él sin porque decir que no dijo que si, iban a ser unas vacaciones raras, ya que generalmente cuando con mis padres nos íbamos de vacaciones a la tarde nos íbamos a la playa y yo me la pasaba todo el día leyendo o revistas o libros, el verano pasado me había leído toda la saga de Crepúsculo en quince días, tenia tanto tiempo libre que no sabia que hacer, pero, ahora iba a estar él, creo que hasta ni siquiera iba a leer. No me había animado a preguntarle a mis padres si con Jacinto íbamos a compartir habitación en la casa que habían alquilado, o si íbamos a dormir en distintas habitaciones, ellos confían mucho en Jacinto, como lo conocen desde que era un nene de cinco años saben que es un chico educado. También estaba dudando en la reacción de mi padre cuando vea que estamos abrazados o de la mano todo el tiempo, y cuando vea que nos estamos dando besos constantemente, mi padre siempre fue muy cuidador conmigo, y sinceramente siempre tuve un poco de temor a sus reacciones, aunque por ahora nunca reacciono mal a ninguna de mis actitudes con los dos novios que él había conocido, yo sabia por mi madre que el día de mi cumpleaños a mi padre le molesto un poquito que no me allá soltado en toda la noche de la mano de Jacinto, pero yo que sabia, podría a ver cambiado de pensamiento para la próxima semana.
Mi madre me había llamado para avisarme que mi Padre no iba a viajar con nosotros, yo le pregunte por que, pero ella me dijo razones laborales, le creí, ¿por qué mi madre me mentiría?
Como mi padre era el que manejaba en la familia mi madre decidió ir en Colectivo, Jacinto se había ofrecido para manejar, pero mi madre le dijo que no porque era un viaje muy largo.
Un día antes de viajar con Jacinto nos pusimos a hacer las maletas, primero empezamos con la mía. Ese día Pablo y Ángela se habían ido al cine, estaban muy metidos en su relación y gracias a ello con Pablo nos dejamos de juntar tanto, pero nos seguíamos sentando juntos en el aula, no porque Jacinto no quiera sentarme conmigo, si no porque yo no quería sentarme con él. Primero porque ahora no tenia mucho tiempo para estudiar, porque la mayor parte de la tarde la pasaba con él y segundo porque me iba a desconcentrar teniéndolo alado mío. Además tampoco quería perder la amistad de Pablo, él me había apoyado en el momento mas feo que había pasado en mi vida y siempre me acompaño en todo, hasta en el momento de llorar, y lo adoraba, lo adoraba con todo mi corazón, era mi mejor amigo.
Recuerdo que cuando estábamos armando la valija, varias prendas jacinto me discutió en si ponerlas o no, yo quería obvio pero él no, o porque la remera era demasiado escotada, o porque el vestido era demasiado cortito, o porque el pantalón era demasiado ajustado. Yo siempre fui una chica muy pequeña y no solo de altura, siempre fui muy flaca, pero demasiado flaca, nunca tuve ni tengo nada que mostrar de mi cuerpo, porque pechos no tengo y mucho menos, como dice Sofía, endo… Tampoco fui ni soy una chica alta, no paso del promedio de un metro cincuenta y cinco, pero Jacinto igual no quería que nadie me vieran. Finalmente terminamos la discusión poniendo las cosas en la valija, yo no iba a dar el pie a torcer y el lo sabia, así que dejó de discutir y me dijo que si. Luego fuimos a hacer la de él, que yo elegí la ropa de él que más me gustaba, a él casi todo le quedaba lindo, era un chico alto, o a mi me parecía, más alto que yo era, media un metro ochenta, era flaco, no tan flaco como yo, pero lo era, y tenia una tremenda espalda, una espalda de Nadador, pero el no hacia natación eso era lo mas extraño.
Partimos muy temprano, mi madre nos buscó en un taxi a las 5:30hs de la madrugada, y nos fuimos a la terminal. Despertar a Jacinto para que mi madre nos busque fue un desafío muy complicado, no se despertaba por nada, me tire encima de él, lo bese, le grite, pero no se movía, tuve que poner el televisor al volumen máximo y ahí se despertó muy asustado, para colmo. El colectivo salía a las 6:00hs era de una línea conocida, pero en este momento no me acuerdo el nombre, estuvimos esperando la media hora sentados en la terminal, hasta que llegó. Subimos al colectivo, que a mi madre y a mi hermana le había tocado sus asientos en la parte de debajo del colectivo, y a Jacinto y a mi nos tocó en la parte de arriba, nuestros números exactamente eran el 20y 21, nos había tocado delante de todo, ósea que teníamos la vista de la ruta y el campo a los costados, yo me senté contra la ventana y el en contra del pasillo. Admito no acordarme de nada del viaje, solo que Jacinto me abrazo y que me quede inconciente en sus brazos, cuando me desperté ya estábamos en la terminal de Pinamar, de ahí nos íbamos a tomar un taxi hasta Carilo. Íbamos a una pequeña casa de ese hermoso lugar, yo adoraba ir ahí era mi lugar soñado, mi lugar de cuentos de hadas, la ciudad era en un bosque, todas las calles eran de tierras, y todas las casas estaban entre árboles flacos y altos, demasiados altos, era una de las formas como me imaginaba Forks cuando leía Crepúsculo, se imaginan las veces que me quede mirando por las noches los árboles esperando que aparezca mi Edward, no me ilusioné demasiado, nunca apareció esa perfección de persona. La casa en la que íbamos a estar era totalmente nueva a las que ya habíamos estado las visitas anteriores, era una casa a una cuadra de la playa, según el catalogo se veía el mar, ya que la casa estaba justo encima de una duna y desde esa altura se veía la playa. Era una casa con paredes de vidrios, tal como a mi madre y ami nos gustaba, ósea que en cualquier lugar de la casa podíamos ver el mar hacia uno de los lados. Mi madre eligió esa casa no solo por la religiosa cocina, que era hermosa, con electrodomésticos muy nuevos y una hermosa vista al mar, si no porque así podíamos ir a la playa solos, sin su compañía. Cuando llegamos a la casa el taxi tuvo que subir la duna por el camino para el garaje, ya que desde abajo no íbamos a subir todas las maletas por nosotros mismos, ya que mi madre traía dos por ella, y mi hermana y su amiga Traian dos, al igual que Jacinto y yo. Cuando entramos a la casa mi madre nos indicó que nosotros teníamos la habitación que estaba justo en frente del mar, estábamos en la misma habitación me pareció un poco raro, pero no lo discutí, supuse que debía tener dos camas separadas, pero no, cuando entramos a la habitación había en el centro una bella cama matrimonial que tenia sabanas y frazadas color blanco amarillento igual que las cortinas, era realmente precioso, y no podía creer lo que mi madre había permitido. Dejamos las maletas en esa hermosa habitación y percaté que había una puerta que anda saber donde dirigía desde adentro de mi habitación, me acerqué y la abrí, era un baño propio, era como una suite matrimonial, hermosa, luego agradecería eso a mi madre.
Cuando terminas de desempacar las cosas con Jacinto, salimos a recorrer la casa, queríamos ver las demás habitaciones, el living, la cocina y sobretodo la sala de juegos, donde seguramente íbamos a pasar la mayoría del tiempo. Las habitaciones de mi madre, mi hermana y su amiga quedaban en el otro lado de la casa, y entre medio de eso estaba la cocina con el living, y junto a eso la sala de juegos, que tenia un pool, una maquina de videojuegos, una computadora y una repisa con libros para leer, que fácilmente reconocí la saga de Stephenie Meyer. Mi madre, como siempre tan maternal ya estaba preparando una comida, no sabia bien que era pero se olía de maravilla, ella cocinaba comidas exquisitas, creo que era lo que más extrañaba de ella. Luego de comer un exquisito estofado, nos fuimos a la playa, teníamos dos sombrillas a nuestro nombre, una para mi madre y las dos chicas y otra para Jacinto y yo, ella se había pesando todo, pero lo que más raro me parecía era que mi padre ni siquiera hubiera llamado a mi madre para preguntarle como estábamos, no solo que no la llamo a ella, si no que llamo a mi hermana y ni quiso hablar con mi mamá, algo pasaba lo sospechaba, seguro habían tenido una de sus típicas peleas, pero es la primera vez que mi padre no viajaba con nosotros.
Lo primero que hice en la playa fue tirarme al mar, amaba el agua fría y salada del mar, la amaba con cada parte de mi ser, amaba estar en el mar y tener que saltar las olas, o pasarlas por abajo, amaba el mar desde que era muy chiquita, desde que había visto la Sirenita, esa hermosa película de una sirena que se casa con un príncipe. Estuvimos creo que una hora y media en el agua con Jacinto, jugando a corrernos, a atraparnos, saltando las olas, y jugando a carreras, fue muy divertido y hermoso estar con él en ese hermoso lugar, fue soñado. Recuerdo que cuando estábamos en una de las carreras que jugábamos el me agarro de la cintura, me hizo tropezar y el cayo encima mío, que por tanta casualidad justo cayo sus labios encima de los míos…
-Parecen dos enamorados jugando en la playa- dijo mi madre.
-Pero mami, somos dos enamorados jugando en la playa- le corregí.
Esa noche comimos en un restaurante, Tante, era muy lujoso y la comida exquisita. Ese restaurante quedaba en el centro, cosa que después de comer nos recorrimos todo el centro con Jacinto y mi madre, ya que mi hermana y su amiga se habían quedado en la casa. Luego de estar creo que más o menos nos fuimos a dormir a la casa, mi madre estaba muy cansada por el viaje y por la playa, que por cierto ya estaba bronceada, esa mujer no sabia como hacia para conseguir ese bronceado en menos de una tarde.
Cuando llegamos a la casa con Jacinto nos fuimos a nuestra habitación, me fui a dar un baño, me sentía llena de arena… Cuando salí de bañarme entró Jacinto, mientras yo me vestía con mi ropa de dormir y me metía en la hermosa cama matrimonial, era la primera vez que iba a dormir en una cama con Jacinto, tenia una sensación rara por dentro de mi, estaba nerviosa, ¿por qué? No se.
Cuando Jacinto salio del baño se puso su pantalón de dormir, ya que el dormía en cuero y se acostó junto a mi, me abrazo y nos quedamos mirando el techo. Yo no quería que pase nada, no estaba preparada ni quería todavía tener relaciones con él, sabia perfectamente que hasta el casamiento no quería nada, pero estar con él acostados en la misma cama era una tentación, una tentación que se me fue cuando él empezó a cantarme mi canción, y como siempre me quede inconciente en la misma parte y me dormí, su pecho era mi almohada, y los latidos de su corazón mi vida.
Ya había comenzado el invierno, eran vacaciones de Julio y con mis padres nos íbamos de vacaciones la segunda semana, recién era la primera. Ellos me habían dejado llevar a Jacinto y él sin porque decir que no dijo que si, iban a ser unas vacaciones raras, ya que generalmente cuando con mis padres nos íbamos de vacaciones a la tarde nos íbamos a la playa y yo me la pasaba todo el día leyendo o revistas o libros, el verano pasado me había leído toda la saga de Crepúsculo en quince días, tenia tanto tiempo libre que no sabia que hacer, pero, ahora iba a estar él, creo que hasta ni siquiera iba a leer. No me había animado a preguntarle a mis padres si con Jacinto íbamos a compartir habitación en la casa que habían alquilado, o si íbamos a dormir en distintas habitaciones, ellos confían mucho en Jacinto, como lo conocen desde que era un nene de cinco años saben que es un chico educado. También estaba dudando en la reacción de mi padre cuando vea que estamos abrazados o de la mano todo el tiempo, y cuando vea que nos estamos dando besos constantemente, mi padre siempre fue muy cuidador conmigo, y sinceramente siempre tuve un poco de temor a sus reacciones, aunque por ahora nunca reacciono mal a ninguna de mis actitudes con los dos novios que él había conocido, yo sabia por mi madre que el día de mi cumpleaños a mi padre le molesto un poquito que no me allá soltado en toda la noche de la mano de Jacinto, pero yo que sabia, podría a ver cambiado de pensamiento para la próxima semana.
Mi madre me había llamado para avisarme que mi Padre no iba a viajar con nosotros, yo le pregunte por que, pero ella me dijo razones laborales, le creí, ¿por qué mi madre me mentiría?
Como mi padre era el que manejaba en la familia mi madre decidió ir en Colectivo, Jacinto se había ofrecido para manejar, pero mi madre le dijo que no porque era un viaje muy largo.
Un día antes de viajar con Jacinto nos pusimos a hacer las maletas, primero empezamos con la mía. Ese día Pablo y Ángela se habían ido al cine, estaban muy metidos en su relación y gracias a ello con Pablo nos dejamos de juntar tanto, pero nos seguíamos sentando juntos en el aula, no porque Jacinto no quiera sentarme conmigo, si no porque yo no quería sentarme con él. Primero porque ahora no tenia mucho tiempo para estudiar, porque la mayor parte de la tarde la pasaba con él y segundo porque me iba a desconcentrar teniéndolo alado mío. Además tampoco quería perder la amistad de Pablo, él me había apoyado en el momento mas feo que había pasado en mi vida y siempre me acompaño en todo, hasta en el momento de llorar, y lo adoraba, lo adoraba con todo mi corazón, era mi mejor amigo.
Recuerdo que cuando estábamos armando la valija, varias prendas jacinto me discutió en si ponerlas o no, yo quería obvio pero él no, o porque la remera era demasiado escotada, o porque el vestido era demasiado cortito, o porque el pantalón era demasiado ajustado. Yo siempre fui una chica muy pequeña y no solo de altura, siempre fui muy flaca, pero demasiado flaca, nunca tuve ni tengo nada que mostrar de mi cuerpo, porque pechos no tengo y mucho menos, como dice Sofía, endo… Tampoco fui ni soy una chica alta, no paso del promedio de un metro cincuenta y cinco, pero Jacinto igual no quería que nadie me vieran. Finalmente terminamos la discusión poniendo las cosas en la valija, yo no iba a dar el pie a torcer y el lo sabia, así que dejó de discutir y me dijo que si. Luego fuimos a hacer la de él, que yo elegí la ropa de él que más me gustaba, a él casi todo le quedaba lindo, era un chico alto, o a mi me parecía, más alto que yo era, media un metro ochenta, era flaco, no tan flaco como yo, pero lo era, y tenia una tremenda espalda, una espalda de Nadador, pero el no hacia natación eso era lo mas extraño.
Partimos muy temprano, mi madre nos buscó en un taxi a las 5:30hs de la madrugada, y nos fuimos a la terminal. Despertar a Jacinto para que mi madre nos busque fue un desafío muy complicado, no se despertaba por nada, me tire encima de él, lo bese, le grite, pero no se movía, tuve que poner el televisor al volumen máximo y ahí se despertó muy asustado, para colmo. El colectivo salía a las 6:00hs era de una línea conocida, pero en este momento no me acuerdo el nombre, estuvimos esperando la media hora sentados en la terminal, hasta que llegó. Subimos al colectivo, que a mi madre y a mi hermana le había tocado sus asientos en la parte de debajo del colectivo, y a Jacinto y a mi nos tocó en la parte de arriba, nuestros números exactamente eran el 20y 21, nos había tocado delante de todo, ósea que teníamos la vista de la ruta y el campo a los costados, yo me senté contra la ventana y el en contra del pasillo. Admito no acordarme de nada del viaje, solo que Jacinto me abrazo y que me quede inconciente en sus brazos, cuando me desperté ya estábamos en la terminal de Pinamar, de ahí nos íbamos a tomar un taxi hasta Carilo. Íbamos a una pequeña casa de ese hermoso lugar, yo adoraba ir ahí era mi lugar soñado, mi lugar de cuentos de hadas, la ciudad era en un bosque, todas las calles eran de tierras, y todas las casas estaban entre árboles flacos y altos, demasiados altos, era una de las formas como me imaginaba Forks cuando leía Crepúsculo, se imaginan las veces que me quede mirando por las noches los árboles esperando que aparezca mi Edward, no me ilusioné demasiado, nunca apareció esa perfección de persona. La casa en la que íbamos a estar era totalmente nueva a las que ya habíamos estado las visitas anteriores, era una casa a una cuadra de la playa, según el catalogo se veía el mar, ya que la casa estaba justo encima de una duna y desde esa altura se veía la playa. Era una casa con paredes de vidrios, tal como a mi madre y ami nos gustaba, ósea que en cualquier lugar de la casa podíamos ver el mar hacia uno de los lados. Mi madre eligió esa casa no solo por la religiosa cocina, que era hermosa, con electrodomésticos muy nuevos y una hermosa vista al mar, si no porque así podíamos ir a la playa solos, sin su compañía. Cuando llegamos a la casa el taxi tuvo que subir la duna por el camino para el garaje, ya que desde abajo no íbamos a subir todas las maletas por nosotros mismos, ya que mi madre traía dos por ella, y mi hermana y su amiga Traian dos, al igual que Jacinto y yo. Cuando entramos a la casa mi madre nos indicó que nosotros teníamos la habitación que estaba justo en frente del mar, estábamos en la misma habitación me pareció un poco raro, pero no lo discutí, supuse que debía tener dos camas separadas, pero no, cuando entramos a la habitación había en el centro una bella cama matrimonial que tenia sabanas y frazadas color blanco amarillento igual que las cortinas, era realmente precioso, y no podía creer lo que mi madre había permitido. Dejamos las maletas en esa hermosa habitación y percaté que había una puerta que anda saber donde dirigía desde adentro de mi habitación, me acerqué y la abrí, era un baño propio, era como una suite matrimonial, hermosa, luego agradecería eso a mi madre.
Cuando terminas de desempacar las cosas con Jacinto, salimos a recorrer la casa, queríamos ver las demás habitaciones, el living, la cocina y sobretodo la sala de juegos, donde seguramente íbamos a pasar la mayoría del tiempo. Las habitaciones de mi madre, mi hermana y su amiga quedaban en el otro lado de la casa, y entre medio de eso estaba la cocina con el living, y junto a eso la sala de juegos, que tenia un pool, una maquina de videojuegos, una computadora y una repisa con libros para leer, que fácilmente reconocí la saga de Stephenie Meyer. Mi madre, como siempre tan maternal ya estaba preparando una comida, no sabia bien que era pero se olía de maravilla, ella cocinaba comidas exquisitas, creo que era lo que más extrañaba de ella. Luego de comer un exquisito estofado, nos fuimos a la playa, teníamos dos sombrillas a nuestro nombre, una para mi madre y las dos chicas y otra para Jacinto y yo, ella se había pesando todo, pero lo que más raro me parecía era que mi padre ni siquiera hubiera llamado a mi madre para preguntarle como estábamos, no solo que no la llamo a ella, si no que llamo a mi hermana y ni quiso hablar con mi mamá, algo pasaba lo sospechaba, seguro habían tenido una de sus típicas peleas, pero es la primera vez que mi padre no viajaba con nosotros.
Lo primero que hice en la playa fue tirarme al mar, amaba el agua fría y salada del mar, la amaba con cada parte de mi ser, amaba estar en el mar y tener que saltar las olas, o pasarlas por abajo, amaba el mar desde que era muy chiquita, desde que había visto la Sirenita, esa hermosa película de una sirena que se casa con un príncipe. Estuvimos creo que una hora y media en el agua con Jacinto, jugando a corrernos, a atraparnos, saltando las olas, y jugando a carreras, fue muy divertido y hermoso estar con él en ese hermoso lugar, fue soñado. Recuerdo que cuando estábamos en una de las carreras que jugábamos el me agarro de la cintura, me hizo tropezar y el cayo encima mío, que por tanta casualidad justo cayo sus labios encima de los míos…
-Parecen dos enamorados jugando en la playa- dijo mi madre.
-Pero mami, somos dos enamorados jugando en la playa- le corregí.
Esa noche comimos en un restaurante, Tante, era muy lujoso y la comida exquisita. Ese restaurante quedaba en el centro, cosa que después de comer nos recorrimos todo el centro con Jacinto y mi madre, ya que mi hermana y su amiga se habían quedado en la casa. Luego de estar creo que más o menos nos fuimos a dormir a la casa, mi madre estaba muy cansada por el viaje y por la playa, que por cierto ya estaba bronceada, esa mujer no sabia como hacia para conseguir ese bronceado en menos de una tarde.
Cuando llegamos a la casa con Jacinto nos fuimos a nuestra habitación, me fui a dar un baño, me sentía llena de arena… Cuando salí de bañarme entró Jacinto, mientras yo me vestía con mi ropa de dormir y me metía en la hermosa cama matrimonial, era la primera vez que iba a dormir en una cama con Jacinto, tenia una sensación rara por dentro de mi, estaba nerviosa, ¿por qué? No se.
Cuando Jacinto salio del baño se puso su pantalón de dormir, ya que el dormía en cuero y se acostó junto a mi, me abrazo y nos quedamos mirando el techo. Yo no quería que pase nada, no estaba preparada ni quería todavía tener relaciones con él, sabia perfectamente que hasta el casamiento no quería nada, pero estar con él acostados en la misma cama era una tentación, una tentación que se me fue cuando él empezó a cantarme mi canción, y como siempre me quede inconciente en la misma parte y me dormí, su pecho era mi almohada, y los latidos de su corazón mi vida.
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