Ese día nos levantó mi madre, a ella le encantaba ir temprano a la playa y disfrutar de la mañana, habíamos quedado que nosotros la acompañábamos obligatoriamente todas las mañanas a la playa pero que después de comer nos podíamos ir a donde queramos. No era mucho sacrificio, en realidad si nos dormíamos muy tarde, nos levantábamos, íbamos a la playa y seguíamos durmiendo ahí, yo siempre lo hacia, siempre que íbamos a ese lugar. Nos levantamos perezosamente, nos vestimos, desayunamos una torta que había echo mi mamá, anda a saber cuando y nos fuimos a la playa. No había nadie cuando llegamos, va con decir nadie me refiero a diez personas, porque a la tarde se llenaba como locos, el máximo de personas que había visto durante el verano en la playa eran 250 personas, pero igual ahora era invierno, y generalmente habían solo 50 personas máximo. Yo estaba muerta del sueño, apenas llegamos me acosté en la toalla, ni si quiera se que hizo Jacinto, me dormí. Me levante a eso del mediodía, va en realidad me levanto Jacinto, ya era hora de comer, luego nos íbamos a recorrer el lugar, teníamos un cuatriciclo sin usar nuevito en el garaje, y mi madre no dejaba que mi hermana lo maneje, así que era como un regalo de Dios para nuestra salvación, y cuando digo nuestra me refiero a Jacinto y a mi. Comimos unas pizzas, sinceramente horribles, nunca había probado cosa más fea que esas horrendas pizzas, el queso parecía vencido, tenia tomate que recalzaba y unas cosas amarillas que anda saber que eran, me dio tanto asco que comí dos porciones y a la fuerza, mi madre se dio cuenta que no me gustaban, y al rato me di cuenta que a ella tampoco por las caras que ponía, si me explico mejor solo a mi hermana le había gustado, o era la única que sabia disimular. La cara de la amiga de mi hermana era lo más gracioso que había visto en mi vida, tenia una cara de horror y asquerosidad increíble, y para colmo le hacia señas a mi hermana y ella ni cuenta se daba. Espere a que Jacinto termine de comer, que como yo ya sabia cuando algo no le gusta demora muchísimo, estuvimos exactamente una hora y media comiendo algo que a ninguno le gustaba.
-Mami nos vamos- me despedí de mi mamá y agarre de la mano a Jacinto
-¿A donde hija?- me preguntó decidida a no dejarme ir
-Vamos a andar en cuatri a las dunas
-Bueno lleven casco, a las 18hs en la casa- advirtió ella
-SI mami, no te preocupes- y nos fuimos, casi corriendo.
Había un solo lugar en Carillo que nos dejaba andar por las Dunas, que era Motorad, un lugar que era solo para eso, ahí se llenaban de cuadriciclos y chicos, donde veías por todos lados a alguien andando, y no quedaba muy lejos de la casa en la que estábamos nosotros, y menos de la playa en la que nos encontrábamos, siendo más exactos quedaba a un costado de la misma. Cuando buscamos el cautriciclo en la casa aprovechamos a cambiarnos, se había formado mucho viento, y el toque que hacia la arena en la piel cuando había ese clima era algo realmente insoportable. Me puse el pantalón blanco que me habían regalado para mi cumpleaños con una remera de minie y un buzo negro, además de las zapatillas. Nos subimos al cuatro, él no sabia manejar por lo tanto yo iba en la parte de adelante. Nos pusimos los cascos, encendí el cuatro y nos fuimos a una de nuestras aventuras.
Ese día a la casa llegamos exhaustos, lo único que hicimos fue bañarnos, comer una sopa e ir a acostarnos. El día había sido largo, muy largo, pero entretenido. Esa noche me costó dormirme no solo porque Jacinto roncaba si no porque me había llegado un mensaje extraño de Valen, no sabia si contestarle o no, decidí que si, era lo mejor. Su mensaje decía “Flavio tenemos que hablar, es muy importante.” Yo le contesté “Cuando vuelva a Santa Fe, dale?” apenas lo termine de enviar él me contestó, “OK, pero ¿Dónde estas?” cuantas explicaciones tenia que darle, “En carillo” y luego apagué el celular, era tarde y tenia sueño.
Al otro día me despertó Jacinto, me contó que mi madre se había ido, que me había visto tan dormida que no quiso despertarme, pero que eran las doce y él decidió levantarme ¿Doce? ¿Cuánto había dormido? Otra vez mi organismo me impresionaba. Nos fuimos a la sala de juegos, él se conecto a Internet y yo me puse a leer un libro que estaba en la biblioteca, “caídos del mapa”, para mi gusto era medio infantil pero me gustaba, era algo entretenido. Creo que pasamos toda la tarde así, porque cuando nos sentamos a ver TV ya era de noche. Mi madre llego a eso de la madrugada, cuando nosotros estábamos viendo una película muy interesante. Mi hermana nos sacó el control remoto y llamo a su amiga, con Jacinto decidimos ir a nuestra habitación.
Esa noche nos quedamos hablando hasta muy tarde, organizando que íbamos a hacer los pocos días que nos quedaban, decidimos ir a la playa las próximas mañanas y algunas tardes, pasear por el centro y sobre todo ir a los Boliches a Pinamar. Cuando terminamos de hablar como siempre le pedí que me cante la canción que había inventado para mí, y abrazada a él con su dulce voz en mí oído, me dormí.
Al otro día a la mañana fuimos a la playa, intente tomar sol, pero fue inútil, era de esos días en que Jacinto estaba un poco histérico, y estaba molesto todo el tiempo. Me acostaba a tomar sol y él se me acostaba arriba o me tapaba el sol, o me alzaba y me llevaba al mar, por un lado que esté así estuvo bueno porque necesitaba divertirme.
Esa noche para decir la verdad llegamos más que cansados, luego de comer al mediodía nos habíamos ido a caminar toda la playa, y habíamos llegado hasta la playa de Pinamar, ni descansamos que volvimos, mitad corriendo mitad caminando, saludamos a mi madre que se quedaba a la fiesta playera con mi hermana y su amiga y nos fuimos a la casa, como lo habitual nos bañamos así nos sacábamos toda la arena de encima y nos preparamos la comida más sencilla posible, la sopa. Luego de comer él se fue a la habitación y yo me quede a lavar los platos, recuerdo que cuanto terminé me di la vuelta para ir a la habitación, pero Jacinto estaba justo detrás de mi y me agarró de la cintura, me dio un beso, y me susurró al odio.
-Te amo mucho preciosa
-Yo muchísimo más
Después de decirle eso el me agarro mas fuerte de la cintura y dándonos besos llegamos hasta nuestra habitación, que apenas estábamos ahí el cerró la puerta de una patada y caímos abrazados en la cama. Me comenzó a hacerme cosquillas, el sabia que ese era mi punto débil, me podía llegar a dejar de una manera inconciente, era algo que no podía evitar. Luego de jugar un largo tiempo a la guerra de cosquillas, pasamos a la guerra de almohadas y al rato caímos ya sin fuerzas a la cama y nos quedamos mirando el techo, no recuerdo bien cuando ni como pero me dormí.
El sábado a la noche íbamos a ir a Pinamar a uno de los mejores boliches. Luego de bañarnos y jugar otra vez a las cosquillas decidimos vestirnos, yo me puse un short blanco que parecía de seda y una hermosa remera celeste con corte princesa, ese día mis ojos eran de un color turquesa y combinaban con la remera, en los pies me puse unas zapatillas celestes y el pelo lo deje tal cual como estaba, me maquille un poco, más de lo que generalmente me gustaba a mi, una sombra blanca en los ojos, delineado celeste y un brillito en los labios. Jacinto se había puesto unos jeans azules oscuros, una camisa celeste como la mía, y se había levantado su hermoso cabello hacia arriba. Íbamos temprano, ya que mi hermana y su amiga iban al matinée, nosotros comíamos en el centro y luego a la madrugad al boliche, donde mi hermana ya había salido, tenia mucha suerte respecto a eso, porque jamás, por ahora, me encontraría con mi hermana en el boliche.
Comimos en un bar, que no recuerdo el nombre, unos sándwiches de jamón y queso y unas gaseosas. Luego de eso nos dimos una vuelta por todo el lugar, nos subimos al Zamba, el mejor juego que allá conocido, allá en Pinamar estaba encerrado en un lugar, y ponían la música fuertísimo, parecía un boliche, era una experiencia única y divertida. Después de haber subido demasiadas veces como para olvidar cuantas, nos fuimos al Boliche, que se llamaba KU, era enorme veces anteriores había ido, y como siempre tan social que soy me había echo amigas con las cuales pasaba toda la noche. Entramos sin problemas, generalmente a mi me pedían el documento pero como entre con Jacinto no me hicieron problemas, va no muchos, en realidad me pararon y me pidieron el documento y yo muy inteligente me lo había olvidado, Jacinto dijo que venia conmigo que era mi novio, y los policías no le creían, tuvo que darme un beso y agarrarme de la mano para que le creyeran, costó pero entramos. Esas cosas son las que no me gustaría recordar, Jacinto se me rió toda la noche de eso mientras bailábamos, y yo me enojaba y bailaba mirando para cualquier otro lado menos a él, varias veces me invitaban a bailar pero él me agarraba de la cintura y le decía que era mi novio, y para que sea mas creíble me daba un beso, casi todos lo miraban con una mirada de odio y se iban. A las 6 de la madrugada mi madre nos fue a buscar en taxi, pensó que si tomábamos no íbamos a saber ni como era la dirección, pero cuando nos busco la sorprendimos, en realidad no habíamos tomado nada, ya que ese mismo domingo al mediodía regresábamos a nuestra ciudad, y decidimos que era lo mejor no tomar. Esa mañana llegamos y nos dormimos, cuando nos despertamos eran las once de la mañana y tuvimos que hacer los bolsos. Cuando terminamos nos fuimos a la Terminal de Pinamar. Esperamos aproximadamente media hora y llego nuestro colectivo, el que nos llevaba a nuestro hogar, había sido un viaje hermoso, creo que el mejor de todos. Nos subimos al colectivo, esta vez nos había tocado a nosotros dos abajo y a mi madre, hermana y amiga arriba. Ni siquiera me fije en la gente que subía, ya que apenas sentí el suave asiento me dormí.
Cuando me desperté estábamos en mi habitación, en la casa de Paraná, no recordaba nada, pero estaba cansada, decidí seguir durmiendo.
domingo, 19 de abril de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
Capitulo 16:
No había pasado mejor semana que la de después de mi cumpleaños, fue una semana en que disfrute al máximo mi relación con Jacinto, intentaba no estar muy alejada de él mucho tiempo, ni atosigarlo con mi cercanía, estábamos en una distancia moderada. Cuando me había levantado al otro día después de mi cumpleaños, recuerdo estaban algunos despiertos, que habían dormido muy poco y otros como Valentín y Martín que no habían dormido nada, porque se habían tomado un par de cafés… El desayuno lo habían echo ellos ya que contaron que llegó un momento que no sabían que hacer. Habían ido a comprar medialunas y habían echo, café con leche, café y chocolateadas según el gusto de cada uno. También recuerdo que cuando ya todos estábamos despiertos y con una buena pinta, nos sacamos una foto grupal, que quedo tan, tan linda que la hice agrandar. En el piso sentados estaban Martín, Joaquín y Valentín abrazado de Victoria… Atrás de ellos nos encontrábamos paradas, Micaela, Felicia, yo, Sofía y Ángela, y detrás de nosotras cinco estaban nuestros respectivos novios, Nahuel estaba abrazando a Micaela de la cintura, Federico estaba con una mano rodeándole la cintura a Felicia y con la otra saludando, Jacinto salio abrazándome de la cintura y besándome la mejilla, y yo riéndome, Pedro salio dándole un beso a Sofía en la cabeza, y Pablo con Ángela salio del mismo modo que Nahuel con Micaela…
Ya había comenzado el invierno, eran vacaciones de Julio y con mis padres nos íbamos de vacaciones la segunda semana, recién era la primera. Ellos me habían dejado llevar a Jacinto y él sin porque decir que no dijo que si, iban a ser unas vacaciones raras, ya que generalmente cuando con mis padres nos íbamos de vacaciones a la tarde nos íbamos a la playa y yo me la pasaba todo el día leyendo o revistas o libros, el verano pasado me había leído toda la saga de Crepúsculo en quince días, tenia tanto tiempo libre que no sabia que hacer, pero, ahora iba a estar él, creo que hasta ni siquiera iba a leer. No me había animado a preguntarle a mis padres si con Jacinto íbamos a compartir habitación en la casa que habían alquilado, o si íbamos a dormir en distintas habitaciones, ellos confían mucho en Jacinto, como lo conocen desde que era un nene de cinco años saben que es un chico educado. También estaba dudando en la reacción de mi padre cuando vea que estamos abrazados o de la mano todo el tiempo, y cuando vea que nos estamos dando besos constantemente, mi padre siempre fue muy cuidador conmigo, y sinceramente siempre tuve un poco de temor a sus reacciones, aunque por ahora nunca reacciono mal a ninguna de mis actitudes con los dos novios que él había conocido, yo sabia por mi madre que el día de mi cumpleaños a mi padre le molesto un poquito que no me allá soltado en toda la noche de la mano de Jacinto, pero yo que sabia, podría a ver cambiado de pensamiento para la próxima semana.
Mi madre me había llamado para avisarme que mi Padre no iba a viajar con nosotros, yo le pregunte por que, pero ella me dijo razones laborales, le creí, ¿por qué mi madre me mentiría?
Como mi padre era el que manejaba en la familia mi madre decidió ir en Colectivo, Jacinto se había ofrecido para manejar, pero mi madre le dijo que no porque era un viaje muy largo.
Un día antes de viajar con Jacinto nos pusimos a hacer las maletas, primero empezamos con la mía. Ese día Pablo y Ángela se habían ido al cine, estaban muy metidos en su relación y gracias a ello con Pablo nos dejamos de juntar tanto, pero nos seguíamos sentando juntos en el aula, no porque Jacinto no quiera sentarme conmigo, si no porque yo no quería sentarme con él. Primero porque ahora no tenia mucho tiempo para estudiar, porque la mayor parte de la tarde la pasaba con él y segundo porque me iba a desconcentrar teniéndolo alado mío. Además tampoco quería perder la amistad de Pablo, él me había apoyado en el momento mas feo que había pasado en mi vida y siempre me acompaño en todo, hasta en el momento de llorar, y lo adoraba, lo adoraba con todo mi corazón, era mi mejor amigo.
Recuerdo que cuando estábamos armando la valija, varias prendas jacinto me discutió en si ponerlas o no, yo quería obvio pero él no, o porque la remera era demasiado escotada, o porque el vestido era demasiado cortito, o porque el pantalón era demasiado ajustado. Yo siempre fui una chica muy pequeña y no solo de altura, siempre fui muy flaca, pero demasiado flaca, nunca tuve ni tengo nada que mostrar de mi cuerpo, porque pechos no tengo y mucho menos, como dice Sofía, endo… Tampoco fui ni soy una chica alta, no paso del promedio de un metro cincuenta y cinco, pero Jacinto igual no quería que nadie me vieran. Finalmente terminamos la discusión poniendo las cosas en la valija, yo no iba a dar el pie a torcer y el lo sabia, así que dejó de discutir y me dijo que si. Luego fuimos a hacer la de él, que yo elegí la ropa de él que más me gustaba, a él casi todo le quedaba lindo, era un chico alto, o a mi me parecía, más alto que yo era, media un metro ochenta, era flaco, no tan flaco como yo, pero lo era, y tenia una tremenda espalda, una espalda de Nadador, pero el no hacia natación eso era lo mas extraño.
Partimos muy temprano, mi madre nos buscó en un taxi a las 5:30hs de la madrugada, y nos fuimos a la terminal. Despertar a Jacinto para que mi madre nos busque fue un desafío muy complicado, no se despertaba por nada, me tire encima de él, lo bese, le grite, pero no se movía, tuve que poner el televisor al volumen máximo y ahí se despertó muy asustado, para colmo. El colectivo salía a las 6:00hs era de una línea conocida, pero en este momento no me acuerdo el nombre, estuvimos esperando la media hora sentados en la terminal, hasta que llegó. Subimos al colectivo, que a mi madre y a mi hermana le había tocado sus asientos en la parte de debajo del colectivo, y a Jacinto y a mi nos tocó en la parte de arriba, nuestros números exactamente eran el 20y 21, nos había tocado delante de todo, ósea que teníamos la vista de la ruta y el campo a los costados, yo me senté contra la ventana y el en contra del pasillo. Admito no acordarme de nada del viaje, solo que Jacinto me abrazo y que me quede inconciente en sus brazos, cuando me desperté ya estábamos en la terminal de Pinamar, de ahí nos íbamos a tomar un taxi hasta Carilo. Íbamos a una pequeña casa de ese hermoso lugar, yo adoraba ir ahí era mi lugar soñado, mi lugar de cuentos de hadas, la ciudad era en un bosque, todas las calles eran de tierras, y todas las casas estaban entre árboles flacos y altos, demasiados altos, era una de las formas como me imaginaba Forks cuando leía Crepúsculo, se imaginan las veces que me quede mirando por las noches los árboles esperando que aparezca mi Edward, no me ilusioné demasiado, nunca apareció esa perfección de persona. La casa en la que íbamos a estar era totalmente nueva a las que ya habíamos estado las visitas anteriores, era una casa a una cuadra de la playa, según el catalogo se veía el mar, ya que la casa estaba justo encima de una duna y desde esa altura se veía la playa. Era una casa con paredes de vidrios, tal como a mi madre y ami nos gustaba, ósea que en cualquier lugar de la casa podíamos ver el mar hacia uno de los lados. Mi madre eligió esa casa no solo por la religiosa cocina, que era hermosa, con electrodomésticos muy nuevos y una hermosa vista al mar, si no porque así podíamos ir a la playa solos, sin su compañía. Cuando llegamos a la casa el taxi tuvo que subir la duna por el camino para el garaje, ya que desde abajo no íbamos a subir todas las maletas por nosotros mismos, ya que mi madre traía dos por ella, y mi hermana y su amiga Traian dos, al igual que Jacinto y yo. Cuando entramos a la casa mi madre nos indicó que nosotros teníamos la habitación que estaba justo en frente del mar, estábamos en la misma habitación me pareció un poco raro, pero no lo discutí, supuse que debía tener dos camas separadas, pero no, cuando entramos a la habitación había en el centro una bella cama matrimonial que tenia sabanas y frazadas color blanco amarillento igual que las cortinas, era realmente precioso, y no podía creer lo que mi madre había permitido. Dejamos las maletas en esa hermosa habitación y percaté que había una puerta que anda saber donde dirigía desde adentro de mi habitación, me acerqué y la abrí, era un baño propio, era como una suite matrimonial, hermosa, luego agradecería eso a mi madre.
Cuando terminas de desempacar las cosas con Jacinto, salimos a recorrer la casa, queríamos ver las demás habitaciones, el living, la cocina y sobretodo la sala de juegos, donde seguramente íbamos a pasar la mayoría del tiempo. Las habitaciones de mi madre, mi hermana y su amiga quedaban en el otro lado de la casa, y entre medio de eso estaba la cocina con el living, y junto a eso la sala de juegos, que tenia un pool, una maquina de videojuegos, una computadora y una repisa con libros para leer, que fácilmente reconocí la saga de Stephenie Meyer. Mi madre, como siempre tan maternal ya estaba preparando una comida, no sabia bien que era pero se olía de maravilla, ella cocinaba comidas exquisitas, creo que era lo que más extrañaba de ella. Luego de comer un exquisito estofado, nos fuimos a la playa, teníamos dos sombrillas a nuestro nombre, una para mi madre y las dos chicas y otra para Jacinto y yo, ella se había pesando todo, pero lo que más raro me parecía era que mi padre ni siquiera hubiera llamado a mi madre para preguntarle como estábamos, no solo que no la llamo a ella, si no que llamo a mi hermana y ni quiso hablar con mi mamá, algo pasaba lo sospechaba, seguro habían tenido una de sus típicas peleas, pero es la primera vez que mi padre no viajaba con nosotros.
Lo primero que hice en la playa fue tirarme al mar, amaba el agua fría y salada del mar, la amaba con cada parte de mi ser, amaba estar en el mar y tener que saltar las olas, o pasarlas por abajo, amaba el mar desde que era muy chiquita, desde que había visto la Sirenita, esa hermosa película de una sirena que se casa con un príncipe. Estuvimos creo que una hora y media en el agua con Jacinto, jugando a corrernos, a atraparnos, saltando las olas, y jugando a carreras, fue muy divertido y hermoso estar con él en ese hermoso lugar, fue soñado. Recuerdo que cuando estábamos en una de las carreras que jugábamos el me agarro de la cintura, me hizo tropezar y el cayo encima mío, que por tanta casualidad justo cayo sus labios encima de los míos…
-Parecen dos enamorados jugando en la playa- dijo mi madre.
-Pero mami, somos dos enamorados jugando en la playa- le corregí.
Esa noche comimos en un restaurante, Tante, era muy lujoso y la comida exquisita. Ese restaurante quedaba en el centro, cosa que después de comer nos recorrimos todo el centro con Jacinto y mi madre, ya que mi hermana y su amiga se habían quedado en la casa. Luego de estar creo que más o menos nos fuimos a dormir a la casa, mi madre estaba muy cansada por el viaje y por la playa, que por cierto ya estaba bronceada, esa mujer no sabia como hacia para conseguir ese bronceado en menos de una tarde.
Cuando llegamos a la casa con Jacinto nos fuimos a nuestra habitación, me fui a dar un baño, me sentía llena de arena… Cuando salí de bañarme entró Jacinto, mientras yo me vestía con mi ropa de dormir y me metía en la hermosa cama matrimonial, era la primera vez que iba a dormir en una cama con Jacinto, tenia una sensación rara por dentro de mi, estaba nerviosa, ¿por qué? No se.
Cuando Jacinto salio del baño se puso su pantalón de dormir, ya que el dormía en cuero y se acostó junto a mi, me abrazo y nos quedamos mirando el techo. Yo no quería que pase nada, no estaba preparada ni quería todavía tener relaciones con él, sabia perfectamente que hasta el casamiento no quería nada, pero estar con él acostados en la misma cama era una tentación, una tentación que se me fue cuando él empezó a cantarme mi canción, y como siempre me quede inconciente en la misma parte y me dormí, su pecho era mi almohada, y los latidos de su corazón mi vida.
Ya había comenzado el invierno, eran vacaciones de Julio y con mis padres nos íbamos de vacaciones la segunda semana, recién era la primera. Ellos me habían dejado llevar a Jacinto y él sin porque decir que no dijo que si, iban a ser unas vacaciones raras, ya que generalmente cuando con mis padres nos íbamos de vacaciones a la tarde nos íbamos a la playa y yo me la pasaba todo el día leyendo o revistas o libros, el verano pasado me había leído toda la saga de Crepúsculo en quince días, tenia tanto tiempo libre que no sabia que hacer, pero, ahora iba a estar él, creo que hasta ni siquiera iba a leer. No me había animado a preguntarle a mis padres si con Jacinto íbamos a compartir habitación en la casa que habían alquilado, o si íbamos a dormir en distintas habitaciones, ellos confían mucho en Jacinto, como lo conocen desde que era un nene de cinco años saben que es un chico educado. También estaba dudando en la reacción de mi padre cuando vea que estamos abrazados o de la mano todo el tiempo, y cuando vea que nos estamos dando besos constantemente, mi padre siempre fue muy cuidador conmigo, y sinceramente siempre tuve un poco de temor a sus reacciones, aunque por ahora nunca reacciono mal a ninguna de mis actitudes con los dos novios que él había conocido, yo sabia por mi madre que el día de mi cumpleaños a mi padre le molesto un poquito que no me allá soltado en toda la noche de la mano de Jacinto, pero yo que sabia, podría a ver cambiado de pensamiento para la próxima semana.
Mi madre me había llamado para avisarme que mi Padre no iba a viajar con nosotros, yo le pregunte por que, pero ella me dijo razones laborales, le creí, ¿por qué mi madre me mentiría?
Como mi padre era el que manejaba en la familia mi madre decidió ir en Colectivo, Jacinto se había ofrecido para manejar, pero mi madre le dijo que no porque era un viaje muy largo.
Un día antes de viajar con Jacinto nos pusimos a hacer las maletas, primero empezamos con la mía. Ese día Pablo y Ángela se habían ido al cine, estaban muy metidos en su relación y gracias a ello con Pablo nos dejamos de juntar tanto, pero nos seguíamos sentando juntos en el aula, no porque Jacinto no quiera sentarme conmigo, si no porque yo no quería sentarme con él. Primero porque ahora no tenia mucho tiempo para estudiar, porque la mayor parte de la tarde la pasaba con él y segundo porque me iba a desconcentrar teniéndolo alado mío. Además tampoco quería perder la amistad de Pablo, él me había apoyado en el momento mas feo que había pasado en mi vida y siempre me acompaño en todo, hasta en el momento de llorar, y lo adoraba, lo adoraba con todo mi corazón, era mi mejor amigo.
Recuerdo que cuando estábamos armando la valija, varias prendas jacinto me discutió en si ponerlas o no, yo quería obvio pero él no, o porque la remera era demasiado escotada, o porque el vestido era demasiado cortito, o porque el pantalón era demasiado ajustado. Yo siempre fui una chica muy pequeña y no solo de altura, siempre fui muy flaca, pero demasiado flaca, nunca tuve ni tengo nada que mostrar de mi cuerpo, porque pechos no tengo y mucho menos, como dice Sofía, endo… Tampoco fui ni soy una chica alta, no paso del promedio de un metro cincuenta y cinco, pero Jacinto igual no quería que nadie me vieran. Finalmente terminamos la discusión poniendo las cosas en la valija, yo no iba a dar el pie a torcer y el lo sabia, así que dejó de discutir y me dijo que si. Luego fuimos a hacer la de él, que yo elegí la ropa de él que más me gustaba, a él casi todo le quedaba lindo, era un chico alto, o a mi me parecía, más alto que yo era, media un metro ochenta, era flaco, no tan flaco como yo, pero lo era, y tenia una tremenda espalda, una espalda de Nadador, pero el no hacia natación eso era lo mas extraño.
Partimos muy temprano, mi madre nos buscó en un taxi a las 5:30hs de la madrugada, y nos fuimos a la terminal. Despertar a Jacinto para que mi madre nos busque fue un desafío muy complicado, no se despertaba por nada, me tire encima de él, lo bese, le grite, pero no se movía, tuve que poner el televisor al volumen máximo y ahí se despertó muy asustado, para colmo. El colectivo salía a las 6:00hs era de una línea conocida, pero en este momento no me acuerdo el nombre, estuvimos esperando la media hora sentados en la terminal, hasta que llegó. Subimos al colectivo, que a mi madre y a mi hermana le había tocado sus asientos en la parte de debajo del colectivo, y a Jacinto y a mi nos tocó en la parte de arriba, nuestros números exactamente eran el 20y 21, nos había tocado delante de todo, ósea que teníamos la vista de la ruta y el campo a los costados, yo me senté contra la ventana y el en contra del pasillo. Admito no acordarme de nada del viaje, solo que Jacinto me abrazo y que me quede inconciente en sus brazos, cuando me desperté ya estábamos en la terminal de Pinamar, de ahí nos íbamos a tomar un taxi hasta Carilo. Íbamos a una pequeña casa de ese hermoso lugar, yo adoraba ir ahí era mi lugar soñado, mi lugar de cuentos de hadas, la ciudad era en un bosque, todas las calles eran de tierras, y todas las casas estaban entre árboles flacos y altos, demasiados altos, era una de las formas como me imaginaba Forks cuando leía Crepúsculo, se imaginan las veces que me quede mirando por las noches los árboles esperando que aparezca mi Edward, no me ilusioné demasiado, nunca apareció esa perfección de persona. La casa en la que íbamos a estar era totalmente nueva a las que ya habíamos estado las visitas anteriores, era una casa a una cuadra de la playa, según el catalogo se veía el mar, ya que la casa estaba justo encima de una duna y desde esa altura se veía la playa. Era una casa con paredes de vidrios, tal como a mi madre y ami nos gustaba, ósea que en cualquier lugar de la casa podíamos ver el mar hacia uno de los lados. Mi madre eligió esa casa no solo por la religiosa cocina, que era hermosa, con electrodomésticos muy nuevos y una hermosa vista al mar, si no porque así podíamos ir a la playa solos, sin su compañía. Cuando llegamos a la casa el taxi tuvo que subir la duna por el camino para el garaje, ya que desde abajo no íbamos a subir todas las maletas por nosotros mismos, ya que mi madre traía dos por ella, y mi hermana y su amiga Traian dos, al igual que Jacinto y yo. Cuando entramos a la casa mi madre nos indicó que nosotros teníamos la habitación que estaba justo en frente del mar, estábamos en la misma habitación me pareció un poco raro, pero no lo discutí, supuse que debía tener dos camas separadas, pero no, cuando entramos a la habitación había en el centro una bella cama matrimonial que tenia sabanas y frazadas color blanco amarillento igual que las cortinas, era realmente precioso, y no podía creer lo que mi madre había permitido. Dejamos las maletas en esa hermosa habitación y percaté que había una puerta que anda saber donde dirigía desde adentro de mi habitación, me acerqué y la abrí, era un baño propio, era como una suite matrimonial, hermosa, luego agradecería eso a mi madre.
Cuando terminas de desempacar las cosas con Jacinto, salimos a recorrer la casa, queríamos ver las demás habitaciones, el living, la cocina y sobretodo la sala de juegos, donde seguramente íbamos a pasar la mayoría del tiempo. Las habitaciones de mi madre, mi hermana y su amiga quedaban en el otro lado de la casa, y entre medio de eso estaba la cocina con el living, y junto a eso la sala de juegos, que tenia un pool, una maquina de videojuegos, una computadora y una repisa con libros para leer, que fácilmente reconocí la saga de Stephenie Meyer. Mi madre, como siempre tan maternal ya estaba preparando una comida, no sabia bien que era pero se olía de maravilla, ella cocinaba comidas exquisitas, creo que era lo que más extrañaba de ella. Luego de comer un exquisito estofado, nos fuimos a la playa, teníamos dos sombrillas a nuestro nombre, una para mi madre y las dos chicas y otra para Jacinto y yo, ella se había pesando todo, pero lo que más raro me parecía era que mi padre ni siquiera hubiera llamado a mi madre para preguntarle como estábamos, no solo que no la llamo a ella, si no que llamo a mi hermana y ni quiso hablar con mi mamá, algo pasaba lo sospechaba, seguro habían tenido una de sus típicas peleas, pero es la primera vez que mi padre no viajaba con nosotros.
Lo primero que hice en la playa fue tirarme al mar, amaba el agua fría y salada del mar, la amaba con cada parte de mi ser, amaba estar en el mar y tener que saltar las olas, o pasarlas por abajo, amaba el mar desde que era muy chiquita, desde que había visto la Sirenita, esa hermosa película de una sirena que se casa con un príncipe. Estuvimos creo que una hora y media en el agua con Jacinto, jugando a corrernos, a atraparnos, saltando las olas, y jugando a carreras, fue muy divertido y hermoso estar con él en ese hermoso lugar, fue soñado. Recuerdo que cuando estábamos en una de las carreras que jugábamos el me agarro de la cintura, me hizo tropezar y el cayo encima mío, que por tanta casualidad justo cayo sus labios encima de los míos…
-Parecen dos enamorados jugando en la playa- dijo mi madre.
-Pero mami, somos dos enamorados jugando en la playa- le corregí.
Esa noche comimos en un restaurante, Tante, era muy lujoso y la comida exquisita. Ese restaurante quedaba en el centro, cosa que después de comer nos recorrimos todo el centro con Jacinto y mi madre, ya que mi hermana y su amiga se habían quedado en la casa. Luego de estar creo que más o menos nos fuimos a dormir a la casa, mi madre estaba muy cansada por el viaje y por la playa, que por cierto ya estaba bronceada, esa mujer no sabia como hacia para conseguir ese bronceado en menos de una tarde.
Cuando llegamos a la casa con Jacinto nos fuimos a nuestra habitación, me fui a dar un baño, me sentía llena de arena… Cuando salí de bañarme entró Jacinto, mientras yo me vestía con mi ropa de dormir y me metía en la hermosa cama matrimonial, era la primera vez que iba a dormir en una cama con Jacinto, tenia una sensación rara por dentro de mi, estaba nerviosa, ¿por qué? No se.
Cuando Jacinto salio del baño se puso su pantalón de dormir, ya que el dormía en cuero y se acostó junto a mi, me abrazo y nos quedamos mirando el techo. Yo no quería que pase nada, no estaba preparada ni quería todavía tener relaciones con él, sabia perfectamente que hasta el casamiento no quería nada, pero estar con él acostados en la misma cama era una tentación, una tentación que se me fue cuando él empezó a cantarme mi canción, y como siempre me quede inconciente en la misma parte y me dormí, su pecho era mi almohada, y los latidos de su corazón mi vida.
viernes, 3 de abril de 2009
Capitulo 15:
No quería abrir los ojos, hoy no. Tenia academia a las 9:00hs y ya eran las 8:00hs, hoy era el día menos esperado para mi, hoy 27 de Junio era mi cumpleaños, por más que le allá dicho a mis padres que no me llamaran ellos lo iban hacer igual, pero, había un lado bueno de todo, nadie en la academia sabia que hoy cumplía mis diecinueve años, solo Pablo, Ángela y Jacinto que ya les había dado varias advertencias. No quería ni una carta de Feliz Cumpleaños, aunque estaba re bien por la noticia de Sofía y Pedro, no quería nada. Cuando llegue a la academia por suerte nadie me miro ni festejo, excepto Pablo que a pedido mío lo hizo pero sin llamar la atención… Esta tarde él quería salir a caminar y yo sin más que hacer le dije que si, no tenia ganas de quedarme sola en casa, seguía siendo mi cumpleaños. Esa mañana nos tomaron dos pruebas, una de Historia y otra de Matemáticas, por poder prestar atención y por el tiempo libre para estudiar me había ido bastante bien… En el recre como siempre era salir al gran patio y leer otra vez la saga de Crepúsculo, ahora estaba por Luna Nueva, que era él que menos me gustaba, pero Con tal de desaparecer del mundo un rato lo hacia. Cuando entramos a la clase de Física la directoria nos aviso que íbamos a tener el próximo proyecto de Fotografía y Modelaje, que era realmente una nueva experiencia para la academia según ella. Nos contó que a partir de hoy no íbamos a tener clases normales y que nos teníamos que preparar ahora el desafío, también nos dijo que no todos los chicos iban a cumplir su papel actual. Sinceramente no había entendido nada, igual no me había dado tiempo para preguntarle porque se fue corriendo a otra aula, y además estaba el profesor de Física en el frente del salón, comenzó a hablar del átomo y demás, no preste atención, me quede volando pensando en mi amor platónico Edward Cullen, en su perfección, en su voz, en él ¿Por qué él no existía en verdad? Era mi perdición.
-¿Entendiste?-interrumpió mis pensamientos Pablo- porque yo nada.
-Ah, eh, no nada- dije distraída.
-Uf nena, estas en la luna- me dijo Pablo, me sonrojé, se sintió tan bien poder sentir la sangre subiendo a mi rostro, hacia muchísimo que no lo sentía y por eso sonreí.
-Te saque una sonrisa-me dijo Pablo y de respuesta le dí otra.
Sonó el timbre para ir a casa, me quería dar un baño y dormir un rato, total con Pablo había arreglado para las 15:30hs y recién eran las 12:00hs. Cuando llegue a casa solo estaba Jacinto, que llevaba cajas a la habitación de Pablo, mucha importancia no le dí, va en realidad no le daba importancia a lo que él hacia. Subí al baño y me di una refrescante lavada, cuando salí Pablo me dijo que me vista bien porque me iba a presentar a sus padres… Me fui a dormir una siesta, eran las 12:30hs y me puse un despertador para las 15:00hs, me acosté y me dormí.
Cuando me desperté con la música del despertador a las 15:00hs, me puse mi nuevo enterito negro, con una remera lila abajo y baje a buscar a Pablo, cuando salí de mí habitación me encontré con él y Jacinto, Pablo me agarro de la cintura y me llevo de nuevo a la habitación mientras Jacinto bajaba corriendo las escaleras.
-¿Qué pasa Pablo?- le pregunté confundida.
-Te olvidaste de peinarte-me dijo mientras miraba por la puerta, algo pasaba lo sospechaba, igual tenia razón no me había peinado, busqué el peine en mi habitación y me peine, luego salimos hacia la playa, me contó que sus padres recién legaban a las 16:30hs, ósea que teníamos una hora para caminar y charlar…Caminamos por la arena, después tomamos un helado y unas gaseosas, hasta que se hizo la hora de cuando los padres de Pablo iban a llegar.
-Tenemos que ir hasta la academia, porque ahí van ellos-me dijo.
-Pero eso queda re lejos de acá, y no doy más-admití.
-Bueno te llevo a cogollito, dale- me dijo Pablo y se puso adelante mío esperando que suba su espalda, lo hice no tenia ganas de caminar… Cuando llegamos a al academia baje de su espalda y busqué con la mirada a una pareja respectivamente mayor, ero no encontré nada, lo mire a Pablo.
-No ahí nadie acá-amenacé.
-No, ya debes estar por llegar.
-Pero ya son las 17:00hs, tenían que llegar a las 16:30hs- dije mientras le sonaba el celular.
-Hola papi-contestó el celular Pablo-si, ah bueno, esta bien, no hay problema, ya vamos para allá, OK, chau- habló por el celular y me miró con una culpa notable en su rostro- están en casa.
-OH Pablo- me quejé.
Emprendimos camino a la casa que por suerte no quedaba muy lejos, fuimos hablando de la semana, del libro que estaba leyendo, de cómo se llamaban sus adres y de que trabajaban, de los míos y mi hermana, le conté lo mucho que los extrañaba, hablamos de la academia y tiramos ideas de lo que podría llegar a ser el proyecto, que ninguna idea era coherente. Llegamos a la casa y subimos al living charlando de cosas de cuando éramos pequeños… Cuando abrí la puerta me impresioné, no me pude mover, estaban todos, todos mis amigos, toda mi familia, hasta mi abuela Amelia, todos con gorros mirándome, todos con una sonrisa de oreja a oreja, dedique unos minutos a ver cada uno de los rostros, estaban todos, hasta Ángela, era algo muy lindo y emocionante. Di vuelta la habitación con la mirada, hasta que encontré algo grande, algo raro una caja de regalo gigante, del tamaño de mi padre, me quede mirando ese objeto extraño que me llamaba la atención, era mejor dicho un regalo gigante y tenia un cartel en el mono que decía “Para Flavia de la persona que más la quiere”, me quede expectante, perdida mirando ese cartelito, hasta que todos se dieron cuenta de lo que estaba mirando… Ángela y Sofía se acercaron al enorme paquete, agarraron una parte del moño cada una y o tiraron al piso, en ese momento se cayó la parte de delante de la caja y dejó en descubierto el regalo, mi regalo, no podía creer lo que estaba mirando, por un instante pensé que estaba soñando, mi regalo se acercó a mi y me susurro al odio-¿Es que no entiendes que te amo con todo mi corazón?- y apoyó sus labios en los míos, nos besamos, fue un beso que necesitaba hace semanas, en realidad lo necesitaba a él entero. Lo apreté más a mi cuerpo y otra vez sentí que él era solo mío y que nadie me lo iba a quitar, sentí otra vez que estaba llena, que la parte queme faltaba estaba nuevamente unida a mi, que mi vida volví a ser felizmente feliz, llena de amor y vida, ese era el mejor día de mi vida. Cuando separé mis labios de los suyos lo miré a los ojos que estaban llenos de lagrimas igual que los míos y le dije – Te amo- y me dio otro beso. Luego decidí saludar y agradecer a todos por esta hermosa sorpresa, vi por fin a mi familia, a mi juvenil madre, a mi padre y a mi hermana que ya estaba de la altura de mi madre, también vi a mi abuela Amelia, que la extrañaba horrores y amaba muchísimo. Fue jovial ver a todos contentos y divirtiéndose en mi cumpleaños… Luego de haber dado la vuelta a todos los invitados, todos ellos me insistieron en que abra cada uno de todos los regalos, no rechacé la propuesta pues me encantaba esa parte de la fiesta, Jacinto me tomó de la cintura y nos acercamos a la mesa de obsequios. El primero que abrí fue el fe mi madre, padre y hermana que era un bellísimo reloj violeta, el segundo que abrí fue el de mi abuela Amelia que era una bella pulsera co una “F”, luego quise abrir el de Jacinto pero él no me dejo, entonces, abrí el de Pedro y Sofía que era una hermosa remera lila con lunares blancos, después abrí el regalo de Felicia y Federico que era el DVD de Crepúsculo y el CD de la Banda Sonora de la misma, ese regalo me encanto, a este lo siguió el regalo de Ángela y Pablo que era una pulsera con las iniciales de Jacinto y mía, el siguiente que abrí fue el de Nahuel y Micaela que era un hermoso pantalón blanco, luego abrí el de Joaquín que era un albun con nuestras fotos del primer proyecto, después abrí el de Valentín, Martín y Victoria que era un par aritos, una bincha, tres pulseras y una tobillera, inmediatamente que termine de ver el de ellos tres le pedí a Jacinto el regalo, el ultimo y el más esperado, me dio una cajita roja, que cuando la abrí vi que era una cadenita con un corazón, era preciosa, más que eso bellísima, jacinto abrió el corazón y por dentro decía “ Te amo con todo mi corazón. Cuídalo. Jacinto.” Me emocione tanto que me largue a llorar y lo abrace, él se separó de mi y me hizo una señal de que me de la vuelta, lo hice y levanté mi cabello. Sentí la fría cadena y el frío corazón en mi pecho y sus calientes manos abrochando la cadena en mi nuca, en ese momento sentí más que nunca que lo amaba con todo mi corazón.
La fiesta fue maravillosa, baile con todos lo invitados, hasta con mi abuela, fue algo hermoso y divertido, comimos empanadas de atún y panchos con una mezcla de helado de postre y torta de chocolate, mi favorita, tomamos gaseosas porque mis padres no querían que tomemos alcohol. Todos se quedaban a dormir porque habían programado que iba a ver alcohol y por las dudas no iban a volver conduciendo, pero, no habían programado la asistencia de mis padres a la reunión. No fue mucho el tiempo hasta que sentí que me moría del sueño, pero estaba tan contenta de estar con todo que no quería irme a dormir, no quería que termine ese día, tenia miedo que si me dormía, al otro día me despertara y que todo lo que pasó hasta ahora sea producto de mi imaginación, no estaba lista para aceptar eso.
Seguí bailando un poco con todos pero siempre sin soltarme de mi novio, mi hermoso y querido novio. Llegó un momento de la noche o madrugada que no daba más, se me cerraban los ojos de par en par, no tenia ni energías para quedarme parada, Jacinto se dio cuenta y me alzo como un bebe.
-Descansa preciosa mía- me dijo mi amado, cerré los ojos y me quede inconciente en sus brazos.
-¿Entendiste?-interrumpió mis pensamientos Pablo- porque yo nada.
-Ah, eh, no nada- dije distraída.
-Uf nena, estas en la luna- me dijo Pablo, me sonrojé, se sintió tan bien poder sentir la sangre subiendo a mi rostro, hacia muchísimo que no lo sentía y por eso sonreí.
-Te saque una sonrisa-me dijo Pablo y de respuesta le dí otra.
Sonó el timbre para ir a casa, me quería dar un baño y dormir un rato, total con Pablo había arreglado para las 15:30hs y recién eran las 12:00hs. Cuando llegue a casa solo estaba Jacinto, que llevaba cajas a la habitación de Pablo, mucha importancia no le dí, va en realidad no le daba importancia a lo que él hacia. Subí al baño y me di una refrescante lavada, cuando salí Pablo me dijo que me vista bien porque me iba a presentar a sus padres… Me fui a dormir una siesta, eran las 12:30hs y me puse un despertador para las 15:00hs, me acosté y me dormí.
Cuando me desperté con la música del despertador a las 15:00hs, me puse mi nuevo enterito negro, con una remera lila abajo y baje a buscar a Pablo, cuando salí de mí habitación me encontré con él y Jacinto, Pablo me agarro de la cintura y me llevo de nuevo a la habitación mientras Jacinto bajaba corriendo las escaleras.
-¿Qué pasa Pablo?- le pregunté confundida.
-Te olvidaste de peinarte-me dijo mientras miraba por la puerta, algo pasaba lo sospechaba, igual tenia razón no me había peinado, busqué el peine en mi habitación y me peine, luego salimos hacia la playa, me contó que sus padres recién legaban a las 16:30hs, ósea que teníamos una hora para caminar y charlar…Caminamos por la arena, después tomamos un helado y unas gaseosas, hasta que se hizo la hora de cuando los padres de Pablo iban a llegar.
-Tenemos que ir hasta la academia, porque ahí van ellos-me dijo.
-Pero eso queda re lejos de acá, y no doy más-admití.
-Bueno te llevo a cogollito, dale- me dijo Pablo y se puso adelante mío esperando que suba su espalda, lo hice no tenia ganas de caminar… Cuando llegamos a al academia baje de su espalda y busqué con la mirada a una pareja respectivamente mayor, ero no encontré nada, lo mire a Pablo.
-No ahí nadie acá-amenacé.
-No, ya debes estar por llegar.
-Pero ya son las 17:00hs, tenían que llegar a las 16:30hs- dije mientras le sonaba el celular.
-Hola papi-contestó el celular Pablo-si, ah bueno, esta bien, no hay problema, ya vamos para allá, OK, chau- habló por el celular y me miró con una culpa notable en su rostro- están en casa.
-OH Pablo- me quejé.
Emprendimos camino a la casa que por suerte no quedaba muy lejos, fuimos hablando de la semana, del libro que estaba leyendo, de cómo se llamaban sus adres y de que trabajaban, de los míos y mi hermana, le conté lo mucho que los extrañaba, hablamos de la academia y tiramos ideas de lo que podría llegar a ser el proyecto, que ninguna idea era coherente. Llegamos a la casa y subimos al living charlando de cosas de cuando éramos pequeños… Cuando abrí la puerta me impresioné, no me pude mover, estaban todos, todos mis amigos, toda mi familia, hasta mi abuela Amelia, todos con gorros mirándome, todos con una sonrisa de oreja a oreja, dedique unos minutos a ver cada uno de los rostros, estaban todos, hasta Ángela, era algo muy lindo y emocionante. Di vuelta la habitación con la mirada, hasta que encontré algo grande, algo raro una caja de regalo gigante, del tamaño de mi padre, me quede mirando ese objeto extraño que me llamaba la atención, era mejor dicho un regalo gigante y tenia un cartel en el mono que decía “Para Flavia de la persona que más la quiere”, me quede expectante, perdida mirando ese cartelito, hasta que todos se dieron cuenta de lo que estaba mirando… Ángela y Sofía se acercaron al enorme paquete, agarraron una parte del moño cada una y o tiraron al piso, en ese momento se cayó la parte de delante de la caja y dejó en descubierto el regalo, mi regalo, no podía creer lo que estaba mirando, por un instante pensé que estaba soñando, mi regalo se acercó a mi y me susurro al odio-¿Es que no entiendes que te amo con todo mi corazón?- y apoyó sus labios en los míos, nos besamos, fue un beso que necesitaba hace semanas, en realidad lo necesitaba a él entero. Lo apreté más a mi cuerpo y otra vez sentí que él era solo mío y que nadie me lo iba a quitar, sentí otra vez que estaba llena, que la parte queme faltaba estaba nuevamente unida a mi, que mi vida volví a ser felizmente feliz, llena de amor y vida, ese era el mejor día de mi vida. Cuando separé mis labios de los suyos lo miré a los ojos que estaban llenos de lagrimas igual que los míos y le dije – Te amo- y me dio otro beso. Luego decidí saludar y agradecer a todos por esta hermosa sorpresa, vi por fin a mi familia, a mi juvenil madre, a mi padre y a mi hermana que ya estaba de la altura de mi madre, también vi a mi abuela Amelia, que la extrañaba horrores y amaba muchísimo. Fue jovial ver a todos contentos y divirtiéndose en mi cumpleaños… Luego de haber dado la vuelta a todos los invitados, todos ellos me insistieron en que abra cada uno de todos los regalos, no rechacé la propuesta pues me encantaba esa parte de la fiesta, Jacinto me tomó de la cintura y nos acercamos a la mesa de obsequios. El primero que abrí fue el fe mi madre, padre y hermana que era un bellísimo reloj violeta, el segundo que abrí fue el de mi abuela Amelia que era una bella pulsera co una “F”, luego quise abrir el de Jacinto pero él no me dejo, entonces, abrí el de Pedro y Sofía que era una hermosa remera lila con lunares blancos, después abrí el regalo de Felicia y Federico que era el DVD de Crepúsculo y el CD de la Banda Sonora de la misma, ese regalo me encanto, a este lo siguió el regalo de Ángela y Pablo que era una pulsera con las iniciales de Jacinto y mía, el siguiente que abrí fue el de Nahuel y Micaela que era un hermoso pantalón blanco, luego abrí el de Joaquín que era un albun con nuestras fotos del primer proyecto, después abrí el de Valentín, Martín y Victoria que era un par aritos, una bincha, tres pulseras y una tobillera, inmediatamente que termine de ver el de ellos tres le pedí a Jacinto el regalo, el ultimo y el más esperado, me dio una cajita roja, que cuando la abrí vi que era una cadenita con un corazón, era preciosa, más que eso bellísima, jacinto abrió el corazón y por dentro decía “ Te amo con todo mi corazón. Cuídalo. Jacinto.” Me emocione tanto que me largue a llorar y lo abrace, él se separó de mi y me hizo una señal de que me de la vuelta, lo hice y levanté mi cabello. Sentí la fría cadena y el frío corazón en mi pecho y sus calientes manos abrochando la cadena en mi nuca, en ese momento sentí más que nunca que lo amaba con todo mi corazón.
La fiesta fue maravillosa, baile con todos lo invitados, hasta con mi abuela, fue algo hermoso y divertido, comimos empanadas de atún y panchos con una mezcla de helado de postre y torta de chocolate, mi favorita, tomamos gaseosas porque mis padres no querían que tomemos alcohol. Todos se quedaban a dormir porque habían programado que iba a ver alcohol y por las dudas no iban a volver conduciendo, pero, no habían programado la asistencia de mis padres a la reunión. No fue mucho el tiempo hasta que sentí que me moría del sueño, pero estaba tan contenta de estar con todo que no quería irme a dormir, no quería que termine ese día, tenia miedo que si me dormía, al otro día me despertara y que todo lo que pasó hasta ahora sea producto de mi imaginación, no estaba lista para aceptar eso.
Seguí bailando un poco con todos pero siempre sin soltarme de mi novio, mi hermoso y querido novio. Llegó un momento de la noche o madrugada que no daba más, se me cerraban los ojos de par en par, no tenia ni energías para quedarme parada, Jacinto se dio cuenta y me alzo como un bebe.
-Descansa preciosa mía- me dijo mi amado, cerré los ojos y me quede inconciente en sus brazos.
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